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¿Verdad o mentira? ¿Lanzó Mercedes-AMG un coche diésel?

Hoy provocaría infartos. ¿Y ayer?

Imagen de perfil de Redacción Top Gear

Un Mercedes-AMG diésel se puede considerar como una broma, especialmente a día de hoy cuando los coches con motor de gasolina vuelven a recuperar parte de la estima perdida hace unos años: más eficientes y divertidos que nunca, hay marcas que parecen tener al diésel como algo ya del pasado. Mercedes no es una de ellas y todavía vende más diésel que gasolina en nuestro mercado, salvo Mercedes-AMG, que apuesta claramente por potentes mecánicas de gasolina, como debe ser. Pero no siempre fue así.

A comienzos de siglo, el mundo enloquecía con el diésel: menos refinado, sí, pero corría más, gastaba menos y emitía menos CO2. Cualquier otro gas nocivo en aquella época pasaba inadvertido incluso para gobiernos o asociaciones medioambientales. El diésel era una moda imparable casi tan bestia como la de los SUV a día de hoy y ni siquiera Mercedes-AMG se pudo resistir. Sí, AMG lanzó un coche diésel y se llamó Mercedes C30 CDI AMG. Sí, cuando lo de Mercedes-AMG ni siquiera existía.

 

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Vale, no es algo tan raro como el Opel Kadett del Grupo A con cuatro pedales y probablemente ya conozcas a este Mercedes-AMG diésel. Bajo el capó del Mercedes Clase C los chicos de la estrella colocaron un motor de cinco cilindros turbodiésel de tres litros y 231 CV. A ver, era un motor potente, con más de 500 Nm de par y un nivel de prestaciones realmente interesante, especialmente en una berlina (y familiar) de tamaño medio y un coupé más bien pequeño.

Casi 15 años han pasado ya desde su lanzamiento y la verdad es que las cosas han cambiado mucho. La potencia se enviaba a las ruedas traseras mediante una transmisión automática por convertidor de par bautizada como Speedshift, una especie de dinosaurio cuyos cambios no se podrían considerar como fulgurantes: acelera de cero a cien en 6,8 segundos, mientras que la velocidad máxima estaba limitada a 250 km/h. En su día fue el diésel más rápido, ojocuidao.

No obstante, por muy conseguido que pudiese estar el escape, ni el sonido ni las sensaciones eran propias de un deportivo de altas prestaciones como el que debe ofrecer un Mercedes-AMG ‘pata negra’. Con el paso de los años hay que admitir que resulta complicado encontrarse con uno de estos, aunque está lejos de ser un clásico: se pueden encontrar por unos 10.000 euros. 

Sin duda el Mercedes C30 CDI AMG es el Mercedes-AMG menos deseado de la historia, una oveja negra que resulta casi un motivo de vergüenza para coches como el Mercedes-AMG Project One. ¿Y tú? ¿Te comprarías un Mercedes-AMG diésel?
 

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