Mitsubishi nos regaló los cuatro cilindros de los Evo y grandes V6 en los Galant. Pero también fabricó un motor V8: el primer y último 8A8

A finales de los años 90, Mitsubishi desarrolló en colaboración con Hyundai un motor V8 para su sedán de lujo. Apenas estuvo tres años en producción, pero merece ser recordado.
Cuando se habla de fabricantes que han hecho grandes motores, se suele obviar injustamente a Mitsubishi. Además del 4G63 que llevó el Lancer Evolution (nada menos) o los grandes V6 que montó en los Galant, la firma japonesa también fabricó un V8 que merece un lugar destacado. El primer y último 8A80.
Mitsubishi es conocida por sus vehículos todoterreno y, especialmente, por su trayectoria en el Campeonato Mundial de Rally durante la década de 1990, sin olvidar algunos deportivos como el GTO (3000GT fuera de Japón). Hoy, la marca no tiene nada que ver con lo que fue antaño, como ocurre con casi la mayoría de fabricantes.
Igual que ocurrió con otras marcas japonesas, Mitsubishi tuvo una incursión en el segmento de los sedanes de lujo. Seguramente conozcas el Toyota Century, el equivalente a un Rolls-Royce japonés.
Pues bien, otras hicieron algo parecido, como Nissan con el President y Mitsubishi con el Debonair. El objetivo era crear un buque insignia que diera prestigio a la compañía. El Debonair se lanzó en 1964 y se mantuvo en producción 35 años, hasta 1999.
Ese año, fue reemplazado por el Mitsubishi Proudia, que contaba además con una versión de carrocería larga, llamada Dignity. Como ves, se trataba de un sedán que imitaba las características de coches como el Mercedes Clase S, el BMW Serie 7 o el Lexus LS.
El motor V8 8A80 de Mitsubishi que pocos conocen

Para jugar en esta liga de los sedanes de lujo, no basta sólo con hacer un coche grande, equipado y lujoso. También hace falta un buen motor que entregase una potencia razonable y, a la vez, fuese refinado. Mitsubishi tomó cartas en el asunto y construyó algo inédito hasta la fecha, un V8.
Para ello, la marca japonesa recurrió a Hyundai para crear una empresa conjunta y desarrollar el nuevo propulsor. El resultado fue el V8 8A80, también conocido como Omega G8AB, el nombre en clave para los coreanos.
En esencia, Hyundai se encargó del bloque del motor y otros componentes principales de la parte inferior, mientras que Mitsubishi construyó la culata y los sistemas de inyección directa de gasolina (GDI).
El motor 8A80 se montó en el Mitsubishi Proudia/Dignity y en el Hyundai Equus, que era la berlina equivalente. Este V8 tenía una cilindrada de 4.5 litros y entregaba 280 CV y 412 Nm de par (el límite fijado en el pacto de caballeros que firmaron las marcas japonesas a finales de los 80).
Estaba conectado a una transmisión automática INVECS-II de cinco velocidades que incorporaba electrónica basada principalmente en la tecnología de transmisión Tiptronic del Grupo Volkswagen. Además, se adaptaba al estilo de conducción del usuario, garantizando que el comportamiento de los cambios se ajustara a las condiciones específicas de conducción.
Construido íntegramente en aluminio
El V8 8A80 de Mitsubishi se construyó completamente en aluminio para reducir su peso y aprovechar sus propiedades de disipación de calor. Además, los ingenieros japoneses optaron por un diseño de bajo cuadrado, donde la carrera del motor es más larga que el ancho de su diámetro.
Este diseño permite una mejor generación de par, especialmente importante en un coche de lujo, ya que está diseñado para transportar al conductor y a los pasajeros con comodidad y relajación a bajas revoluciones.
Mitsubishi también suministró un sistema LiDAR avanzado que permitía al Proudia activar el control de crucero adaptativo, una función prácticamente desconocida en aquel entonces (estamos a finales de los 90).
También contaba con una gran cantidad de cámaras con dispositivo de acoplamiento de carga (CCD), encargadas de supervisar los carriles adyacentes y advertir a los conductores sobre la desviación del carril o sobre la incorporación de otros conductores.
Sólo tres años

El V8 8A80 tenía una potencia adecuada para los estándares de la época y destacaba por su suavidad, así como por un consumo de combustible relativamente bueno. Conjugaba muy bien con la suspensión MacPherson en el eje delantero y multibrazo en el trasero. El conjunto era el esperado en un sedán de representación.
Sin embargo, el motor V8 8A80 de Mitsubishi sólo estuvo en producción tres años. En 2001, la firma retiró el Proudia después de 1.286 unidades fabricadas. En cambio, su hermano coreano, el Hyundai Equus, continuó ocho años más, utilizando el mismo motor, aunque se sustituyó el sistema GDI con una inyección multipunto para adaptarse mejor a la gasolina que se consumía en Corea del Sur.
Esto se debió a que el V8 8A80 requería combustible premium, lo cual no era un problema en Japón, pero sí en Corea del Sur, lo que provocaba que la versión Omega G8AB tuviera un funcionamiento irregular. Con el cambio de inyección se solucionó.

