He probado el BMW M5 Touring: "Casi se siente demasiado radical para conducir por carretera"

Prueba del BMW M5 Touring
Prueba del BMW M5 Touring

He probado el BMW M5 Touring, el familiar deportivo híbrido enchufable de 727 CV que tanto ha dado que hablar. Un coche polarizador, pero sorprendentemente capaz.

Los familiares deportivos tienen algo especial. Quizás sea su versatilidad, la posibilidad de actuar como coches de diario y como auténticos deportivos, mientras dejan boquiabiertos a todos aquellos que no se esperan que “una ranchera” se mueva tan rápido. Ese factor sorpresa es el que define al BMW M5 Touring que he podido probar.

Cuando BMW anunció que estaba preparando un nuevo M5 Touring, todos nos emocionamos. No cabe duda de que los familiares deportivos están de moda, con el M3 Touring también de la firma alemana, el ya conocido Audi RS6 Avant que durante años ha sido la referencia en su clase y el nuevo RS5 Avant, que también pude conducir recientemente en una de las mejores carreteras de Europa.

Algo que tienen en común el nuevo familiar prestacional de la firma de los cuatro aros y esta versión del BMW Serie 5 no es solo el hecho de que ambos sean coches alemanes, sino que se trata de híbridos enchufables. Las normativas anticontaminación han obligado a que la electrificación llegue a los coches deportivos, lo que significa que ahora ofrecen más potencia con mayor facilidad, pero también que sufren un claro problema de peso.

En el caso del M5 Touring, la báscula se detiene en 2.550 kg. Es innegable que se trata de demasiado peso para un coche que pretende ser deportivo, aunque ante esto la firma de Múnich ha optado por ofrecer unas cifras de potencia y par llamativas: 727 CV y 1.000 Nm, con un paso de 0 a 100 km/h sobre el papel de 3,6 segundos.

Esto se ha logrado mediante la combinación de un motor V8 de 585 CV y un propulsor eléctrico de 197 CV. La parte eléctrica mejora las prestaciones y una batería de iones de litio de 18,6 kWh de capacidad útil permite contar con 65 km de autonomía eléctrica y con la etiqueta CERO de la DGT, aunque siga siendo llamativa verla en modelos deportivos.

La clave es, de nuevo, si el BMW M5 Touring es deportivo de verdad. En un uso convencional, se comporta como un Serie 5 más. Sí, es más duro de suspensiones y se siente más seco al pasar por badenes en el eje trasero, así como la dirección tiene más peso, pero no es incómodo ni excesivamente duro. No solo tiene estética familiar, sino que puede actuar como tal.

¿CÓMO SE CONDUCE EL M5 TOURING?

Aun así, no esconde su carácter. Incluso en conducción urbana se deja notar, con una entrega de par inmediata y muy decidida que te invita a acudir cuanto antes a la carretera más cercana. Es aquí donde sale a relucir su faceta de deportivo, con una respuesta inmediata del acelerador y una fuerza que llega con decisión y con un fin que parece que jamás vayas a alcanzar. Es bruto en la respuesta, pero suave en los cambios de marcha y da la sensación de que no se está esforzando y de que puede dar más de sí.

No te hace falta, pero en la leva izquierda puedes activar el modo ‘Boost’, que te da toda la potencia durante un periodo de 10 segundos. Es perfecto para realizar adelantamientos en carreteras secundarias con la mayor rapidez posible, mientras que otras funciones no son tan útiles en el día a día, pero no sentirás que sobran en absoluto, como el Launch Control.

En autopistas y autovías, el familiar deportivo alemán se siente sobrado de prestaciones. La velocidad sube sin esfuerzo y sientes que deberías conducirlo en una Autobahn alemana al menos una vez para experimentar todo lo que puede ofrecer, ya que dentro de los límites legales de nuestras carreteras no se encuentra ni a la mitad de sus capacidades. ¿Y qué sucede en las curvas? Ahí es donde aparece ese factor sorpresa que le hace tan especial.

