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Prueba del nuevo Toyota C-HR de 180 CV

7 10

Nuestro veredicto

Tras probar el Toyota C-HR de 180 CV que se ha estrenado en 2020 me bajo del coche con buen sabor de boca: un coche cómodo y espacioso que me parece una gran opción para los que busquen un híbrido con el que hacer recorridos urbanos e interurbanos con un consumo contenido. Pero vamos por partes.

Una de las novedades que trajo el Toyota C-HR 2020 es la aparición de una variante más potente que encaja mejor con la imagen dinámica del coche... aunque peor con el precio que hay que pagar por él. Porque barato no es.

Pero a cambio te ofrece una buena calidad. Entro a su habitáculo y rápidamente me siento cómodo. El C-HR 2020 estrena algunos materiales más aparentes y aunque mantiene la disposición de los manos del modelo anterior, mejora en algunos aspectos. Por ejemplo, la pantalla central de 8" pierde el reloj analógico de estilo Casio y dígitos fosforitos (azules) al que los japoneses son tan aficionados y recibe botones físicos como en del Toyota Corolla (prueba del de 125 CV). Los gráficos se quedan atrás con respecto a los que ofrecen otros rivales como el Kia X-Ceeo o el Hyundai Kona híbrido, pero incluye CarPlay y Android Auto

Prueba Toyota C-HR 2020

Al menos la legibilidad es mejor que en muchos modelos de su competencia. El cuadro de relojes es analógico. A la izquierda permanece el clásico indicador Eco de Toyota. En realidad, la información que aporta es relativa: si pisas mucho o poco el acelerador ya lo sabes por otras fuentes. Por ejemplo, el pie derecho. Yo, que soy un romántico, apostaría por un cuentavueltas, aunque debe ser algo sobrevalorado por los dinosaurios de la generación X e indiferente para los nuevos compradores de coches híbridos...

Inicio la prueba del Toyota C-HR 2020 de 180 CV en ciudad. No hay duda de que en este terreno se siente cómodo. Mucho: salgo de los semáforos con el impulso del motor eléctrico de 109 CV. A diferencia de los primeros híbridos, el motor de combustión permanece más tiempo apagado, por lo que se mejora el consumo.

Prueba Toyota C-HR 2020

¿Y cuando entra en funcionamiento? Bueno, digamos que lo notas en forma de ruido y vibraciones, aunque hay que reconocer que en este terreno el buen aislamiento que tiene se encarga de reducir esa sensación tan incómoda de sus antepasados.

Entre semáforos vas a conducir cómodo gracias a una buena postura al volante, con asientos de buena forma y mullido y una visibilidad buena por los retrovisores, aunque como podrás imaginar, si te tienes que incorporar a alguna calle en la que viene tráfico, la línea de cintura tan ascendente en la zona del pilar C te va a complicar un poco las cosas.

Prueba Toyota C-HR 2020

Tampoco es ideal para los pasajeros, que verán reducida su sensación de agobio. No es nada grave, pero sí el precio que hay que pagar por este diseño.

El C-HR fuera de la ciudad

Ni una pega en cuanto a efectividad dinámica en autopista o carreteras secundarias. Se beneficia de la plataforma GA-C, que es la que utilizan tanto el Prius (perdón por recordarte esta imagen) como el Corolla y entre otras cosas le permite albergar el nuevo bloque 2.0 de 150 CV que mencionaba un poco más arriba, y que con la ayuda de los 190 CV del eléctrico generan una potencia máxima combinada de 184 CV.

Por ello puedes llanear a velocidades de autopista sin necesidad de pisar demasiado el acelerador y rebajando el consumo a valores muy buenos: es complicado que pase de los siete litros (hay que tener en cuenta que el motor térmico está más tiempo en funcionamiento) y cuando avanzas sin necesitar mucha potencia, ves cómo el propulsor eléctrico entra en funcionamiento mientras no gasta ni gota de gasolina.

A la hora de salir a una carretera secundaria no te vas a sentir defraudado... siempre que sepas que llevas un SUV híbrido. El tarado de las suspensiones lo hacen bastante más efectivo de lo que te puedes imaginar, y la dirección es razonablemente precisa, por lo que te va a ayudar a mantener un ritmo simpático sin hacerte sudar.

Si optas por cambiar el modo de conducción escondido (en una de las pantallas de configuración que exige demasiada atención), encontrarás, aparte del normal, un modo Eco y otro Sport que hacen lo que te esperas que haga; el primero suaviza todo y el segundo lo tensa un poco más.

La parte mala es que que durante la prueba del Toyota C-HR 2020 no he podido dejar atrás esa sensación como chiclosa de este tipo de transmisiones. Es cierto que si conduces con suavidad apenas lo notas y que es de lo más eficiente, pero también lo es que no se lleva bien con una conducción divertida: pisa a fondo y recibes un chute de revoluciones, pero no de empuje.

¿Quiere eso decir que no corre? De ningún modo; más bien al contrario. Como ofrece una gran calidad de rodadura, tienes que estar atento a la velocidad porque es sencillo acabar más rápido de lo debido. Pero de todos modos, tampoco hay que centrarse en la velocidad o las prestaciones dinámicas: un modelo híbrido como este sirve para ir de A a B con estilo, eficiencia y la mayor comoidad posible.

Por eso, como colofón a este prueba, diría que el Toyota C-HR es un modelo digno de estar entre los mejores coches híbridos, con una imagen diferente (aunque esto puede ser tan bueno como malo), un consumo contenido y una calidad fuera de toda duda.

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