El Twingo RS 133: cuando Renault se sacó un minideportivo de bolsillo en la primera década de los 2000 que no se ha vuelto a repetir

A finales de los 2000, llegó al mercado el Renault Twingo RS, una versión deportiva del utilitario francés, con 133 CV y una puesta a punto que permitía una conducción muy divertida.
Si pudiéramos rebobinar la cinta y retroceder 20 años, encontraríamos un mercado inundado de coches deportivos en aquella década de los 2000. No sólo compactos, sino también utilitarios. Y uno de los más picantes fue el Renault Twingo RS.
Eran otros tiempos (tampoco ha pasado tanto) y el mercado era muy diferente al de ahora. Tendemos a normalizar lo que ocurre en el presente y no nos damos cuenta de los cambios hasta que volvemos la vista atrás.
Hoy casi todo lo que ofrecen las marcas son SUV de todas las formas y tamaños. Antes había una gran variedad, si bien hay que decir que ya en aquellos años empezó a cambiar la industria del automóvil.
Empezaron a aparecer los primeros todocaminos generalistas, entraban en crisis los monovolúmenes, así como los coupé y descapotables, después de la explosión a principios del nuevo milenio. Y también se empezó a hablar de energías alternativas. Ya teníamos los híbridos de Toyota y experimentos como el BMW Hydrogen 7.
No obstante, comparado con ahora, aún había mucho donde elegir y no faltaban aquellos utilitarios deportivos que tanto “molaban” y que hoy han desaparecido.
Renault Twingo RS, un deportivo de verdad en formato mini

El RS era una versión deportiva del Renault Twingo de segunda generación o Twingo II, lanzada en 2007, aunque recibió varias modificaciones hasta 2012. A partir de mayo de 2011, el Twingo RS pasó a llamarse RS Gordini.
Este pequeño coche de apenas 3,61 metros era un auténtico deportivo, pese a que derivaba de un modesto utilitario, y costaba 16.950 euros (el RS Gordini superaba por poco los 17.000 euros).
Era un precio elevado en aquella época, teniendo en cuenta que un Twingo normal partía desde poco menos de 9.000 euros. Sin embargo, comparado con los precios actuales, parece barato.
Aun así, era más asequible que otros rivales del momento, como un Mini Cooper de 122 CV o un Abarth 500 de 135 CV. Ya para entonces habían desparecido del mercado otras opciones como el Fiat Panda 100 HP o el Citroën C2 VTS.
Era un deportivo por la elevada potencia de su motor y por el comportamiento dinámico que ofrecía, en el que destacaba por su estabilidad, capacidad de tracción y de frenada, así como el buen trabajo que hacían las suspensiones. Era un verdadero juguete para divertirse en un tramo de curvas.
133 CV y 1.100 kg de peso

Bajo el diminuto capó se escondía un motor de cuatro cilindros y 1.6 litros atmosférico que entregaba 133 CV a 6.750 vueltas y 160 Nm de par máximo a 4.400 rpm.
Tanta potencia en un coche tan pequeño y con poco más de 1.100 kg, hacía que el Twingo RS tuviese una capacidad de aceleración bastante buena, sin ser tampoco una bala. De hecho, hacía el 0 a 100 km/h en 8,7 segundos, una cifra nada espectacular, pero las sensaciones que ofrecía eran de ser muy rápido.
El motor 1.6 litros estaba asociado a una caja de cambios manual de cinco velocidades que enviaba esos 133 CV a las ruedas delanteras. El chasis estaba conformado por una suspensión de tipo McPherson delante con resortes helicoidales y un elemento torsional detrás, acompañado de barras estabilizadoras en ambos ejes.

Opcionalmente, Renault ofrecía el paquete Chasis Cup, que comprendía unas llantas azules y un ajuste de la suspensión más duro, además de un equipamiento más completo, con climatizador y techo solar.
Para los frenos, empleaba unos discos ventilados delanteros de 280 milímetros y normales atrás, de 240 milímetros. El paquete estético exterior se completaba con unas llantas de 17 pulgadas en color gris en vueltas en neumáticos 195/40 R17
El Renault Twingo RS tenía algunos cambios en el interior y en el equipamiento con respecto al resto de la gama. El más importante eran los asientos deportivos que recogían muy bien el cuerpo, con mucho apoyo lateral.
Sin embargo, el punto negativo lo ponía la ausencia de elementos importantes en un coche de estas características, como un indicador de la temperatura del motor y otro del refrigerante.
Esto se paliaba en parte con el paquete opcional RS Monitor, que incluía en la pantalla del salpicadero información sobre el motor y la temperatura del aceite, además de tener una función de cronómetro.
