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El coche feo de la semana: Nissan Cube

Voy a arruinarte la semana. Porque sí.

Imagen de perfil de Alex Aguilar

¿Estabas dispuesto o dispuesta a empezar diciembre con energía y el mejor ánimo del mundo? Pues se acabó: aquí tienes el coche feo de la semana... que no es otro que el Nissan Cube. Sí, ese artefacto que la marca pensó que podría funcionar fuera de Japón y que parece salido de la perturbada mente del mismísimo padre de Milhouse Van Houten. El de Los Simpson -¿sabes cuál es el coche de Homer?-. 

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Resulta complicado encontrar sólo un punto para empezar a criticar ferozmente una de las creaciones de Nissan más... difíciles de contemplar. Sin duda alguna, ejemplos como éste o el Primera ponen de manifiesto por qué los japoneses necesitaban algo como el Qashqai para sobrevivir y poder seguir construyendo otras maravillas como el GT-R o el 370Z -uno de los mejores coches que puedes comprar por su relación calidad-precio-. ¿Realmente quieres saber más cosas sobre él? Sigue leyendo. Y ten a mano un buen antiácido. 

 

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El Nissan Cube que difícilmente podrás admirar en la galería superior de imágenes pertenece a la tercera generación del modelo, que fue presentada en el Salón de Los Ángeles del año 2008 coincidiendo con el vigésimo aniversario del aterrizaje en el mercado del original, que empleó la plataforma del Micra. A nuestro país llegaría con un nivel de equipamiento bastante razonable que no servía para compensar un diseño de lo más... particular y una gama de motores que podría calificarse de cualquier modo salvo de solvente: sólo estaba disponible con una mecánica de gasolina de 116 CV o una diésel de 109 que, con un peso que rondaba los 1.200 kg, no podía propulsar el conjunto con demasiado brío.

Sí, lo sé: probablemente ahora estarás pensando en que por lo menos al llevar algo así entre las manos te estarás beneficiando de una imagen de lo más personal y de un espacio interior salvajemente práctico dada la forma de su cascarón... ¿verdad? Pues te equivocas: además de ser más desagradable a la vista que un Calibra con las branquias laterales de un Testarossa su habitáculo no era precisamente un buen ejemplo de aprovechamiento de las cotas. La segunda fila de asientos no podía dar cobijo a tres pasajeros sin estrecheces y además el hueco para acceder a ella dado por sus puertas posteriores era más bien justo. Lo que unido a un maletero con una capacidad de sólo 255 litros con una boca de carga elevadísima no lo convertían en una solución demasiado práctica para... nada. En su día se decía de él que no tenía ningún sentido al compartir gama con el Note. Yo, sinceramente, creo que no tenía sentido. En general. 

¿Qué opinas tú del Nissan Note? Como siempre, estamos abiertos a leer vuestros improperios comentarios en las redes sociales. Y no, que alguien le haya encajado el bloque de un R35 no lo hace más interesante. Que os veo venir...

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