En 1988 un Peugeot batió en Le Mans un récord que nunca podrá ser superado. Era el WM P88 con el motor PRV V6 de 910 CV y superó los 400 km/h en la recta de Mulsanne

El WM P88 hizo historia en las 24 Horas de Le Mans al alcanzar los 407 km/h en la recta de los Hunaudières, aunque Peugeot lo fijó en 405 por una razón comercial.
Hay muchas marcas que ocupan un lugar destacado en Le Mans. A veces, fruto de la casualidad, como la avería en el turbo que convirtió al Nissan R90CK en leyenda. También Peugeot tuvo su momento de gloria cuando, en 1988, su WM P88 se convirtió en el prototipo más rápido que ha circulado sobre el asfalto del Circuito de La Sarthe.
Peugeot es una de las marcas más vinculadas históricamente a las 24 Horas de Le Mans. De hecho, la firma de Sochaux comparte con otro histórico francés, Matra, el honor de ser el fabricante francés con más victorias en la centenaria carrera de resistencia francesa.
Más allá de los éxitos deportivos, la compañía del león también puede presumir de ser una de las que estuvo ya involucrada en esos primeros pasos que dio la carrera. En la edición de este año, Peugeot cumplió el centenario de su primera participación.
Muchos recuerdan la era de los Grupo C, el excepcional 908 HDi FAP de la normativa LMP1 o el rompedor 9X8 Hypercar que compite en la actualidad en el Campeonato del Mundo de Resistencia FIA.
Son prototipos que han dejado una huella imborrable entre los aficionados, cuyas líneas siguen siendo reconocibles e incluso sirven de inspiración décadas después.
Sin embargo, antes de estos coches hubo algunos pioneros que se encargaron de iniciar el camino y que, gracias a su presencia en las primeras ediciones de las 24 Horas de Le Mans, ayudaron a allanar esos éxitos que se lograron más adelante. Uno de ellos fue el WM P88.
Gérard Welter y Michel Meunier fundan WM
Tras la Segunda Guerra Mundial se produjo un alto en la presencia oficial de Peugeot en Le Mans. A pesar de ello, fueron años en los que los proyectos privados confiaron tanto en los motores como en bases tan competitivas como la del Peugeot 203 para hacer sus propios proyectos.
De esta forma, hubo presencias destacadas en las siguientes décadas, con nombres propios como los de Gérard Welter y Michel Meunier, diseñadores de Peugeot y fundadores de la compañía WM.
Estos dos ingenieros fundaron la compañía antes y realizaron las primeras incursiones en Le Mans con los WM P76 y WM P77 dentro de la categoría GTP. Poco a poco, WM logró establecerse como uno de los más reconocidos del paddock, incluyendo su victoria en la categoría GTP +3.0 que lograron en la edición de 1979.
Fue entonces cuando llamó la atención de Peugeot. Al año siguiente, volvieron a la prueba, ahora con el soporte de la marca francesa que les cedió su motor V6 biturbo. En 1980, consiguió la cuarta plaza absoluta de la mano de los pilotos Guy Fréquelin y Roger Dorchy. Además, logró dos podios más en los años siguientes: 1981 y 1986.
El ‘Project 400’
Con la creación del Grupo C, el equipo inició el desarrollo de un nuevo coche que debía debutar en 1987. Se trataba del WM P88 Peugeot, equipado con un V6 y un kit aerodinámico revolucionario, concebido para alcanzar velocidades cercanas a los 400 km/h. El objetivo era superar el récord de 386 km/h que consiguió Jackie Oliver con un Porsche 917 en 1971.
Pero el motor no estaba preparado para ir al límite durante mucho tiempo y en unas condiciones de exigencia para las que no estaba diseñado, a pesar de que las pruebas en el túnel del viento parecerían demostrar lo contrario. Por tanto, siempre se rompían.
Sin embargo, a veces un equipo no busca ganar una competición, sino establecer una marca. Y esto es que lo quisieron en WM y Peugeot. Este fue el inicio del proyecto 400 en 1988, o ‘Project 400’, con el ambicioso objetivo de superar los 400 km/h.
Para conseguirlo, buscaron socios técnicos externos, como Heuliez, que se encargó de volver a dimensionar y calcular los valores para la instalación de refrigeración.
Igualmente, utilizaron un nuevo motor, un V6 biturbo de 3.0 litros desarrollado por Peugeot, Renault y Volvo (PRV), potenciado hasta alcanzar los 910 CV.
Objetivo cumplido
Por fin, llegó el día de la carrera. Cuando ya caía la tarde del 11 de junio de 1988, a las 20:46 horas exactas, cuando ya bajaba la temperatura, Roger Dochy alcanzó los 407 km/h en la llegada a Mulsanne desde Tertre Rouge, pulverizando así el anterior récord de Oliver.
Curiosamente, Peugeot dijo que la velocidad había sido 405 km/h, aunque oficialmente había sido 407 km/h. La razón era que acababa de lanzar al mercado el Peugeot 405 y, comercialmente, le interesaba relacionar el coche con el éxito en Le Mans.
El WM P88 no pudo terminar la carrera. De nuevo, el motor se rompió, pero ya había hecho historia en la carrera francesa. Ese récord se mantiene a día de hoy y no parece que se vaya a superar, ya que en 1990 se instalaron las nuevas chicanes por seguridad y ya la recta de los Hunaudières no es tan larga.
