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Prueba del Alfa Romeo Stelvio Quadrifoglio Verde: necesariamente innecesario

¿Realmente necesita un todocamino 510 CV? ¿Y modo ‘Race’? No. Y por eso el Stelvio Quadrifoglio Verde mola tanto.

Imagen de perfil de Alex Aguilar
Alfa Romeo Stelvio Quadrifoglio Verde

Debo reconocer que no todos los días recibo llamadas tan interesantes como aquella en la que mi hamijo jefe Luis Guisado me comunicó que yo sería el encargado de realizar la primera prueba del Alfa Romeo Stelvio Quadrifoglio Verde en su presentación internacional a los medios. Que además tendría lugar en Dubái. Sí, ese sitio donde se pueden encontrar los mejores coches de Policía del mundo y en el que hay zumbados dispuestos a pagar ocho millones de euros por una matrícula personalizada. ¿Cuánto crees que tardé en contestar?

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Aunque debo reconocer que el segmento SUV no es precisamente mi preferido entre los coches nuevos, la aparentemente inacabable demanda del mercado está dando lugar a que veamos creaciones de lo más curioso. Con modelos brutalmente prácticos y opciones salvajes pensadas para dejar en ridículo a unos cuantos deportivos. Como los que montan un equipo de frenos más pequeño que el PCCB del Porsche Cayenne. Gracias a esta particular situación las marcas sienten que pueden poner a la venta prácticamente cualquier cosa... para deleite de todo petrolhead. ¿Se te habría ocurrido pedirle a los italianos un Alfa Romeo Stelvio con 510 CV que además fuera rápido en el circuito de Nürburgring? Enhorabuena: se te han adelantado. 

Doy por hecho que a estas alturas lo sabes todo sobre este espectacular contrincante para una de las arenas más competidas del momento y, por eso, en esta prueba del Alfa Romeo Stelvio Quadrifoglio Verde sólo repasaré las cifras por encima: está propulsado por un bloque V6 de 2,9 litros capaz de entregar 510 CV y 600 Nm de par máximo que, transmitidos a ambos ejes a través de una caja automática de ocho relaciones y una eficacísima tracción integral Q4, le permiten completar el 0-100 en sólo 3,8 segundos con una punta de 283 km/h. Sí, eso lo hace más rápido a la hora de acelerar que el Porsche 911 Carrera 4 GTS 2017 que probé hace algunos meses. Y acongoja. 

 

Prueba del Alfa Romeo Stelvio Quadrifoglio Verde: una imagen que vale más que 1.000 palabras

Antes de montar por primera vez en el monstruoso todocamino que tengo esperándome a las puertas del hotel localizado en medio del desierto elegido como nuestro centro de operaciones, no puedo evitar que mis ojos se recreen en las líneas que conforman la silueta del nuevo Stelvio Quadrifoglio: si la escultural carrocería del modelo más normalito ya resulta cautivadora -sobre todo al compararla con su competencia-, en el caso de la variante del trébol este efecto resulta todavía más acusado. Ahora su frontal resulta aún más agresivo gracias al rediseño de su calandra delantera inferior, su trasera más espectacular por la adición de un nuevo escape con cuatro salidas... y su lateral más imponente al clavar la mirada en sus generosas llantas de 20 pulgadas. 20. Sí, veinte. 

 

 

Por dentro del Alfa Romeo Stelvio Quadrifoglio Verde de esta prueba, las cosas siguen mejorando lo presente -en la gama, se entiende-: además de un salpicadero con molduras de fibra de carbono que combinan a la perfección con la tapicería de cuero y Alcantara de pespuntes rojos, grises o verdes y blancos, dos son los elementos clave que identifican la versión tan interesante que estamos a punto de conducir. Te estoy hablando del selector de modos de conducción que ahora incorpora el orgásmico más que interesante ‘Race’ y las dos levas del cambio fijas en la columna de dirección terminadas en aluminio. ¿Quieres saber qué tal funciona este monstruo de 510 CV? Bienvenido o bienvenida al club. 

 

Prueba del Alfa Romeo Stelvio Quadrifoglio Verde: hora de moverse... ¡rápido! 

