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Prueba: Porsche 911 GT3. Al volante de sus 500 CV

El paraíso existe.

Imagen de perfil de Redacción Top Gear

Texto: Ollie Marriage/Fotos: Rowan Horncastle

Bien… ¿qué hay de nuevo en el Porsche 911 GT3?

¿Además de la famosa reaparición de la caja de cambios manual? Creo que estás haciendo la pregunta equivocada. Una mejor sería: ¿en qué es diferente del GT3 RS? Porque lo que hay aquí es un 911 GT3 que ha sustituido su 3.8 con seis cilindros por un 4.0 y ha ganado ruedas traseras directrices. Vale, viene sin el techo de magnesio, la carrocería ensanchada o los conductos de ventilación sobre los neumáticos delanteros para mejorar el agarre aerodinámico, pero sólo pesa 10 kg más y tiene los mismos 500 CV y 460 Nm.

Entonces, ¿lleva el mismo propulsor que el RS?

Porsche dice que no; insiste en que es una versión ligeramente modificada de la mecánica de los 911 Cup y RSR de carreras (en los que entrega 491 y 517 CV, respectivamente). Aunque eso es, básicamente, una versión ligeramente modificada del motor del 911 RS, así que es la pescadilla que se muerde la cola.

Lo que cuesta (de verdad) ser el dueño de un Porsche 911 GT3 con 10 años.

Sí es cierto que, al igual que en la primera generación del 911 GT3, llega hasta las 9.000 rpm, 200 rpm más allá que el RS. Así que se han cambiado cosas internas y se han reducido la fricción y la temperatura de funcionamiento, lo que permite ese pico de revoluciones.

Vale. ¿Qué me cuentas de la caja de cambios manual?

Nada, porque nuestro Porsche 911 GT3 de la prueba llevaba la transmisión PDK. Lo sé, lo sé, estamos tan frustrados como tú. Sin embargo, sí puedo decirte cosas sobre el cambio manual del 911 R. Los recorridos son cortos y precisos, así que… incluso sin haberlo probado, si tuviera que comprarme un GT3, escogería la opción manual y sería feliz si me equivocase.

¿Equivocarte? ¿Por qué?

Mira, me encanta que Porsche haya tenido las agallas de dar a los puristas lo que querían. Pero también sé lo magnífico que se ha vuelto el PDK y lo bien que trabaja con este propulsor. No escogería el cambio manual porque, con el tiempo, gane más valor para los coleccionistas, sino por la interacción extra que ofrece. Es más lento (a pesar de ser 17 kg más ligero, el 0 a 100 pasa de 3,4 seg. con el automático a 3,9. Eso sí, ganas 1,6 km/h, hasta una velocidad máxima de 320), pero te obliga a concentrarte más.

¿Y cómo es el Porsche 911 GT3 con el PDK?

Alucinante. Creo que ahora mismo debe ser la mejor de todas las cajas de doble embrague. Empuja una leva y la respuesta será instantánea, así que extraer lo mejor de la mecánica resultará sencillo. Y no es algo que podamos pasar por alto, ya que un GT3 desprevenido y fuera de la horquilla buena de revoluciones no reacciona así de bien.

No hay turbos, ¿recuerdas? Pero si estás en una relación alta y las rpm son bajas, mantén pulsada la leva izquierda y seleccionará la marcha más baja posible, adaptada a la velocidad que llevas. Con el cambio manual tardarías más en superar ese escollo.

En cualquier caso, ¡menudo motor! Olvidas lo que pasa cuando un seis cilindros salvaje llega a la estratosfera, supera las 7.000 vueltas y entra en un mundo más allá del reino de los turbos. Es tremendo.

Los bajos son muy poderosos y se vuelve estridente en la zona media del cuentavueltas, lo que desemboca en un final de aullidos y gritos. La primera vez que aceleré con ganas en el 911 GT3 me sorprendió el golpe. El ruido es penetrante (hay poca diferencia entre tener o no el escape deportivo) y posee una forma fabulosa de hacer brillar las notas de la mecánica, de potenciarlas mientras sube y sube… Es trascendental, adquiere vida propia.

Cuando apareció la primera generación del modelo, hace cuatro años, recuerdo que escribí que era tan especial, a la par que práctico, que lo tendría muy felizmente como mi 911 para el día a día. Como el resto de la gama se ha movido hacia los motores turbo, ahora estoy incluso más convencido de eso. A lo mejor entonces quería la transmisión PDK; cuanto más lo pienso, más complicada se hace la elección de una caja de cambios. Sea como fuere, el GT3 se ha distanciado más del resto de la gama.

¿Qué tal se conduce?

Es sobresaliente. La amortiguación se muestra firme, pero educada y comunicativa. La dirección no se retuerce como antiguamente para hacerte saber qué ocurre, aunque, teniendo en cuenta los estándares modernos, es sorprendente y proporciona información y confianza a raudales.

El eje trasero es espectacular. Todo es tan rápido que te da la impresión de que hay una conexión directa entre tu pie derecho y el neumático; el comportamiento mientras sube la velocidad es inmaculado. Enlazas curvas, el motor aúlla, la suspensión baila… todo es perfecto. Y lo hace con tal habilidad que, aunque no puedes decir que sea cómodo, sí notas que estás en sintonía con este Porsche 911 GT3. No te zarandeas en su interior: te mueves al compás.

¿Cómo es el habitáculo?

La postura de conducción es perfecta. Nuestra unidad de pruebas viene con los bacquets de fibra de carbono que te abrazan fuerte y te mantienen en tu sitio. La posición es baja, las manos caen en un volante de proporciones impecables (tiene el diámetro pequeño del que aparece en el 918 Spyder).

Es genial mirar la consola central y que haya pocas opciones para elegir. Amortiguación: on/off. Escape: on/off. Modo deportivo para la caja de cambios: on/off. Significa que estás ante un coche sin adulterar, el que los ingenieros quieren que conduzcas, no el que el departamento de marketing insiste en que tengas.

La suspensión deportiva interfiere con el comportamiento, más que ayudarlo; el launch control es ridículo. Los frenos carbonocerámicos no caen en la trampa de una ayuda excesiva al final del recorrido del pedal, pero son muy buenos cuando aplicas presión.

Entonces, ¿cuál es la conclusión?

Lo sientes pequeño, ligero, estrecho, duro y rápido. Lo conduces en una carretera secundaria mientras te preguntas por qué casi todo el mundo está tan equivocado. No necesitas más velocidad que la que entrega y no estoy seguro de que haya muchos vehículos capaces de dar más sensaciones. Desde luego, ninguno a este precio. Para la habilidad y la ingeniería que ofrece, 175.500 euros es una ganga.

Ficha técnica Porsche 911 GT3

Motor: 3.996 cc, seis cilindros en línea. Propulsión trasera. 500 CV/8.250 rpm. 460 Nm/6.250 rpm.

Consumo: 12,7 l/100 km.

Emisiones CO2: 288 g/km.

0 a 100 km/h: 3,4 seg.

Vel. máxima: 318 km/h.

Peso: 1.505 kg.

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