Prueba del Bentley Mulsanne Speed: lujo a toda velocidad

Rápido y furioso. No, espera...

Imagen de perfil de Redacción Top Gear

¿Prueba del Bentley Mulsanne Speed? Suena muy caro...

Y lo es: se trata de la versión más prestacional de la berlina de cuatro puertas más lujosa y representativa de la firma inglesa... con un precio acorde a su carta de presentación. 400.000 euros. 

¿Cuatrocientos-qué?

Sí, el precio del Bentley Mulsanne -aquí tienes al Sinjari- que ves en las imágenes es el mismo que el de un chalet en un municipio de las afueras de Madrid... con sus paredes revestidas de oro. Pero si una cosa hemos podido aprender del mercado de vehículos de lujo -donde Rolls-Royce es el líder- a lo largo de los últimos años es que, aunque las marcas lancen locuras a la venta, siempre habrá alguien dispuesto a pagar lo que sea necesario para tenerlas en su garaje. 

Háblame del coche, por favor

Bentley está interesada en lanzar un superdeportivo. Y otro SUV, claro

Antes de hacer la prueba del Bentley Mulsanne Speed de hoy éramos muy escépticos con respecto a sus verdaderas capacidades ahí fuera: a pesar de tener un poderoso bloque V8 de 6,75 litros, 537 CV y 1.100 Nm -sí, más par motor que el Porsche Panamera 4S Diesel de RaceChip- los nada desdeñables 2.685 kg que pesa no dejaban espacio para demasiada imaginación. 

¿Es lento? 

En realidad, no. Puede acelerar de 0 a 100 km/h en 4,9 segundos y alcanzar una velocidad punta de 305, lo cual no está nada mal teniendo en cuenta la tara que hemos mencionado antes, pero hoy en día todo avanza muy rápido y cualquier coche que quiera presumir de ser algo deportivo necesita emplear menos de cuatro segundos en rodar cerca de nuestros límites legales... y este Mulsanne no puede hacerlo. 

Pues vaya...

No creas que es algo necesariamente malo: el secreto del Bentley que ves aquí no es su capacidad para alcanzar velocidad -ni para perderla, ojo con sus frenos-, sino el cariño con el que puede tratarte mientras circulas a ritmos propios de un circuito de carreras. Gracias a un habitáculo con una calidad exageradamente buena y a una insonorización casi perfecta, el Mulsanne Speed de nuestra prueba es más bien una burbuja para viajar... en el tiempo. Sí, un Ford Focus RS es más rápido en el 0-100 e incluso un Audi RS6 Avant -aquí puedes ver a uno pulverizando a un Nissan GT-R- en su versión Performance y equipado con el paquete Dynamic Plus puede alcanzar la misma velocidad máxima... pero con ninguno de ellos tendrás la sensación de ir flotando en el aire. Desafiando a las leyes de la Física al mismo tiempo. 

¿Qué tal se conduce?

Bien. Y cuando decimos bien, queremos decir bien... tranquilos. Si algo hemos sacado en claro de la prueba del Bentley Mulsanne Speed es que no se trata de un vehículo pensado para hacerte derrochar adrenalina, sino para que sientas que tienes el mundo en tus manos. Por eso nuestra recomendación es que, si te haces con uno, te centres en disfrutar de sus plazas traseras. 

¿Plazas traseras? 

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Sí. Además de tener unos asientos más cómodos que los brazos de una madre para su bebé recién nacido, el Mulsanne cuenta con muchos detalles orientados a convertir tu estancia en la parte trasera en toda una experiencia. Como sus enormes pantallas multimedia... o su enfriador de botellas de champán. En serio.

El motor será bueno, ¿no?

No: es maravilloso. Empuja con brío desde las 1.500 revoluciones por minuto y siempre notas a la manada de caballos lista para dar lo mejor de sí cuando acaricias el pedal derecho. Si el coche no fuera tan pesado... ¡ay!

Dame un veredicto

¿Tienes la fortuna suficiente como para estar pensando en comprar el Bentley Mulsanne Speed de nuestra prueba? Pues hazte con él. Será un grandísimo -en sentido literal- compañero de viaje y combinará a la perfección con el resto de joyas que tengas guardadas en tu cochera. 

Texto: Ollie Marriage

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