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5 cosas que echamos de menos de la F1 cuando era 'auténtica'

Lo reconocemos, nos hemos puestos algo melancólicos... y retro.

Imagen de perfil de Javier Prieto
Qué cosas echamos de menos F1 antigua

Hoy toca un repaso nostálgico con las 5 cosas que echamos de menos cuando la F1 era auténtica. Se trata de volver la vista atrás para recordar todos esos aspectos de nuestra amada especialidad que extrañamos.

Pero antes de iniciar el post, y como la actualidad manda, te dejamos los horarios del GP de Azerbaiyán de F1 2018 y cómo ver la F1 gratis. Arrancamos.

 

El sonido de los motores

Posiblemente una de las cosas que echamos de menos en la Fórmula 1 sea el sonido de los antiguos motores. Daba igual que fueran los mejores monoplazas o los peores. Cualquiera que haya disfrutado de aquellas sinfonías en V10 o V12 sabe a qué nos referimos.

 

 

Aquellas melodías cilíndricas enamoraron a varias generaciones como el Flautista de Hamelín hacía con los niños. Hoy en día, el ruido a aspiradora de los chinos que emiten los V6 híbridos no hay quien lo aguante. Se ha perdido la banda sonora musical que constituía la seña de identidad de la competición. ¡Cómo rugían! 

 

 

Los repostajes

Sabemos que se prohibieron por el peligro que representaban, pero su aparición supuso una revolución en la competición. Ofrecían infinidad de variantes estratégicas, incertidumbre y muuuuucho espectáculo.

 

 

Aquí tienes el primer repostaje 'moderno' en la historia de los pit stops de la F1Gordon Murray, un ingeniero sudafricano de Brabham, dejó a todos ojipláticos con la 'maniobra' en boxes del BT50 de Nelson Piquet.

 

 

Nos han dicho que sucedió en el GP de Austria F1 1982. Es otra de esas cosas que echamos de menos de la F1 cuando era auténtica.

 

 

 

Circuitos históricos 

Algunos de los trazados legendarios, escenarios que atesoran las páginas más hermosas de la F1, han quedado arrinconados y desiertos. Las nuevas medidas de seguridad y los intereses comerciales se los han llevado por delante.

 

 

Asfaltos míticos como Nürburgring, la configuración oval de Monza, Brands Hatch, Donington Park o Adelaida, permanecen en nuestra memoria. Con su desaparición o ausencia de actividad, se ha perdido una parte del patrimonio material e inmaterial del Gran Circo. 

 

 

La esencia de otros tiempos permanece en sus asfaltos, donde solo los más valientes, los verdaderos héroes de la velocidad, vencían al fatal destino. Constituyen otra de las cosas que echamos de menos cuando la F1 era auténtica.

 

 

 

 

Adelantamientos

No se puede aguantar lo que pasa hoy en día con el tema de los adelantamientos, o mejor dicho, con la escasez de los mismos. Las carreras se han vuelto un tostón dónde apenas de producen acciones para ganar la posición. Realmente, constituyen la suerte suprema, la maniobra por excelencia de la máxima categoría.

 

 

 

 

 

Se trata de un movimiento que distingue a los grandes pilotos de los campeones. Precisión, adrenalina, destreza, templanza y coraje, una combinación de virtudes solo al alcance de los elegidos por los dioses de la gasolina. Sí, una de las cosas que echamos de menos de la F1 cuando era auténtica.

 

 

Es como si en los partidos de fútbol jamás se marcaran goles. Sabemos que buena parte de la culpa procede de la aerodinámica, las turbulencias y el aire sucio que se generan persiguiendo a un rival.

 

 

Pero están matando el espectáculo. ¿Quién asistiría a un concierto de los Rolling si Jagger no canta o Richards pasara de tocar la guitarra? Pues de eso estamos hablando. Superar a un rival en la pista sintetiza la esencia competitiva y cada vez se ve menos.

 

 

 

 

Más pilotaje, menos tecnología

Resulta obvio decir que la F1 está en la cima, en la cúspide de la tecnología automovilística. Forma parte de su ADN, pero tampoco hay que pasarse con los gadgets. Y como explicaba un tal Aristóteles hace más de 2.000 años, la virtud está en el justo medio. Es que hoy en día el protagonismo del hombre (corredor) se ha reducido frente al poderío de las máquinas.

 

 

Su destreza apenas supone un 20 por cierto del potencial del éxito. El componente humano, eclipsado por la telemetría, bits, megaordenadores, ingenieros, aerodinamicistas, salas remotas de control, analistas, queda en un segundo plano..

 

 

De hecho, el talento se eclipsa ante tantos recursos tecno(i)lógicos. Muchos fans quieren, y con toda la razón, que las manos decidan las carreras, y no un programa de análisis de probabilidades de victoria.

 

Imagen portada: Colombo vía Wikimedia Commons, origen: rost, 60 anni di successi

 

 

 

 

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