Historia americana sobre ruedas: visitamos los archivos secretos de Ford y el Museo Henry Ford

Visitamos el archivo de Ford y el Museo Henry Ford para pasearnos por la historia del fabricante estadounidense, así como por algunos momentos clave del propio país norteamericano. Un vistazo a un lugar que debería ser una visita obligada para cualquier aficionado al motor.

Explorar la historia de un fabricante automovilístico e incluso poder tocarla con tus propias manos es algo que atrae a cualquier petrolhead, especialmente si hablamos de una firma tan longeva como Ford. Nuestro compañero de Top Gear UK, Ollie Kew lo ha comprobado al visitar el archivo secreto de Ford y el Museo Henry Ford. Esto es lo que ha visto.

Pocas firmas hay tan icónicas como la del óvalo. Gracias a ella hemos contado con coches que han marcado un antes y un después en el automovilismo, pero también con modelos que revolucionaron la industria más allá del motor. Así fue con el Ford Model T, el coche con el que empieza esta visita en los archivos de la compañía americana.

A principios del siglo pasado, un coche no era algo que cualquiera se pudiera permitir, de manera que Henry Ford pensó en crear un coche para el pueblo, accesible y con calidad. Así nació el Model T, un coche caracterizado por el sistema de producción en serie usado para su fabricación y que dio el primer impulso a la compañía.

Ford Model T 100 de 2003 en los archivos de Ford

Por supuesto, no había un mejor coche para iniciar esta visita, pero esta unidad tiene truco. No se fabricó hace más de 100 años, sino en 2003. Sirvió como homenaje por los 100 años del fabricante y se ensambló con los materiales y técnicas que se habrían usado en la década del 1900. ¿Se podría matricular como histórico? Técnicamente, aún no…

Sea como fuere, el archivo de Ford no se centra tanto en los coches, sino en documentos históricos y otros elementos llamativos. Por ejemplo, encontramos folletos de una campaña publicitaria de una competición de coches en miniatura, así como la comunicación interna realizada entonces. 

De la misma forma, no puede obviar la hazaña de la marca en las 24 horas de Le Mans, donde venció a Ferrari con el GT40. Aquí está todo: el teletipo que anunció la rotura de las negociaciones entre ambas marcas y que dio pie al desarrollo del GT40, los planos del coche e incluso la factura de la cena posterior a la victoria: 2.800,03 dólares de 1966 o unos 27.000 actuales.

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Sin duda, todo esto ya daría para pasar una tarde observando cada detalle de estos documentos, pero en una sala aledaña encontramos cosas aún más interesantes. Nos recibe un modelo de poliestireno de la etapa de desarrollo del Ford GT de 2017, hecho allá por 2015, cuando aún era un proyecto secreto.

Junto a este modelo se encuentran las cartas de renuncia de Henry Ford y Lee Iacocca, así como las primeras acciones de la marca. También hay multitud de cajones con todo tipo de elementos: insignias de vigilantes de seguridad de la fábrica, de modelos como el Pinto, billetes de autobús, pines, gemelos, postales… ¡Es el paraíso del merchandising!

Hablando del merchandising, también se distribuyen estanterías llenas de miniaturas con licencia Ford de HotWheels, carteles promocionales… Sin embargo, también hay elementos más llamativos, como planos originales de la firma de diseño Ghia o multitud de material audiovisual en cinta que se conserva en una nevera gigante.

Además de esto, también destaca la presencia de otra maqueta de poliestireno del desarrollo del nuevo Ford Bronco, así como un primer prototipo de una Ford F-150 eléctrica, la cual se acabó convirtiendo en la nueva Ford F-150 Lightning que pudimos probar en 2022. Eso sí, para ver realmente coches, hay que ir a un edificio que está muy cerca del archivo: el Museo Henry Ford.

Museo Henry Ford: la historia de Ford y de EEUU

Junto a Matt Anderson, curador del museo, vemos algunas de las joyas que aquí se guardan. No solo hay vehículos con un gran valor económico, sino también representantes de la historia estadounidense. 

Por ejemplo, se encuentra la limusina Lincoln Continental de Ronald Reagan o aquella en la que fue asesinado John Fitzgerald Kennedy en 1963. Al parecer, tras el suceso, se reconstruyó con blindaje (no tenía antes del asesinato), se agregó un techo y fue utilizada por Lyndon B. Johnson. 

Por otro lado, destaca la presencia del primer coche hecho por Henry Ford allá por 1896, con un motor de dos cilindros. También se encuentra un coche eléctrico: un Columbia Victoria de principios del siglo XX que demuestra que los eléctricos no son algo de ahora. Asimismo, sorprende la presencia de otro Ford Model T, pintado totalmente de color rojo.

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Si bien se ha atribuido a Henry Ford la frase de “un cliente puede tener su automóvil del color que desee, siempre y cuando sea negro”, realmente no está claro que lo dijera. De hecho, al principio el Model T se vendió inicialmente de color rojo, pero más adelante solo estuvo disponible en negro por el coste de la pintura.

Siguiendo por el museo, destaca la presencia de coches como el Jeep Willys original o el Volkswagen Escarabajo de los años 30, así como algún coche curioso de la propia Ford. Por ejemplo, el Mustang original. Se trata del Mustang I Concept de 1962, un deportivo prototipo con motor central que no se llegó a fabricar y que solo comparte el nombre con el icónico ‘pony car’ de 1964.

Ford Mustang I Concept
Ford Mustang I Concept

De hecho, el Ford Mustang que todos conocemos no está muy lejos de él. Junto a un Ford Taurus, coche que salvó a la marca en los años 80, se sitúa el primer Mustang jamás fabricado. Se trata de un descapotable blanco que jamás se debió haber vendido, pero que acabó en las manos de un piloto llamado Stanley Tucker durante unos años.

Finalmente, toca echar una vista a la competición, con las primeras carreras de Henry Ford o los GT40 de Le Mans. Se encuentra, por ejemplo, el coche que venció en 1967, pero también el que volvió a ganar 50 años después de la victoria inicial de la marca, aún con las heridas de guerra y la suciedad de la competición.

En definitiva, el Museo Henry Ford es una cápsula del tiempo que reúne la historia de la marca y del país. De hecho, por esto último se encuentran aquí vehículos tan llamativos como el autobús en el que Rosa Parks se negó a levantarse de un asiento reservado para personas blancas, convirtiéndose en una figura clave del movimiento por los derechos civiles de Estados Unidos.

Con esto y con todo lo que podemos ver en estas instalaciones, es evidente que hablamos de una parada obligada para cualquier fan de las cuatro ruedas al pasar por la ciudad de Dearborn o por cualquier zona del estado de Michigan. Sin lugar a dudas, es una experiencia que no va a decepcionar. 

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