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Cuando Ford y McLaren hicieron el Mustang M81

Cuando la Crisis del Petróleo golpeó fuerte en EEUU

¿Downsizing? ¿He oído downsizing?

El deportivo más vendido del mundo en 2019 tiene un nombre propio: Ford Mustang. A lo largo de su larguísima historia ha habido tiempo para todo: desde poderosas versiones como el Mustang GT-500 de 2019 hasta versiones espantosas nacidas al calor de la crisis del petróleo de principio los años 70.

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Por lo general, los bloques que mejor definen al Mustang son los V8. Ya sea en 1965 o en 2020. Pero hubo una época en la que eso no estuvo demasiado claro: en esa crisis del petróleo que os comentaba unas pocas líneas más arriba. Lo puso todo patas arriba, especialmente en un país que hacía gala de utilizar motores brutales que bebían gasolina como si no existiera un mañana... a pesar de ofrecer unas prestaciones en muchos casos más que modestas.

Es el caso del Ford Mustang 'Fox Body' que tienes arriba: pintado en, cómo no, el color naranja típico de los modelos de Woking. Esa carrocería se conocía como ‘Fox Body’ y contaba en la gama con un motor V8 de 4,2 litros y 120 CV, pero en Detroit estaban explorando otras posibilidades de motores más eficientes, además de estar de celebración: acababan de estrenar la Special Vehicle Operation, SVO, el departamento de altas prestaciones para los modelos de la marca.

De V8 a cuatro en línea

De ahí nació el Ford Mustang McLaren M81, que utilizaba un cuatro cilindros de 2,3 litros que que en su versión básica tenía 132 CV y que gracias a un turbocompresor más apretado (de 0,3 pasó a 0,7 bares) llegaba hasta los 175 CV y mandaba la potencia a las ruedas traseras por medio de una caja manual de cuatro velocidades. También existieron dos unidades con un controlado interior que permitía retocar el turbo desde dentro y subir la potencia hasta los 190 CV.

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En Ford no se limitaron solo a meter un cuatro en línea turbo. También desarrollaron una carrocería muy ancha al gusto de la época, con unas suspensiones específicas y unas llantas BBS de 15” muy de los años 70.

En el interior, el Mustang McLaren contaba con asientos deportivos Recaro, volante más pequeño y grueso, jaula de seguridad y un panel de instrumentos Stewart Warner

En un principio se suponía se se iban a fabricar 250 unidades, pero al final la realidad se impuso y, aparte del prototipo, solo se ensamblaron 10 unidades en Livonia, Míchigan. Se hacían a mano a partir de Mustang normales, aunque el capó se hacía fuera, en un especialista llamado Creative Car Craft.

Si te preguntas por el precio de uno de estos, y viendo las cifras ridículas que suelen costar modelos peculiares como este, quizá te lleves una sorpresa: el último Ford Mustang McLaren M81 que se vendió fue en una subasta y marcó poco más de 39.000 euros. 

Foto: Barrett Jackson

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