Sorpresa: las baterías de los coches eléctricos podrían durar más de lo que se pensaba. Lo dice la Universidad de Stanford...

El informe de la Universidad de Stanford se ha prolongado durante dos años en los que se han probado 92 baterías eléctricas en condiciones de tráfico diario.
En algunos casos, los estudios realizados por universidades o empresas especializadas dejan un tanto en evidencia a los métodos de prueba actuales respecto a la longevidad de la batería de un coche eléctrico. Si es como la Universidad de Stanford dice, se podría reducir la frecuencia de cambiar la batería, que tiene un coste muy elevado en los vehículos de cero emisiones.
El citado informe ha examinado el rendimiento de las pilas eléctricas en situaciones de conducción del día a día en las que el tráfico urbano sirve de muestra con sus paradas, arranques, viajes por autovías o autopistas o periodos donde el automóvil esté parado.
El portal de Nature Energy lo ha dado a conocer y señala que los investigadores descubrieron que aplicando estas condiciones de campo permiten que las baterías se degraden más lentamente en comparación con las pruebas tradicionales de descarga y recarga constantes que se realizan habitualmente en las salas de test.
La metodología aplicada por estos expertos es que en lugar de confiar en las pruebas convencionales, que descargan y recargan las baterías a un ritmo constante, los analistas desarrollaron cuatro perfiles de descarga para simular diversos comportamientos de conducción.
El estudio, que se ha prolongado durante dos años, consiguió probar en las citadas condiciones 92 baterías de iones de litio. Las conclusiones que sacaron los investigadores dejan a las claras que los perfiles de descarga dinámicos que imitan la conducción en el mundo real tuvieron una mayor expectativa de vida útil de la batería.
Este examen de la prestigiosa universidad estadounidense resaltó hallazgos concretos de la batería, entre los que se incluía un ritmo más lento de degradación de la batería durante aceleraciones bruscas y cortas. Este descubrimiento es diametralmente opuesto a lo que ahora se cree sobre que la aceleración fuerte precipita el envejecimiento.
Otro de los puntos interesantes de este informe pasa por la distinción bien marcada entre la degradación causada por ciclos repetidos de carga y descarga, que son frecuentes en las flotas de vehículos eléctricos comerciales, y el deterioro debido al envejecimiento natural a lo largo del tiempo, que es más significativo para los dueños de coches eléctricos privados.
“Para los consumidores que utilizan sus vehículos eléctricos principalmente para desplazarse y hacer recados, el envejecimiento relacionado con el tiempo juega un papel más importante que el ciclismo”, manifestó Alexis Geslin, coautor principal y estudiante de doctorado en ciencia e ingeniería de materiales en Stanford.
De manera opuesta, los vehículos eléctricos comerciales, ya sean autobuses o furgonetas de reparto, sufren una degradación relacionada con el ciclo más trascendente debido al uso o la carga mucho más repetido.
Estos descubrimientos invitan a los fabricantes de vehículos eléctricos a que mejoren el software de gestión de la batería para optimizar la longevidad en función de los patrones de uso del mundo real. Sólo deben revisan cómo se prueban y desarrollan los componentes químicos y los materiales de las baterías y focalizarse en condiciones que manifiesten los hábitos de conducción de la vida real.
Si los fabricantes logran perfeccionar las pruebas y el diseño de las baterías para alinearlas con las demandas del mundo real, conseguirán reducir sustancialmente los costes de su fabricación, a la vez que conseguirán alargar la vida útil de la batería, que a su vez, es uno de los materiales más caros del vehículo eléctrico.