Prueba del BMW M5 Touring
Prueba del BMW M5 Touring

Además de los modos de conducción convencionales, como el Comfort, el Sport y el Track; puedes configurar todo tipo de parámetros para obtener la configuración perfecta para tu gusto. Puedes ajustar desde la pantalla central aspectos como el sonido o la dureza de la suspensión y aquí te puedes entretener un rato. Una vez que tienes la combinación perfecta, es hora de disfrutar.

A pesar de su elevado peso, el M5 Touring es capaz de dejarte sin palabras en cualquier carretera de curvas. Sin duda, su capacidad de aceleración hace que llegues al siguiente giro con una rapidez asombrosa, pero en las curvas te hace disfrutar más de lo que esperas. Llegas rápido, pisas un pedal del freno que ofrece una dureza moderada y la respuesta llega al instante y sin ese primer tramo de poca efectividad de otros PHEV. Acto seguido, metes volante, el frontal se dirige hacia donde quieres de manera inmediata y eres capaz de completar el giro con una velocidad pasmosa.

Con los neumáticos Pirelli PZero R 285/40 ZR20 delante y 295/35 ZR21 detrás de la unidad probada, el Serie 5 deportivo no se siente torpe ni apurado en ningún momento. El agarre está siempre presente y el coche responde con rapidez y mucha estabilidad. Incluso en curvas sucesivas no se aprecia un balanceo de la carrocería o algo de torpeza. No da la sensación de tener el peso que declara en absoluto.

Prueba del BMW M5 Touring
Prueba del BMW M5 TouringSergio Ríos

En esto también tiene que ver el hecho de que circulas en modo de tracción integral como norma general, pero también es posible contar con propulsión trasera, siempre que también desactives el control de estabilidad y de tracción. Entonces, el M5 Touring permite derrapar con facilidad, algo que debes llevar a cabo en circuito. También para ello cuenta con elementos como el M LapTimer, un cronómetro integrado que te permite registrar tus tiempos de vuelta.

Este parece el entorno más idóneo para el familiar de la firma de Múnich, ya que casi se siente demasiado radical para conducir por carretera. Al menos, así es si pretendes explorar el máximo de sus capacidades, aunque dentro de la sensatez también es un coche disfrutable y, no olvidemos, un familiar razonablemente correcto.

En lo referido a esta faceta, ofrece lo que esperas en un coche así, como un espacio en las plazas traseras más que adecuado para personas altas y un maletero de 500 litros que se puede ampliar a 1.630 litros. Ahora bien, la diferencia la aportan elementos como unos asientos delanteros semibucket que combinan de maravilla el confort con un buen agarre lateral del cuerpo y detalles como el volante deportivo o la iluminación ambiental con los colores de BMW M en las molduras decorativas de cristal. Un toque diferenciador, sin duda.

Interior del BMW M5 Touring
Interior del BMW M5 TouringFabian Kirchbauer

De la misma forma, el exterior tampoco esconde la deportividad, pero no se pasa de frenada. Destacan los paragolpes y pasos de rueda más anchos, las llantas de 21”, las cuatro salidas de escape y el difusor posterior. En un color como el verde Isle of Man de la unidad probada, llamarás la atención, pero en un tono discreto pasarás desapercibido.

Depende de ti si quieres destacar o no en un familiar deportivo híbrido enchufable con unas capacidades tan sorprendentes que te pueden romper los esquemas. Al menos, eso es lo que me ha hecho a mí. Sobre el papel, no me convencía, pero me ha hecho disfrutar mucho más de lo que esperaba.

Aun así, no es un coche para todo el mundo. El precio del BMW M5 Touring arranca en 170.300 euros y hay modelos más baratos y menos potentes que pueden ofrecer igualmente grandes sensaciones al volante, quizás más compatibles con las carreteras convencionales. Aun así, si quieres un familiar deportivo radical, es uno de los mejores del momento.

Nuestro veredicto

8
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Sergio Ríos

Redactor

Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor

BMW M5 Touring 727 CV

MODELO

Serie 5

VERSIÓN

BMW M5 Touring

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BMW M5 Touring 727 CV