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Prueba del Peugeot 2008 GT Line 1.6 BlueHDi 120 CV: discreto encanto

Si es GT Line y tiene más de 100 CV, como poco, promete...

Imagen de perfil de Noemí Alonso

Sí, este tipo de SUV no pinta mucho en la web de Top Gear, lo sé. Pero la prueba del Peugeot 2008 GT Line 1.6 BlueHDi de 120 CV tiene cabida aquí por dos cosas que acabas de leer: ‘GT Line’, que indica una versión más deportiva (estéticamente hablando) y ‘120 CV’, que señala que su potencia es razonable.

Vamos a empezar por el acabado (discreta paradoja que espero hayáis pillado. Si no es así, fijaos otra vez. Bueno, no importa). Cuando la marca renovó el Peugeot 2008, sometiéndolo a un ligero lavado de cara, introdujo la versión GT Line, con una salida de escape de efecto cromado, cristales traseros tintados (malotes, va por vosotros), logos y acentos en rojo colocados por la carrocería… En su interior vas a ver ese color en las costuras y, además, hay una tapicería exclusiva y aluminio donde esperas. Bien, nos gusta. El toque dinámico que pretende está muy logrado. Lástima que…

Para. Me vas a hablar del i-Cockpit

Puedes dormir tranquilo: el nuevo i-Cockpit de Peugeot es mejor.

Efectivamente. Me duele la boca de repetir que ese invento no me gusta (aunque a algunos de mis compañeros sí)… y la prueba de este Peugeot 2008 GT Line no me ha hecho cambiar de opinión. La marca ha recolocado el cuadro de mandos (con más detalles en rojo) para que consultes la información por encima del volante (más pequeño y grueso, algo que lo convierte en perfecto para una conducción más deportiva), no a través de él. Se supone que esto es mucho más cómodo y bla, bla, bla (seguro que a ellos también les duele la boca de explicarlo). Pero no es así para todas las personas: son muchas las que, buscando la postura correcta, han de sacrificar parte de dicha información, tapada por la zona superior del aro.

Por lo demás, el habitáculo del 2008 GT Line presenta acabados muy correctos y numerosos huecos portaobjetos. El techo, si no es practicable, cuenta con unas tiras de led que no iluminan, pero forman un curioso dibujo que encantará a tus colegas. Hay poco espacio en las plazas traseras (casi todos sus rivales, entre los que se encuentran el Ford EcoSport, el Mitsubishi ASX o el Suzuki Vitara, vencen en este apartado). El maletero tiene 338 litros, cifra que también es menor que la de muchos de sus contrincantes, aunque la carga y descarga es muy sencilla, así como el transporte de objetos grandes: al abatir los asientos traseros, la superficie que queda es plana. No hay asideros en ninguna de las plazas; los que pasan miedo o no saben qué hacer con las manos no cuentan con este apoyo. Y la pantalla táctil de 7” asociada a los GT Line requiere demasiado tiempo para ser utilizada de forma correcta. Por lo demás, todo bien.

Sí, ya veo...

No es ironía. Buena parte de todo esto se te va a olvidar cuando estés en marcha, ya que la impresión general es buena. Estás en un coche cómodo y su comportamiento es francamente agradable. No me refiero a que el Peugeot 2008 se porte como una abuelita, sino a que se puede disfrutar a sus mandos.

Para empezar, el cambio manual de seis marchas es muy disciplinado y, desde luego, es la opción adecuada (todos los que hayáis probado la transmisión automática sabéis a lo que me refiero). Gestiona de forma precisa la potencia del motor, esos 120 CV de su mecánica diésel, que te van a responder de forma adecuada en la ciudad, en las autopistas e incluso en las carreteras de montaña sin que el consumo sea excesivo. El margen de utilización es amplio, por lo que he visto en el 2008 GT Line de 120 CV que hemos probado, aunque en las vías más ratoneras tendrás que utilizar el cambio para mantenerlo en la zona óptima del cuentavueltas.

Prueba Peugeot 2008 GT Line 1.6 BlueHDi 120 CV (VII)

La suspensión es lo más notable del conjunto en estas circunstancias: su puesta a punto brilla. Es cómoda, pero no deja que la carrocería se mueva en exceso. No busques una agilidad pasmosa, aunque sí mejores reacciones de las esperadas en los cambios de apoyo. La asistencia eléctrica de la dirección proporciona un tacto demasiado ‘adulterado’ y, aunque se vuelve más precisa y proporciona más información cuando se gana velocidad, un poco más de firmeza sería deseable.

El apartado en el que el Peugeot 2008 GT Line gana muchos puntos es en el precio. Por 22.350 euros te llevas un SUV compacto de lo más completo, con una imagen moderna y atractiva y un equipamiento en el que no falta el Grip Control, ya sabes, ese dispositivo que proporciona cinco modos de conducción adaptando el control de tracción y la distribución del par entre las ruedas delanteras, que siempre son las motrices. Para salidas ocasionales al campo, donde no vas a ir mucho (reconócelo) es más que suficiente. Y aun así, te sorprenderá para bien.

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