Nos colamos en el LFA Centre of Excellence para ver cómo se hace el mantenimiento a uno de los 500 Lexus LFA que se fabricaron

Del Lexus LFA solo se fabricaron 500 unidades y 38 de ellas están registradas en Europa. Nos hemos colado en el ‘LFA Centre of Excellence’, que se encarga en exclusiva de su mantenimiento.

El Lexus LFA es, seguramente, el coche más especial de toda la historia de Lexus. Denostado en un primer momento, ha acabado siendo un icono gracias a sus peculiares características. No hay mucha gente en todo el mundo que tenga uno, pero, ¿te has preguntado alguna vez cómo se le hace el mantenimiento a un Lexus LFA?

Sabes que se trata de un coche especial cuando tiene un centro específicamente para él, el ‘LFA Centre of Excellence’ que está situado en el cuarte general de Toyota Motorsport de Alemania. Allí hemos acudido para ver qué tratamiento recibe, algo que Peter Drensen, el hombre a cargo del lugar, dice que es “más o menos como se trata a un coche de Le Mans”.

Lo primero que se lleva a cabo es un desmontaje integral. Se quitan todos los paneles de la carrocería, para dejar al aire los sistemas como la suspensión, dirección y chasis. Cada tornillo y cada elemento es inspeccionado y revisado al menos dos veces. Además, también se realiza una comprobación visual de los sistemas hidráulicos.

Lo siguiente es la revisión de los frenos. Tanto los discos como las pastillas de freno carbonocerámicos se retiran y se inspeccionan manualmente con los dedos, buscando fisuras microscópicas. Después se pesan para comprobar que aún están dentro de tolerancias de desgaste.

El centro dispone de una máquina de rayos X para detectar problemas internos, pero Drensen señala que nunca ha sido necesario usarla en un mantenimiento de un LFA. En caso de detectar anomalías, se reemplazan los componentes de inmediato.

Pero el análisis de los frenos no se queda ahí, también se comprueba el líquido de frenos. Se utiliza una herramienta electrónica especial que se encarga de detectar trazas de agua en él. Cuando se comprueba que todo está en orden, se lleva a cabo un cambio de aceite, de filtros de aceite y de aire como se hace en cualquier otro coche. 

Ya que está desmontada, se procede a una inspección de la carrocería, que está fabricada en su mayoría de polímero reforzado con fibra de carbono (CFRP). La idea es buscar arañazos o daños menores para repararlos. En el caso de este ejemplar, que es el de prensa de Lexus UK (así que ha tenido bastante movimiento) había unas pequeñas marcas en el paragolpes delantero. 

En la revisión de este ejemplar en concreto hubo bingo y pudimos ver como era necesario llevar a cabo una reparación. Se detectó una fuga de sellado interno en la bomba de aceite, un problema que se podía solventar de dos maneras diferentes: desmontar el motor o extraer la caja de cambios junto con el tubo de transmisión.

Los especialistas finalmente se decantaron por la segunda, básicamente porque era más rápido y les ahorraba un día y medio de trabajo. Además, aprovechando que ya estaba el acceso abierto, también cambiaron el cárter.

Hasta ahí podría considerarse que llega la revisión como tal, pero después es necesario comprobar que todo funciona como debe, algo para lo que se realizan varias pruebas de conducción.

Dresen explica: “Primero hay que calentar el motor y luego ir aumentando la potencia. Es muy importante tener cuidado y no empezar a conducir a fondo justo después de trabajar en el LFA, sobre todo después de haber sustituido piezas como los sellos”.

Con esto en mente, el vehículo para por tres pruebas dinámicas antes de que le den la luz verde definitiva:

  • Prueba 1: circular alrededor del edificio de Toyota Motorsport sin los paneles bajos montados, porque se tarda dos horas en hacerlo, para comprobar que todo funciona correctamente.
  • Prueba 2: una vez colocados dichos paneles, llevan a cabo una ruta urbana a velocidades suaves durante una distancia corta, de 4 km
  • Prueba 3: si todo va bien, se lleva a la Autobahn alemana, donde no hay límites de velocidad, para someterlo a velocidades alta durante unos 10 km

Por su ubicación, el centro en Colonia se encarga de llevar a cabo las revisiones de los 38 Lexus LFA que hay registrados oficialmente en Europa. Según nos explican, es un proceso por el que los coches no pasan de manera puntual, si no que la revisión se realiza regularmente una vez al año. 

Comentan que la mayoría de las unidades se llevan directamente al centro para la revisión, pero que el equipo también se puede desplazar a ciertos países para realizar el mantenimiento en el lugar de origen de los coches. Además, si un LFA de otra región va a Europa (ponen el ejemplo de su alguien va a rodar a Nürburgring) también le hacen el mantenimiento, además de darle asesoramiento sobre reglajes, puestas a punto, etc. 

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España