El Renault 5 que muy pocos conocen se llamaba LeCar Turbo, era de carreras y tenía 400 CV

Al otro lado del Atlántico, Renault trató de vender el R5 bajo otra denominación y les dio una versión de carreras poco conocida llamada LeCar Turbo. Tenía 400 CV.
La historia del Renault 5 es conocida por muchos entusiastas del automóvil europeo, donde un pequeño coche urbano conquistó las carreteras del Viejo Continente en la década de 1970 y marcó toda una era para los compactos deportivos. Menos sabido, sin embargo, es que ese mismo coche también trató de triunfar al otro lado del Atlántico con un nombre diferente: LeCar.
El LeCar, era en esencia, un Renault 5 rebautizado que también contaba con modelos de alto rendimiento. Entre las versiones más espectaculares de ese modelo existe una denominación que pocos aficionados recuerdan, la del Renault LeCar Turbo, una versión de carreras con cerca de 400 CV desarrollada con intenciones deportivas y de competición.
Renault nunca logró asentarse de forma sólida en el mercado estadounidense. A mediados de los años ‘70, cuando los coches pequeños empezaban a tener cierto interés debido a la Crisis del Petróleo de 1973, la firma del rombo intentó abrirse paso importando su utilitario más popular en Europa.
El Renault 5 Turbo norteamericano
Sin embargo, el Renault 5 no tenía un atractivo inmediato para el comprador norteamericano, así que se buscó una fórmula diferente. Bajo la alianza con la estadounidense AMC, el modelo se comercializó como Renault LeCar.
El LeCar tenía que adaptarse a gustos y normativas locales, por lo que algunos elementos, como potencia y equipamiento, se ajustaron a las regulaciones vigentes, reduciendo incluso la potencia que ofrecía el modelo en Europa para cumplir con las estrictas normas de emisiones estadounidenses. A pesar de todos los esfuerzos, nunca logró el éxito comercial que Renault esperaba.
Más allá de su presencia en los concesionarios, Renault quiso utilizar al LeCar para algo más ambicioso: demostrar que su pequeño urbano también podía ser competitivo en el mundo del motorsport. Fue así como nació el Renault LeCar Turbo, una versión radical orientada a la competición.
Este coche no era un simple LeCar con más potencia. Renault lo concibió como un vehículo específico para competir en el campeonato IMSA, la prestigiosa serie norteamericana de automóviles deportivos basada en versiones derivadas de coches de calle. El objetivo era triunfar en el exigente entorno de las carreras en carretera estadounidense y, de paso, ganar visibilidad de marca en un mercado difícil para los constructores europeos.
Para enfrentarse a rivales de alto nivel en el IMSA, Renault Sport se puso manos a la obra con un proyecto que pasaba por dotar al LeCar Turbo de un motor potente y una configuración capaz de desafiar a coches mucho más grandes.
Hasta 400 CV de potencia

El propulsor fue uno de los elementos más importantes de esta transformación. Con la ayuda de una serie de modificaciones específicas, el coche recibió una mecánica con tracción total, gestión electrónica Bosch mejorada y un turbo Garrett T31, lo que permitía alcanzar unos 400 CV de potencia.
Además del motor y de la gestión electrónica, el coche contaba con soluciones técnicas diseñadas para mejorar la respuesta del acelerador y reducir la latencia entre el momento en que el conductor pisaba el pedal y la entrega efectiva de potencia. Todo ello convertía al LeCar Turbo en una máquina mucho más directa y agresiva que el urbano del que nacía.
El debut del Renault LeCar Turbo en la escena norteamericana fue en 1981, marcando una etapa en la que la marca francesa trataba de demostrar su valía en otro continente. Sin embargo, dominar las carreras no fue sencillo. El coche presentaba un comportamiento técnico desafiante, y uno de los mayores problemas fue la pérdida de tracción en el tren trasero, que complicaba mucho su manejo en condiciones de alta exigencia.
Esa misma cuestión fue protagonista de uno de los momentos más trágicos de su trayectoria. Durante unas pruebas en Mid Ohio, el piloto Patrick Jaquemart perdió la vida en un accidente con el LeCar Turbo, subrayando los riesgos asociados a un coche tan potente y exigente sin las asistencias tecnológicas actuales.
A pesar de estos desafíos, Renault no se rindió. El proyecto del LeCar Turbo formó parte de una iniciativa más amplia, que incluía además una serie monomarca organizada entre la marca y la competición norteamericana. En ella, otros modelos posteriores como los Renault 9 y 11 (conocidos en distintos mercados como Alliance y Encore) también participaron bajo normas similares, consolidando una presencia deportiva de Renault que iba más allá de un solo modelo.
En Europa, el Renault 5 Turbo participó en carreras y rallyes con preparaciones específicas, pilotado por nombres conocidos del automovilismo. Estas versiones alcanzaron potencias elevadas para la época, como los 350 CV de algunas variantes de competición del Renault 5 Maxi Turbo.
Fuente: Periodismo del Motor
