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Las tormentas solares podrían ‘freír’ a los coches autónomos

¿Te imaginas el caos en las carreteras?

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Los coches nuevos están evolucionando a pasos agigantados. Los coches híbridos ya están aquí para quedarse, los coches eléctricos serán el pan nuestro de cada día en un plazo de cinco años y el siguiente nivel, amigos, ya sabéis cual es: los coches autónomos. Hoy un estudio afirma que los coches autónomos morirán con las tormentas solares, un titular que nos puede hacer replantear muchas cosas: ¿está el mundo preparado para dejar de conducir? ¿Queremos los humanos dejar de conducir? Yo te aseguro que no.

El debate está sobre la mesa y, personalmente, aquellos coches que no cuenten con volante ni acelerador y que dejen al control únicamente a la máquina son un completo error. Bajo mi punto de vista, el coche autónomo debe ser entendido como una ayuda en momentos puntuales, no como un elemento sustitutivo del hombre a los mandos del coche. General Motors ya ha anunciado que quiere lanzar su primer coche autónomo, probablemente un Chevrolet, sin volante antes del final de esta década, no obstante, esta tecnología despierta dudas, especialmente cuando se tenga que enfrentar a las temidas tormentas solares.

 

 

Una tormenta solar es el resultado de una erupción solar en la superficie el sol y que libera una gran cantidad de radiación electromagnética en todas direcciones. Esta masa de radiación alcanza la tierra en apenas ocho minutos y choca contra la magnetosfera. Los humanos estamos protegidos de este tipo de tormentas magnéticas pero otros elementos, como los satélites, pueden sufrir importantes daños, además de problemas de transmisión de datos con la tierra. ¡Aquí viene el problema!

 

Coches autónomos y la navegación GPS

Los coches autónomos cuentan con una enorme tecnología pero la principal, para saber hacia dónde dirigirse y cómo, es el sistema de navegación GPS, que como bien sabes, es un sistema que necesita de satélites para poder reconocer las carreteras. “Usar la tecnología GPS en los coches autónomos para ir del Punto A al Punto B es un error.” Afirma Scott McIntosh, director del observatorio atmosférico nacional de Boulder, en Colorado, EEUU. Ahora bien, ¿cuál puede ser la solución? ¿Podrían funcionar los coches autónomos sin sistema de navegación?

 

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Pues parece ser que no, al menos tal como los entendemos a día de hoy. La solución radica en la capacidad del ser humano para minimizar el impacto y el daño que pueden generar las tormentas solares. Afortunadamente, los humanos ya hemos colocado satélites a casi dos millones de kilómetros de la tierra que hacen la función de alarma ante la llegada de una nueva tormenta solar y que intenta prevenir posibles problemas o fallos en los diferentes elementos eléctricos que pueda dañar.

Los coches autónomos podrían dejar de funcionar en caso de una tormenta solar salvaje, al menos durante un breve periodo de tiempo. No obstante, como es evidente, los coches autónomos tendrán una gran redundancia de datos para asegurar la seguridad del viaje, por lo que es de esperar que, aunque pierdan la señal del GPS por algunos momentos, el coche será capaz de seguir su viaje sin el más mínimo problema: el piloto automático de los aviones es un buen ejemplo, ¡siguen volando pese a haber tormentas solares! Otra cosa es que nos fiemos de la fiabilidad y estabilidad del sistema.

 

 

Dejar tu vida en manos de una máquina puede no convencer a muchos. Creo que los coches autónomos facilitarán nuestra vida en más de una ocasión: ¿quién no ha deseado que el coche conduzca solo en esa vuelta de vacaciones o en viajes a última hora del día? No obstante, creo que es un error plantear el coche autónomo como la renuncia total del ser humano en el control del vehículo: espero que este tipo de vehículos no salgan de la ciudad y no pasen de 50 km/h. Aunque en realidad me da igual, somos muchos los que disfrutamos conduciendo y eso no cambiará de un día para otro, ¿Renunciarías a los mejores compactos deportivos para apostar por un electrodoméstico sin alma? ¡No lo creo! 

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