Porsche nunca se ha atrevido a hacer lo que ha hecho RUF: colocar un motor bóxer de ocho cilindros en uno de sus deportivos

RUF B8
RUF B8

El B8 es una de las creaciones más locas de RUF, un motor salvaje con 1.000 CV que se ha montado sobre un CTR3 modificado.

Si hay una marca íntimamente ligada a los motores bóxer, esa es Porsche. Desde hace décadas, los seis cilindros opuestos se han convertido en una de las señas de identidad del 911 y de buena parte de la historia deportiva del fabricante alemán. Sin embargo, hay una línea que Porsche nunca ha cruzado en un coche de producción: instalar un motor bóxer de ocho cilindros. Esa es precisamente la barrera que acaba de romper RUF.

La firma ha aprovechado el Goodwood Festival of Speed 2026 para presentar uno de sus proyectos más sorprendentes de los últimos años. Se llama B8 y es un motor completamente nuevo, desarrollado desde cero por la compañía, que presenta una configuración bóxer de ocho cilindros con doble turbocompresor.

Aquí va un “frindly reminder”: Porsche sí trabajó con motores bóxer de ocho cilindros durante la década de los 60, pero exclusivamente para competición. Modelos legendarios como los 907, 908 o algunos monoplazas de Fórmula 1 utilizaron esta arquitectura, aunque nunca llegó a un automóvil homologado para la calle. RUF ha decidido dar precisamente ese paso.

El nuevo propulsor recibe el nombre interno de “Erprober”, que puede traducirse como "probador" o "banco de pruebas". Se trata de un bloque de 4,8 litros con dos turbocompresores capaz de superar los 1.000 CV y desarrollar alrededor de 1.000 Nm de par motor, todo ello sin recurrir a ningún tipo de electrificación o sistema híbrido.

En una época en la que prácticamente todos los hiperdeportivos recurren estas “artimañas” para conseguir ese rendimiento, RUF ha optado por un planteamiento completamente diferente y que hará las delicias de los más puristas.

Para ellos, otro detalle interesante es la transmisión. El B8 está asociado a una caja de cambios manual de seis velocidades desarrollada también por la propia compañía. De nuevo, no es habitual encontrar un motor de semejante potencia combinado con un cambio manual, pero RUF parece empeñado en ofrecer una experiencia de conducción lo más analógica posible. Nosotros lo aplaudimos.

Para probar este nuevo conjunto mecánico no vale cualquier coche, así que la marca ha recurrido a un viejo conocido: el CTR3. Sin embargo, no se trata del modelo convencional.

El prototipo ha tenido que ser modificado para alojar el nuevo bloque de ocho cilindros, aumentando su longitud en unos 100 milímetros. A simple vista no se nota, ya que apenas se diferencia de un CTR3 Evo, salvo por una decoración negra y amarilla inspirada en el mítico CTR Yellowbird, uno de los modelos más emblemáticos de la historia de RUF.

El CTR3 tampoco es un coche cualquiera dentro de la trayectoria de la compañía. Cuando fue presentado sorprendió por adoptar una arquitectura de motor central, algo que Porsche nunca llegó a ofrecer en un 911. De hecho, el modelo combina una estructura delantera derivada del 911 con un chasis tubular trasero desarrollado específicamente por RUF.

RUF B8
RUF B8

Ahora vuelve a servir como laboratorio para experimentar con una mecánica que podría marcar el futuro de la marca.

Es algo que Alois Ruf confirma: “Hay momentos en la historia de una empresa que definen el futuro. Para RUF, el Boxer 8 es uno de esos momentos. Un motor bóxer de ocho cilindros nunca ha formado parte de nuestra historia (ni de la de nadie más, en esta configuración), así que decidimos escribir un nuevo capítulo en la historia del automóvil. Esperamos dejar que el motor hable por sí mismo en Goodwood”.

“La decisión de utilizar el superdeportivo CTR3 fue estratégica, ya que nos permitió poner a prueba los límites del rendimiento del nuevo motor sin llamar la atención”, expone

Nuestro compañeros de TopGear han podido hablar largo y tendido con el fundador de la compañía, que no ha tenido problemas en hablar sobre diversos aspectos del vehículo, especialmente sobre el motivo de su particular decoración.

“Al diseñar la decoración del B8, quería que los gráficos contaran la historia del coche incluso antes de que alguien oyera el motor. Cada línea representa movimiento, y la forma fluida del número ocho se convirtió en un símbolo natural, no solo para el nuevo motor bóxer de ocho cilindros, sino también para la búsqueda incesante de mejora y refinamiento que siempre ha formado parte de la filosofía de nuestra familia”, explica.

“Combinado con el inconfundible amarillo ‘Blossom Yellow’ del CTR Yellowbird, el diseño rinde homenaje a nuestro legado al tiempo que mira con confianza hacia el futuro”, añade.

Por el momento, la compañía no ha confirmado qué modelo estrenará esta mecánica, ya que el prototipo mostrado en Goodwood sirve únicamente como plataforma de desarrollo y todavía no existe una fecha oficial para su llegada a un coche de producción.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España