Si no compraste un BMW M3 Sport Evolution hace unos años por 50.000 euros, estás perdido: el nuevo juguete al que los multimillonarios inflan su precio

En la historia del BMW M3, el Sport Evolution de la generación E30 ocupa un lugar muy especial: solo 600 ejemplares del que fue el M3 de calle más potente en la época.
El BMW M3 Sport Evolution representó el punto culminante del desarrollo de la primera generación (E30) del M3 y una de las versiones más especiales que han salido de la división deportiva de BMW. Lanzado en 1990, esta variante fue concebida como un modelo de homologación para que BMW Motorsport pudiera introducir nuevas mejoras técnicas en el coche de competición del Grupo A y seguir siendo competitivo frente a rivales como el Mercedes-Benz 190 E 2.5-16 Evolution II en el DTM. Su producción fue limitada y todo lo que rodea al M3 Sport Evolution ha provocado que su valor se dispare y que hoy sea objeto de especulación para los multimillonarios.
BMW solo fabricó 600 unidades entre 1989 y 1990, lo que con el paso de los años ha servido para convertir al Sport Evolution en una de las piezas más cotizadas por coleccionistas y aficionados a la marca. Tanto es así que, hace apenas unos días, la casa de subastas RM Sotheby's vendió una unidad de 1990 con apenas 4.503 kilómetros por la friolera de 476.000 euros.
Por esto es tan especial y admirado el BMW M3 Sport Evolution

Basado en el BMW M3 convencional, el Sport Evolution incorporaba una profunda revisión mecánica y aerodinámica. La modificación más importante afectaba a su famoso motor S14, el conocido bloque atmosférico de cuatro cilindros en línea desarrollado por BMW Motorsport.
En esta última evolución, la cilindrada aumentó desde los 2.3 litros hasta casi los 2.5 litros gracias a un mayor diámetro de los cilindros y a una carrera más larga. Además, recibió árboles de levas revisados, válvulas de mayor tamaño e inyectores de aceite para refrigerar los pistones durante un uso intensivo, una solución que derivaba del mundo de la competición.
El resultado de todas estas mejoras era una potencia máxima de 238 CV a 7.000 rpm y un par motor de 240 Nm, cifras que lo convertían en el BMW M3 E30 de producción más potente jamás fabricado. Toda esa potencia llegaba exclusivamente al eje trasero mediante una caja de cambios manual Getrag de cinco velocidades y un diferencial autoblocante.

Con esta configuración mecánica, el Sport Evolution también era el M3 E30 homologado para su uso en la carretera más rápido y veloz que BMW había construido hasta el momento. El Sport Evolution era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 6,1 segundos y alcanzaba una velocidad máxima cifrada en 248 km/h.
Las diferencias respecto al M3 E30 iban más allá del motor. BMW Motorsport trabajó sobre la aerodinámica para mejorar el rendimiento en circuito, incorporando un nuevo paragolpes delantero con tomas de aire destinadas a mejorar la refrigeración de los frenos, un splitter delantero regulable y un alerón trasero ajustable.
Además, BMW recurrió a cristales más finos, elementos de carrocería aligerados y un depósito de combustible de menor capacidad para rebajar 25 kilos el peso total respecto al M3 estándar. A ello se sumaba una puesta a punto específica del chasis y una relación final más larga para aprovechar el incremento de potencia y par del nuevo motor.
Objetivo de especuladores

Todos estos atributos, y el hecho de que solo se fabricaron 600 unidades, han provocado que su valor se dispare en los últimos años. No hace mucho, comprar una unidad del M3 Sport Evolution costaba unos 50.000 euros. Hoy ese precio se ha multiplicado casi por diez.
El ejemplar del que hablábamos al principio de este artículo, y que lo ilustra, se encuentra en un estado excepcional. Se ha conservado totalmente original y sin mostrar signos de desgaste, a pesar de que es un coche con 36 años. No obstante, el hecho de que apenas haya cubierto 4.500 kilómetros en estas últimas tres décadas también ayuda a que parezca recién salido del concesionario.
Además, se encuentra totalmente original, lo que sin duda es una característica muy valorada por los coleccionistas, luciendo su pintura negra de fábrica sobre un interior de cuero del mismo color. Sin embargo, dudamos mucho que este BMW M3 Sport Evolution de 1990 vaya a permanecer demasiado tiempo junto a su flamante nuevo propietario.

La razón no es otra que la propia especulación que coches como el E30 generan en el mercado de vehículos clásicos. Muchos son los que encuentran en ellos un modelo de negocio bastante lucrativo basado en la especulación, es decir, en venderlo cuando su valor es alto o conservarlo mientras está subiendo.
Esto genera un bucle casi infinito de transacciones de compraventa que provoca que un mismo coche haya tenido decenas de propietarios en los últimos años. Y estos no son verdaderos entusiastas, sino multimillonarios con los bolsillos muy hondos que no dudan en aumentar su fortuna comprando y vendiendo coches clásicos.