Habiendo escuchado atentamente las palabras de los monitores de Alfa Romeo encargados de que todos volvamos a casa sanos y salvos que podría resumirse en "podéis pisarle sin miramientos, aquí no hay tráfico y las autoridades nos han dado su beneplácito", pongo el motor en marcha apretando el botón situado en el volante y su bramido empieza a despertar en mí pensamientos más turbios que la historia del abrupto final de DeLorean Motor Company. ¡Qué bien suena! Ah, y todavía está en modo ‘Natural’... hoy va a ser un día divertido. 

No te pierdas: ¡así firmó el Stelvio Quadrifoglio Verde su tiempazo en Nürburgring!

Después de unos cuantos kilómetros por una aburrida autopista repleta de Toyota, Honda y Nissan, por fin llega el momento de la verdad: el ascenso al pico de Jebel Jais, la montaña más alta de todos los Emiratos Árabes Unidos que, a lo largo de sus 30 kilómetros de carretera, no debe tener ninguna recta de más de 200 metros... para regocijo de todos los presentes. Sin dudarlo ni un momento coloco el selector de modos en la posición ‘Dynamic’ y empiezo a lanzarme a por las curvas como si no hubiera un mañana para descubrir la primera sorpresa del Stelvio Quadrifoglio: gracias a una puesta a punto sobresaliente de la suspensión la carrocería prácticamente no acusa los 1.830 kg de masa total que, separada de la calzada más de lo deseable, no me impide volar por este particular puerto de montaña -aquí los mejores de Europa- que hay quien considera el Paso Stelvio de Oriente.

 

 

¿Has terminado de alzar las cejas? Pues espera, porque en esta prueba del Alfa Romeo Stelvio Quadrifoglio Verde aún hay más: gracias a un trabajo concienzudo en apartados como los frenos, la dirección y un reparto de pesos perfecto entre ambos ejes, seguir la línea de la carretera es prácticamente un juego de niños... que me permite tratar de exprimir al máximo los más de 500 CV de este artefacto mucho antes de lo esperable. Es bueno. Es inacabable. Y adictivo. No puede ser. 

Tras haber visto cómo las cabras de los laterales de la carretera se convertían en una mancha oscura que pasaba a toda velocidad por las ventanillas laterales del Alfa Romeo Stelvio Quadrifoglio Verde, no me queda más remedio que tratar de buscarle las cosquillas forzando todavía más las cosas: hora de seleccionar el modo ‘Race’. En esencia, esta configuración prima las sensaciones por encima de todo lo demás... permitiendo al conductor ser quien tome las riendas de la situación sin la interferencia de los aburridos y grises controles electrónicos que montan todos los coches nuevos de este tipo.

Sé que ahora quieres leer que su comportamiento de esta guisa es terriblemente impredecible, ingobernable e intolerable... y no puedo hacer más que responderte con un rotundo "no" a las tres cosas: con todas las ayudas desactivadas este Quadrifoglio Verde se transforma en un monstruo más delicado que, en realidad, sólo necesita algo de comprensión. Si dedicas algo de tiempo a aprender cómo le gusta hacer las cosas, podrás descubrir que las hace bien. Muy bien. Con una capacidad para cincelar una sonrisa en tu rostro sobrenatural. 

 

Prueba del Alfa Romeo Stelvio Quadrifoglio Verde: ¿y su precio? 

7 SUV que alcanzan los 100 km/h en cuatro segundos... ¡o menos!

Como siempre, el precio del Alfa Romeo Stelvio Quadrifoglio Verde será una de las claves para inclinar la balanza hacia su lado o hacia el de rivales como el Porsche Macan Turbo Performance Package o el Mercedes-AMG GLC 63 S -prueba-. ¿Quieres saber cuánto te pedirán nuestros vecinos del país de la bota para que puedas llevarte a casa a su todocamino más bestial? 104.000 euros. Que son casi 3.000 menos de los que tendrías que arrimar para llevarte al hermano del nueveonce a casa... con 70 CV menos, una imagen más discreta y algo menos de corazón. ¿Quieres mi consejo? Si los tienes y te gusta, cómpralo. Sí, acabo de recomendarte comprar un SUV. Creo que necesito ir a la orilla de un lago a pensar. Con un jersey de cuello vuelto. Lanzando piedras a los patos.

 

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