El legendario motor de Mercedes M113K movió a los mejores AMG del momento. Estos son los deportivos que lo montaron

Motor Mercedes M113K
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Mercedes tiene una larga lista de motores emblemáticos y el M113K utilizado en las versiones 55 AMG ocupa un lugar especial al ser el último V8 con compresor de la marca.

A principios de este siglo, Mercedes-AMG vivió una de las etapas más brillantes de su historia gracias a un motor que todavía hoy continúa siendo una referencia para los aficionados a los deportivos de altas prestaciones. El motor M113K fue un enorme V8 de 5.4 litros con compresor volumétrico que la división deportiva de la marca utilizó en algunos de los AMG más emblemáticos jamás fabricados, además de que se convirtió en el último gran representante de la era de los motores con compresor de Mercedes antes de que la marca diera el salto a los turbos.

La historia del M113K comenzó a principios de la década de 2000 como una evolución del conocido M113 atmosférico, un V8 presentado en 1997 para sustituir al M119 y que se convirtió en uno de los motores más utilizados dentro de la gama Mercedes.

El origen del motor V8 M113K

Motor Mercedes M113K
Motor Mercedes M113K

Tras la entrada de AMG en la estructura de DaimlerChrysler, los ingenieros de Affalterbach buscaban un propulsor capaz de situar a Mercedes-AMG al frente del segmento de las berlinas y deportivos de altas prestaciones sin necesidad de desarrollar un motor completamente nuevo.

La solución fue aprovechar la sólida arquitectura del M113 y transformarla para soportar un nivel de potencia muy superior. Así nació el M113K, cuya denominación hacía referencia precisamente a la palabra alemana "Kompressor", que conservaba la arquitectura básica del ocho cilindros original, pero con prácticamente todos sus componentes mejorados.

La base era un V8 a 90 grados con bloque y culatas fabricados en aluminio, una cilindrada de 5.439 cc, un único árbol de levas por bancada y tres válvulas por cilindro. También utilizaba dos bujías por cilindro para optimizar la combustión, a lo que se sumaba un sistema de sobrealimentación con un compresor volumétrico desarrollado por IHI acompañado de un intercooler aire-agua.

Para soportar ese incremento de prestaciones, el M113K incorporaba un cigüeñal, pistones y bielas reforzados, árboles de levas optimizados y un sistema de refrigeración pensado para enfriar un motor que, dado su rendimiento, iba a generar mucho calor, especialmente en conducción deportiva.

Las prestaciones del último V8 con compresor de Mercedes

Mercedes CL 55 AMG
Mercedes CL 55 AMG

El resultado de toda esta ingeniería implementada por Mercedes-AMG fue un motor que desarrollaba entre 476 CV y 517 CV de potencia, dependiendo del modelo y versión que lo equipase. A esto había que añadir un par motor que alcanzaba los 720 Nm y que estaba disponible en su totalidad desde tan solo 2.650 rpm, lo que sin duda contribuía a mejorar las prestaciones de las ya extintas versiones 55 de AMG.

Dependiendo del modelo, el motor M113K de AMG permitía un 0 a 100 km/h que se podía completar en apenas 4,5 segundos, mientras que la velocidad máxima estaba limitada electrónicamente a 250 km/h, si bien con más de 500 CV de potencia es posible superar estas cifras y acercarse a la barrera de los 300 km/h, algo que era posible gracias al paquete AMG Performance opcional.

Entre las razones por las que este propulsor es reconocido a nivel mundial se encuentra su construcción artesanal. Cada unidad era ensamblada en Affalterbach siguiendo la filosofía “One Man, One Engine”, filosofía en la que un único técnico era responsable del montaje completo del motor antes de firmarlo con su placa identificativa.

Además, el motor no tardó demasiado en ganarse una reputación por su elevada fiabilidad, ofreciendo la capacidad de acumular elevados kilometrajes manteniendo intactas sus prestaciones. Por último, el M113K es un motor con un gran margen de mejora, por lo que los preparadores han trabajado sobre esta mecánica que, con cierta facilidad, es capaz de superar los 600 CV de potencia.

El M113K permaneció en activo entre 2002 y 2011, momento en el que Mercedes-AMG comenzó a sustituirlo progresivamente por nuevas generaciones de motores atmosféricos, entre los que se encontraba el mítico V8 de 6.2 litros y 457 CV utilizado en el Mercedes C63 AMG (W204). Más tarde, los V8 biturbo se encumbrarían como la opción preferente en Affalterbach.

Deportivos que equiparon el motor M113K

Mercedes G 55 AMG
Mercedes G 55 AMG

A lo largo de su vida comercial, el M113K fue equipado en algunos de los AMG más representativos de la época. Debutó en el Mercedes SL 55 AMG (R230), al que posteriormente se unieron el Mercedes E 55 AMG (W211), el CLS 55 AMG (C219), el S 55 AMG (W220), el CL 55 AMG (C215) y el G 55 AMG (W463), que convirtió al todoterreno de Mercedes en uno de los SUV más rápidos del mercado mucho antes de que ese segmento se popularizara.

Además, este motor sirvió como base para dos de los deportivos más exclusivos fabricados por la marca. El primero fue el Mercedes CLK DTM AMG, con una preparación específica que permitió elevar el rendimiento del motor hasta los 582 CV.

El segundo fue el Mercedes SLR McLaren, aunque en este caso utilizó el denominado M155, una profunda evolución del M113K con lubricación por cárter seco y una potencia que alcanzaba los 650 CV, convirtiéndose en uno de los superdeportivos más espectaculares de comienzos del siglo XXI.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España