El reconstruido Duesenberg 122 Eight que ganó Indianápolis en 1925 sale a subasta

RM Sotheby's

Uno de los poquísimos Duesenberg de competición que quedan en el mundo y el único motor de 8 cilindros en línea sobrealimentado que se conserva actualmente.

Hace varios meses os contamos la historia de Duesenberg. Un fabricante estadounidense que se convirtió en uno de los más respetados del mundo gracias a sus coches de lujo y triunfos en competición. Ahora, son auténticos clásicos que valen cientos de miles (incluso millones) de euros.

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RM Sotheby’s ha subastado muchas de estas piezas y ahora es el turno de una auténtica joya bastante “asequible”, en realidad: el Duesenberg 122 Eight “Banana Wagon“ de 1925. Una restauración del único Duesenberg que ganó las 500 Millas de Indianápolis y que podría alcanzar un precio de 200.000 dólares.

El único Duesenberg con motor de 8 cilindros sobrealimentado que queda en el mundo

El vehículo ha sido propiedad de David Uihlein, un afamado coleccionista de coches americanos y de bólidos importantes para la historia de la competición en Estados Unidos. Y recrea al bólido que consiguió superar por primera vez en la famosa prueba las 100 mph de velocidad media. Un récord que Duesenberg mantuvo durante 7 años.

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Oficialmente, se trata de un Duesenberg 122 Eight original a nivel de chasis. Uno de los poquísimos coches de carreras de la marca que se conservan, aunque estaba sin motor. Curiosamente, el mismo Uihlein encontró un bloque de aluminio original del motor de 8 cilindros en línea de 3,0 litros. Y lo combinó con otras piezas que consiguió con el tiempo.

Un cárter, la cascada de distribución original, una parte de una culata de competición con doble árbol de levas, compresor… Y con ayuda del ingeniero EJ. Healy y la empresa Banner Welding Systems, se reconstruyó el motor de combustión al completo. Montado y ensamblado por un famoso mecánico de Indiana, Paul Freehill. Mientras tanto, la carrocería fue recreada por Joe Silnes y… Aquí tienen a la máquina.

El renacido Duesenberg Banana Wagon de Peter DePaolo que se alzó con la victoria en la Indy 500 de 1925. De color amarillo y con el número 12 pintado en negro y rojo en los laterales del capó. Elegante, con forma de torpedo y una cabina recreada a la perfección. Desde el asiento de cuero hasta su gran volante con los relojes del cuadro de instrumentos.

El coche está en perfectas condiciones de funcionamiento y sería perfecto para exhibiciones e incluso concursos de elegancia, pese a ser una restauración completa con piezas restantes de muchísimos otros vehículos. Quizá la historia no trató bien a Duesenberg en su momento, pero la fama de sus coches se ha hecho grande en la últimas décadas de forma muy merecida.

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