Estrategia Porsche 2035: más deportivos de gasolina, un superdeportivo... y menos ansia por el volumen

Porsche 911 Carrera S con paquete MT
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La estrategia de Porsche para 2035 cambia algo la dirección que llevaba desde hace unos años. Ahora no renuncia a la gasolina, prepara un superdeportivo... y busca más exclusividad: ¿Estamos ante deportivos más caros?

Si alguna vez has pensado que Porsche estaba destinada a convertirse en una marca dominada por los coches eléctricos, quizás conviene actualizar tu mapa mental. La firma de Zuffenhausen acaba de presentar la estrategia Porsche 2035 y deja claro que el plan ya no consiste en vender más coches, sino en vender deportivos más deseables, más exclusivos y, sobre todo, más rentables.

La estrategia recibe el nombre de “Sportwagenschmiede '35”, algo así como “Forja de deportivos ‘35”, y ha sido presentada por Michael Leiters, presidente del Consejo de Dirección de Porsche. El mensaje es bastante directo: en Stuttgart quieren reforzar su identidad como fabricante de coches deportivos y volver a poner el foco en aquello que la ha convertido en una de las marcas más admiradas del mundo.

Eso significa mantener la filosofía “Value over Volume”, es decir, priorizar el valor antes que el volumen. Porsche no quiere perseguir récords de matriculaciones a cualquier precio, sino aumentar el atractivo de sus modelos, mejorar el posicionamiento de la gama y elevar la rentabilidad de cada vehículo vendido. Y para lograrlo habrá novedades importantes.

Un Porsche superdeportivo por encima del 911

Seguramente sea el anuncio más llamativo de todos. Porsche ha confirmado el desarrollo de una nueva plataforma para un superdeportivo de motor central (el S1) que se situará por encima del 911. La marca no ha dado demasiados detalles técnicos, pero sí ha dejado claro que se trata de uno de los pilares de su futura ofensiva de producto.

No estará solo, porque también prometen ampliar la familia 911 con versiones “de gran carga emocional”, una descripción lo suficientemente sugerente como para imaginar ediciones especiales, modelos de producción limitada y nuevos derivados destinados a reforzar el aura del icono de Stuttgart más allá de la introducción de la tecnología híbrida que pude

El enfoque general pasa por simplificar la gama. La compañía pretende reducir alrededor de un 20% el número de variantes disponibles, concentrando esfuerzos en las versiones más rentables y deseadas. Al mismo tiempo, espera aumentar un tercio las ventas por variante a medio plazo.

Más exclusividad y más programas especiales

Un Porsche Carrera GT que ha pasado por las manos de Sonderwunsch

Otra de las claves del plan consiste en convertir la exclusividad en un negocio todavía más importante.

Porsche quiere ampliar de forma notable su programa Sonderwunsch, dedicado a los encargos personalizados, y multiplicar por seis las ventas de esta actividad. Además, la firma agrupará bajo el paraguas “Home of Sports Cars” todas sus iniciativas relacionadas con prestaciones, exclusividad y legado histórico.

También reforzará su relación con Manthey, quienes han dado tantas buenas alegrías a la marca al conseguir varios récords en Nürburgring como cuando lo consiguió con un GT2 en 2021. Tras elevar su participación en Manthey Racing hasta el 67%, ambas empresas trabajarán en proyectos que irán más allá de los habituales kits de rendimiento. El objetivo es llegar incluso a vehículos completos fabricados en series muy limitadas dentro de lo que Porsche denomina el segmento “few-off”.

El motor de combustión no se va de la gama Porsche

Quizá el aspecto más significativo de esta estrategia Porsche 2035 es que no renuncian a ninguna tecnología: seguirán apostando por una tres tipos de propulsión (gasolina, híbridos y eléctricos) y ha anunciado inversiones tanto en motores de combustión como en sistemas híbridos enchufables desarrollados internamente, además de continuar trabajando en la próxima generación de baterías.

Eso sí, los eléctricos continúan formando parte del plan.

Los primeros beneficiados serán los nuevos 718 Boxster y Cayman totalmente eléctricos. Porsche espera que ambos impulsen las ventas durante su primer año completo de producción, previsto para 2028.

Ese mismo año llegará además un nuevo SUV del segmento B con motores de combustión e híbridos enchufables. Convivirá con el actual Macan eléctrico (que es un segmento C) y esperan que contribuya de forma significativa a los ingresos y a la rentabilidad a partir de 2029.

La marca también estudia la creación de un SUV del segmento D situado por encima del Cayenne, otro movimiento pensado para reforzar su presencia en las categorías más rentables del mercado.

Menos costes... y 9.000 empleos menos

La nueva estrategia no gira únicamente alrededor de los coches. Porsche quiere transformarse en una organización más ligera, rápida y eficiente. Para ello ha pactado un “Future Package” que contempla una reducción de 9.000 puestos de trabajo y garantiza al mismo tiempo la protección de los empleos esenciales hasta 2035.

Además, la compañía prevé reducir un 40% los puestos directivos y rebajar un 25% su plantilla en funciones directas e indirectas a medio plazo, con un objetivo estratégico final del 30%.

La marca también busca reducir costes de desarrollo, producción, logística y ventas. Entre otras medidas, simplificará procesos, incrementará las sinergias con Audi mediante las plataformas PPE y PPC y fusionará Porsche Engineering y Porsche Digital bajo una nueva estructura denominada Porsche Technologies.

El objetivo: ganar más dinero vendiendo menos coches

Quizá la cifra que mejor resume la nueva filosofía de Porsche sea ésta: la compañía quiere alcanzar su umbral de rentabilidad con menos de 200.000 vehículos vendidos al año.

A medio plazo, espera lograr una rentabilidad operativa sobre ventas de entre el 10 y el 15%, mientras que su objetivo estratégico a largo plazo pasa por consolidar un margen del 15%. También aspira a generar entre 41.000 y 45.000 millones de euros de ingresos, lo que no es poca cosa.

En otras palabras: Porsche no quiere convertirse en un fabricante más grande, algo que sería contraproducente; quiere convertirse en un fabricante más exclusivo. Uno con más deportivos, más versiones especiales, más personalización y, si todo sale según el plan, más beneficios. Una estrategia que suena bastante menos a revolución eléctrica y bastante más a regreso a las esencias de Stuttgart lo cual, creo, que es lo que deberían haber hecho hace tiempo.

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Luis Guisado

Webmanager

Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.