Ferrari se topa con Japón: resulta que Mazda ya tenía su Luce en los 80 y semanas antes de la llegada del SUV eléctrico volvió a registrar el nombre

Puede que el Ferrari Luce no acabe llamándose así por culpa de un modelo de Mazda que en Europa ni siquiera llegamos a ver.
En 2026, incluso antes de que empezara el año, estaba bastante claro cuál iba a ser uno de los protagonistas del mundo del automóvil: el primer coche eléctrico de Ferrari. La marca italiana es consciente de las expectativas que hay alrededor de su modelo, así que se ha dedicado a alimentar el ‘hype’ desvelándolo por entregas. En la última, en la que mostró su interior, también dio un dato clave, su nombre: Ferrari Luce. Lo que no se esperaba nadie es que esto pudiera ser un problema.
Y es que será por nombres. Los hay de todos los colores y las marcas pueden inventarse los suyos propios, cosa que hacen a menudo. Pero Ferrari ha pinchado en hueso y es que ya hay un coche que utiliza esta denominación, o, mejor dicho, que la utilizaba: un Mazda.
Resulta que, cuando parecía que todo estaba listo para la llegada de su primer SUV eléctrico, el nombre elegido ya tenía dueño… y además desde hace décadas. Además, la marca japonesa no ha dejado pasar la ocasión y ha movido ficha registrando de nuevo el nombre “Luce”, complicando los planes del fabricante italiano.
Que Ferrari se haya decantado por “Luce” para su primer EV tiene bastante sentido, porque se trata de una palabra italiana que significa “luz”, así que encaja con la idea de una nueva era electrificada, la electricidad, etc. El problema es que dentro de la firma no han repasado bien la hemeroteca, porque es un nombre que ya está cogido.
Mazda lo utilizó durante décadas en su propio catálogo, especialmente en el mercado japonés, donde denominó así a varias generaciones de una berlina que también se conocía internacionalmente como Mazda 929. Este modelo, lanzado originalmente en los años 60, fue evolucionando hasta bien entrados los 80 e incluso principios de los 90, con distintas carrocerías y motorizaciones, incluidas versiones con motores rotativos, una de las señas de identidad de la marca japonesa.
Es decir, aunque a día de hoy esté en desuso y a pesar de que en Europa ni lo habíamos escuchado hasta ahora, es un nombre que tuvo cierto peso histórico dentro de Mazda. Por eso, es entendible que, ante el anuncio de Ferrari, la marca nipona haya optado por hacer un movimiento a la defensiva, registrando la denominación para proteger su legado… y de también ponerle las cosas difíciles a Ferrari, no nos vamos a engañar.

Y es que el ‘timing’ de todo es bastante claro al respecto. Mazda no lo ha usado en décadas, pero registró la marca apenas unas semanas después de que Ferrari hiciera público el nombre de su futuro eléctrico. En la práctica, este movimiento podría impedir que Ferrari utilice el nombre “Luce”, pero no en todo el mundo, si no solo en el mercado japonés, que es donde la marca lo tiene registrado.
Eso no significa necesariamente que Ferrari tenga que renunciar al nombre a nivel global. Todo apunta a que, en otros mercados como Europa o Estados Unidos, podría seguir utilizándolo sin problemas. Pero la cuestión es: ¿quiere Ferrari hacer eso?
Tener un mismo coche con nombres distintos según el país es algo relativamente común dentro del mundillo, pero es algo que se aplica a marcas generalistas, por norma general. Para un fabricante tan exclusivo y en el que cada modelo que se lanza al mercado tiene un peso muy alto, diluir su protagonismo no parece algo especialmente propicio.
Ceder ante Mazda en su tierra natal no parece la mejor solución a nivel comercial, pero tampoco queda claro cómo podrían hacer para negociar con ellos y que les dejaran el nombre. Primero, porque está hecho el registro y es suyo. Segundo, porque supondría que uno de los representantes más conocidos del mundo del automóvil estuviese supeditado a un fabricante que, sobre el papel, tiene una categoría inferior.
Con todo y con eso, negociar para poder utilizar el nombre es mejor que la otra alternativa: un cambio de denominación a última hora.
Si Ferrari quiere que su primer coche eléctrico se llame igual en todo el mundo, pero tiene bloqueado un país y no tiene manera de hacerse con él, la otra opción es cambiarle de nombre, lo que seguro que no es un plato de buen gusto para la marca italiana.
Habiéndolo revelado, mostrado su tipografía y con todo el trabajo que hay detrás y que todavía no hemos visto, cambiar su nomenclatura supondría tirar a la basura muchas decenas de miles de euros, además de “claudicar” ante un rival. Habrá que esperar para ver en qué queda la cosa.


