Estos son los mejores Ferrari con cambio manual: superdeportivos con el encanto de una caja con embrague

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Te traemos los que, a nuestro parecer, son los 5 mejores Ferrari con cambio manual, ejemplos de que un embrague y la pericia del conductor son muy satisfactorios.
En los tiempos modernos estamos acostumbrados a que los superdeportivos (no hablemos ya de los modelos que entran dentro de la categoría ‘híper’) estén disponibles exclusivamente con una caja de cambios automática. Eso deja a los nostálgicos y a los puristas mirando atrás y recordando otros tiempos, más sencillos, de los que provienen, entre otros, los mejores Ferrari con cambio manual.
Ferrari F40

La verdad es que pocas listas de modelos de Ferrari se nos ocurre que no deban empezar por el Ferrari F40, mito, icono y póster car de toda una generación (incluso de más de una). Pero esto es todavía más claro su hablamos de Ferrari con transmisión manual, puesto que el F40, como contraposición al tecnológico Porsche 959, era de la vieja escuela, salvaje y analógico, y eso incluye también su transmisión.
Es además, un perfecto ejemplo de como las cosas tienen que ser, puesto que su caja de cambios, de cinco velocidades, es a la antigua usanza: con rejilla metálica y la primera marcha invertida. Había que tener mucho valor y pericia para trabajar con ella e intentar domar a su motor 3.0 V8 biturbo, que era capaz de entregar una potencia de 478 CV y 577 Nm de par máximo.
Ferrari 550 Maranello

Fue el sucesor del F512 M, respecto al que la propia Ferrari señalaba que “era más rápido y más práctico”. Se presentó en 1996 y fue una apuesta de la firma italiana con la que, en sus propias palabras, “era la respuesta de Ferrari para quienes creían que las prestaciones de un coche con motor V12 delantero no podían superar a las de un deportivo de motor central”.
Así que la marca creó un gran turismo equipado con un motor 5.5 V12 que desarrollaba una potencia de 485 CV y un par máximo de 569 Nm. De gestionar su fuerza se encargaban una caja de cambios manual de seis velocidades y un sistema de tracción trasera, lo que le permitía acelerar de 0 a 100 km/h en 4,4 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 320 km/h.
Ferrari F50

Es posible que, en cuanto a mitología, el Ferrari F50 no esté a la altura del F40, pero, mirado de manera objetiva, fue un digo sucesor de aquel y una celebración por todo lo alto del medio siglo de la compañía. Su dinero fue una evolución del F40, con unas formas más redondeadas, pero que recordaban a su predecesor, y que en su apartado mecánico seguía rindiendo pleitesía a una fórmula de la vieja escuela.
Su motor era un V12, como manda la tradición, sacado directamente de la Fórmula 1. Desarrollaba 520 CV de potencia y 471 Nm de par máximo, que tenía que gestionar una caja de cambios manual para poder alcanzar los 100 km/h desde parado en 3,87 segundos y marcar una velocidad máxima de 325 km/h. Lo dicho, un más que digno sucesor de un mito.
Ferrari F430

Disponible tanto en versión de techo cerrado (2004) como con carrocería Spider (2005), el fabricante italiano lo definió como “la llegada de una nueva generación de berlinettas Ferrari con motor V8” y en su desarrollo tuvo un peso todavía mayor de lo habitual la inspiración el mundo de la competición, con unas dimensiones similares a las de un coche de carreras y con tecnología que se utilizaba en pista.
Aunque fue el sucesor del 360 Modena, su motor era completamente nuevo. Se trataba de un 4.3 V8 a 90º que desarrollaba una potencia de 490 CV (un 23% más) y un par máximo de 465 Nm (un 25% más). Un factor clave era su caja de cambios manual procedente de la Fórmula 1, cuya rápida respuesta hacia que pasara de 0 a 100 km/h en 4 segundos y que alcanzara una velocidad máxima de 315 km/h.
Ferrari 599 GTB

El 599 GTB es uno de los últimos representantes de los Ferrari con caja de cambios manual, pues para cuando nació (2006), al firma italiana ya estaba metida dentro de las transmisiones automáticas, como ha ocurrido en general en el sector. Este modelo dio la opción de montar una u otra alternativa y se demostró que los puristas son muchos de boquilla, pero no en la práctica: la mayoría de las unidades se vendieron con el F1.
En cualquiera de los dos casos, eran opciones válidas para disfrutar de todo lo que tenía que entregar el motor, un mastodóntico bloque 6.0 V12 de aspiración natural que entregaba una potencia de 620 CV y 608 Nm de par máximo, con lo que aceleraba de 0 a 100 km/h en 3,7 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 331 km/h.
