Coche feo de la semana: Sebring Vanguard CitiCar

Si pides a tu hijo de tres años que dibuje un coche, hará algo parecido a esto...

Cuando la necesidad aprieta, no importa tanto ser bello como útil. Esto es lo que pasó en los años 70 con el Sebring Vanguard CitiCar, un coche que llegó en 1974 como solución a la crisis de la energía que se vivía por aquel entonces.

Por tanto, el CitiCar no era tanto un coche creado para reemplazar al vehículo de combustible, sino una especie de sustituto con un objetivo fundamental: ayudar a ahorrar combustible para aquellos momentos más importantes… porque era eléctrico.

No hay duda de que era un coche feo… y peculiar. Su forma tipo cuña estaba inspirada en los carritos de golf; de hecho, podríamos decir que era una especie de carrito de golf carrozado. Es cierto que la potencia tampoco era una cosa del otro mundo, pues las primeras unidades montaban unas seis baterías conectadas a un motor que producía 3,5 CV

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Te puede sonar a chiste, pero lo cierto es que al ser un eléctrico… las baterías le otorgaban un buen rendimiento. ¿Rivales? Bueno, pesaba 589 CV… por lo que un Citroën 2CV, con 9 CV de potencia y 544 kg podría ser comparable. La velocidad máxima en estos coches era de 40 km/h, aunque más adelante, los modelos incorporarían ocho baterías, la potencia subiría a 6 CV y la velocidad máxima, a 72 km/h. 

¡Tampoco son cifras impresionantes! Pero suficientes para un coche como el Sebring Vanguard CitiCar, destinado a cubrir pequeñas distancias en la ciudad, con una autonomía eléctrica de 64 km. Lo malo es que si te quedabas sin energía, eso sí, tendrías que esperar 8 horas para conseguir otra vez el 100% de carga.

Por desgracia, solo se fabricó hasta 1977, pues en realidad la crisis de energía que se vivía tampoco era tan grave así que la gente pronto se cansó de conducir esta ‘cosa’… A nadie le gusta conducir un coche feo. El Sebring Vanguard CitiCar volvería en 1979, después de que la compañía Commuter Vehicles comprara los planos del coche.

 

 

Entonces dejó de ser el Sebring Vanguard CitiCar y se convirtió en Comuta-Car. Después llegaría incluso el Comuta-Van, con una carrocería convertida en una especie de furgoneta, baterías de mayor capacidad y un motor de 12 CV de potencia. Esta aventura acabaría en 1982. No fue, ni mucho menos, un súperventas, pues en total se vendieron unas 4.400 unidades. Era feo… pero era eléctrico y durante un tiempo sirvió para su cometido.  
 

Foto: By T442163 - Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19482819

 

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