Desde el 1 de enero Alpina ya no es un preparador. Ahora va a seguir el camino de Cupra, Genesis o AMG

Puede que no te suene, pero este preparador que apareció en 1965 es tan importante para BMW que gracias a ellos se han convertido en leyenda algunos de los deportivos más históricos de la marca. Y es que Alpina, que empezó su andadura en 1965, ha tenido tiempo de sobra para hacerse un hueco entre los aficionados… y también para desaparecer.
Bueno, desaparecer, sí… y no. Alpina dejó de ser un preparador independiente el pasado 31 de diciembre de 2025, pero no salió de la escena porque el 1 de enero de 2026 se convirtió en un miembro de pleno derecho del Grupo BMW junto a la propia BMW, Mini, Rolls Royce y BMW Motorrad (motos).
Inicios con grandes gestas y siempre con discreción

Los orígenes de Alpina se asientan en la competición, cuando empezaron a preparar modelos de BMW con los que corrieron en la categoría de superturismos grandes nombres del automovilismo como Niki Lauda, James Hunt o Jacky Ickx.
También fueron responsables de la aparición del BMW 3.0 CSL tal y como lo conocemos, un modelo que nació para poder plantar cara a modelos mucho más pequeños y ligeros que reinaban en los circuitos.
En los años 70 la crisis del petróleo les llevó a ser el primer fabricante mundial en utilizar catalizadores metálicos en sus modelos de calle, aunque lo más vistoso de todo fue que pusieron en el mapa al recién lanzado Serie 3 E21 con su visión particular de coches deportivos de altas prestaciones y refinamiento máximo.
Eso no hizo otra cosa que añadir combustible para la década siguiente, cuando ayudaron a catapultar al BMW E30 con el brutal Alpina B6 basado en el M3 y el BMW 333i que se vendió en Sudáfrica y que hoy en día es uno de los BMW más codiciados del mundo.

El preparador alemán tiene muchos más hitos en el bolsillo: por ejemplo, en 1989 convirtió al B10 Biturbo (de la generación E34) en el sedán más potente del mundo, y eso que la base no era el BMW M5, sino el 535i, que gracias a dos turbos Garrett T25 pasó de 211 a 360 CV.
En 1999 también ocurrió lo inevitable: la aparición del primer modelo diésel. Si hasta entonces los Alpina habían tenido la letra ‘B’ en el nombre (de Benzin, gasolina en alemán), ahora llegaban los D. El primero, el D10 biturbo, sobre un BMW Serie 5 E39, que se ponía a 254 km/h, todo un hito para un coche de gasóleo.
El principal reto ahora es encajar en el grupo
Ahora, el principal desafío al que se enfrenta Alpina es encontrar su hueco… o que en el gigante alemán, les dejen hacerlo, para luego llegar al corazón de los aficionados que esperan coches con un refinamiento tan elevado como sus prestaciones.
“Dada la rica historia de la marca, BMW Group es consciente de su enorme responsabilidad y se compromete a que el nuevo BMW ALPINA [lo escriben en mayúsculas en el documento original] sea un capítulo que cumpla con las más altas expectativas”, aseguran de manera oficial.
Por el momento se ha cambiado el logo, que irá en el portón posterior, y que toma algunos elementos estilísticos de BMW, pero manteniendo el diseño principal del la empresa afincada en Buchloe, a media hora de autobahn de Múnich.
En el pasado ya hemos vivido algunos movimientos parecidos. El más evidente es el de AMG, que comenzó una relación ‘fuerte’ en 1990 con Mercedes-Benz de la que salió el Mercedes C36 AMG en 1993. En 1999 los de Stuttgart se hicieron con el control mayoritario y en 2005 se convirtieron en los propietarios de la marca fundada en Affalterbach.
Otros parecidos, aunque se pueden situar a otro nivel, son los de Cupra, que pasó de ser un simple apellido a una marca con todas las de la ley, o Genesis, que ha resurgido como marca de lujo de altas prestaciones de Hyundai.

Luis Guisado
Webmanager
Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.