Parecía que el Bentley Batur iba a ser el último coche de un gran fabricante en montar un motor W12. Pero Porsche acaba de registrar uno...

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En las patentes de Porsche no solo se habla de un motor W12, también hay esquemas sobre un propulsor todavía más llamativo: un W18.

¿Quién dijo que los motores grandes estaban muertos? Sí, es cierto que el dowsizing es una realidad (aunque no tan extremo como hace una década) y que los bloques masivos son una rareza, pero, como decía la canción “la vida te da sorpresas” y ésta es bastante grande: Porsche ha patentado un motor W12, pero todavía hay más, puesto que hay una patente para un W18.

Aparentemente, la marca alemana habría aplicado por la patente hace casi un año, pero ésta no habría salido a la luz pública hasta hace poco. Resulta llamativo el ‘timing’, puesto que ha llegado tan solo unos días después de que la compañía anunciase que iban a volver a invertir en el desarrollo de motores de combustión, tras haber lanzado una suerte de órdago eléctrico hace unos años.

Lo que no se podía imaginar ningún aficionado de la firma, ni siquiera en sus sueños más locos, que uno de los proyectos que se están barajando tengan que ver con algo que se sale tanto de la norma.

Tradicionalmente, dentro del Grupo Volkswagen los W12 no han sido tan raros, puesto que diversas versiones del bloque de 6,0 litros han movido modelos de segmentos superiores y marcas premium y de lujo como Audi o Bentley. Sin embargo, el giro de tuerca que le quiere dar Porsche al concepto es, como mínimo, llamativo.

La patente no es que se explaye precisamente en detalles técnicos, pero los esquemas que la acompañan son bastante clarificadores y, además, sí que se exponen cuáles son las ventajas que tendría.

En ésta se puede leer que se trata de un o motor W12 con tres bancadas de cilindros, puede parecer obvio, pero el formato resultante es más parecido a una “W” estándar de lo habitual, puesto que en motores de este tipo lo normal es que el formato parezca el de dos “V” cruzadas entre sí.

En la pantete figura que “cada culata tiene al menos un puerto de admisión y un puerto de escape, donde el puerto de admisión está conectado a una cámara de aire para el flujo, y el puerto de escape está conectado a un dispositivo de descarga de gases de escape”. Esto permite una triple turboalimentación y, además, las tres bancadas, cada una con cuatro cilindros, comparten el mismo cigüeñal.

¿Esto qué implica? Que se facilita aumentar la potencia que se puede alcanzar sin que para ello sea necesario modificar la cilindrada.

También se describe que “la cámara de aire está dispuesta en la parte superior, cubriéndola en gran medida, de modo que el aire puede fluir desde ella hacia los canales de admisión desde arriba, o puede ser aspirado directamente en línea recta, es decir, sin curvatura, por un pistón alternativo del motor de combustión interna, dispuesto en el cilindro para realizar un movimiento sustancialmente ascendente y descendente. La cámara de aire cuenta así con una abertura para la conexión de flujo con el puerto de admisión, orientado en dirección al cigüeñal”.

Se menciona que una de las principales ventajas es que, siguiendo este formato, se pueden conseguir motores mucho más compactos de lo habitual cuando hablamos de este número de cilindros.

En el caso de una configuración de 12 cilindros, se podrían condensar en un bloque que tenga el largo de un motor de cuatro cilindros en línea y el ancho de un V8. Si hablamos de un W18, algo que técnicamente es posible, pero que es una idea bastante loca se mire por donde se mire, ocuparía el largo de un seis cilindros en línea y el ancho de un V12.

El resultado es que se podría utilizar para dar vida a modelos que tradicionalmente no tenían hueco para un motor con 12 cilindros. En lugar de estar limitado a grandes vehículos como SUV o berlinas, se podría instalar en coches deportivos.

Ahora bien, antes de que todo el mundo se ponga a saltar de emoción, pongamos los pies en la tierra. Estamos hablando de una patente, de momento de una simple patente que no se sabe hasta donde podría llegar. Las marcas de automóviles patentan constantemente sistemas que luego, en muchos casos, no llegan a nada.

Entendemos, no obstante, que es difícil no ponerse a soñar. Si Porsche decidiera llevar a la realidad este propulsor, podría volver a tener en cartera un hiperdeportivo que le lleve a primera división y a competir de nuevo con rivales como McLaren o Ferrari.

En 2024 ambos fabricantes dieron a luz a los sucesores de sus integrantes de la ‘Santísima Trinidad’, pero Porsche se quedó atrás, pues su propuesta era un modelo 100% eléctrico del que no se ha vuelto a saber nada.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España