El Honda Integra Type R (DC2) y su motor B18C DOHC VTEC 1.8 es un deportivo japonés especial. Por eso han invertido 740 horas en restaurarlo

La restauración de un Honda Integra Type R (DC2) y su icónico motor B18C por parte de un especialista ha llevado a emplear 700 horas en el proyecto.
Hay coches que no necesitan presentación, y el Honda Integra Type R (DC2) es uno de ellos. Ligero, preciso y con una filosofía purista que hoy resulta casi imposible de replicar, este modelo se ha ganado un lugar privilegiado en la historia del automóvil. Pero también es un deportivo que, con el paso del tiempo, exige algo más que mantenimiento. Necesita ser rescatado, reinterpretado y devuelto a su mejor versión. Y ahí es donde entra en juego Tolman Engineering.
Este especialista británico ha llevado a cabo un proyecto de restauración que va mucho más allá de una simple puesta a punto. Hablamos de un proceso que ha requerido 740 horas de trabajo para devolver a la vida a todo un Honda Integra Type R (DC2), respetando su esencia, pero aplicando un nivel de detalle y precisión que lo acerca más a una reconstrucción completa que a una restauración convencional, incluyendo su motor B18C con 190 CV.
Para entender la magnitud del proyecto, conviene detenerse primero en el coche. El Integra Type R fue una declaración de intenciones por parte de Honda, un vehículo concebido con una obsesión casi enfermiza por la reducción de peso, la rigidez estructural y la conexión directa con el conductor.
El DC2 estuvo a la venta entre 1995 y 2001, y todas las unidades hicieron uso de uno de los motores más icónicos que la marca japonesa ha comercializado, el B18C, un bloque atmosférico de cuatro cilindros en línea, 1.8 litros, doble árbol de levas en cabeza y sistema VTEC que rendía 190 CV de potencia (195 en EEUU y 200 en Japón).
El proyecto de Tolman Engineering

Ese es precisamente uno de los puntos clave del proyecto de Tolman. El motor ha sido restaurado, completamente revisado y reconstruido para devolverle su estado óptimo. Cada componente del deportivo japonés ha sido desmontado, inspeccionado y, en su caso, sustituido o reacondicionado. Después, los especialistas de Tolman validaron el trabajo realizado con pruebas en banco, donde alcanzó los 190 CV con los que salió de fábrica.
El chasis ha recibido una atención igual de exhaustiva. La carrocería ha sido desmontada por completo, tratada y reforzada donde ha sido necesario, con el objetivo de recuperar, y en algunos aspectos mejorar, la rigidez original del vehículo.
La suspensión, otro de los pilares del Integra Type R, también ha sido revisada en profundidad. Se han restaurado los componentes originales y se han ajustado para garantizar que el deportivo JDM mantenga ese equilibrio tan característico entre precisión y comunicación con el conductor.

Por otro lado, los frenos y las líneas de fluidos se renovaron como parte de un programa más amplio para garantizar que el coche pueda disfrutarse con regularidad. Se integró discretamente un moderno inmovilizador y se añadió aislamiento acústico adicional para mejorar el confort.
A su vez, Tolman trabajó en las llantas Enkei de 15 pulgadas, completando un trabajo meticuloso de restauración que, además, incluyó un cambio de neumáticos a unos Michelin Pilot Exalto 2 que mejoran el rendimiento del Integra Type R.
El interior sigue la misma filosofía. Nada de reinterpretaciones modernas ni elementos que rompan con la estética original. Todo se ha restaurado respetando el diseño de fábrica, desde los asientos delanteros, que se habían desgastado por el uso y fueron tapizados con el mismo material original, hasta los mandos, pasando por cada pequeño detalle que forma parte de la experiencia de conducción.
De un cambio de color a una completa restauración

Tolman se centra en la restauración de modelos icónicos con un nivel de exigencia extremadamente alto, y basa su filosofía en ejecutar un trabajo completo bajo unos estándares que, en muchos casos, superan incluso a los originales. Es un trabajo casi artesanal, donde cada proyecto se aborda de manera individual y con una atención al detalle exquisita.
Una vez completados los trabajos de taller y restauración, el mismo Chris Tolman, fundador de la compañía, se encargó de validar el proyecto realizando una prueba de verificación y puesta a punto de 160 kilómetros.
“El encargo inicial consistía en un cambio de color para que hiciera juego con el 205 GTi Tolman Edition del propietario, pero una vez que desmontamos el coche, nos dimos cuenta de que merecía una restauración completa y profesional”, explica Tolman, quien añade que “el resultado es un coche que se mantiene fiel a la esencia del Integra, con una conducción ágil y que ofrece total confianza”.
En este caso, las 740 horas de trabajo invertidas en un proyecto que comenzó en septiembre del año pasado, son el reflejo de un proceso meticuloso, donde cada fase ha sido ejecutada con precisión. Desde el desmontaje inicial hasta el ensamblaje final, pasando por la reconstrucción del motor, el tratamiento del chasis o la restauración del interior. ¿El precio de devolver a la plenitud un Integra Type-R como este? Ya sabes lo que dicen: si tiene que pre
