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Por qué el nuevo Mercedes Clase G seguirá siendo un icono

Los tiempos cambian, la esencia se mantiene...

Imagen de perfil de Rebeca Álvarez
Nuevo Mercedes Clase G

El nuevo Mercedes Clase G ha cambiado; era lo que más añoraba Mercedes, que ha renovado su icono más característico, del que se han vendido 300.000 unidades en todo el mundo desde que comenzará su producción en 1979.  Pero adaptar una silueta tan característica a los nuevos tiempos y seguir manteniendo esa esencia que le convirtió en un coche especial es complicado... 

Aun así, en Mercedes pueden estar orgullosos: lo han logrado. El Mercedes Clase G 2018 está de estreno... pero cualquier ser humano (petrolhead) de este planeta sería capaz de identificarlo como un Clase G sin esfuerzo. ¡No han dejado lugar a la confusión! Y ese es un buen motivo para confiar en el renovado todoterreno. 

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Mercedes ha cambiado lo mínimo: le han añadido faros con tecnología LED y es, en general, un poco más de todo respecto a su predecesor: 5,3 cm más largo y 12,1 cm más ancho, algo de lo que se alegrarán sus ocupantes, que ganan espacio, y también 170 kg más ligero. Además, al nuevo Mercedes Clase G no le falta nada de lo que podrías esperar de un coche adaptado a la vida moderna. 

 

El interior del Mercedes Clase G apetece

 

La ergonomía del Clase G ha mejorado, los asientos incluyen ahora funciones como calefacción o masaje, hay varios paquetes de equipamiento exclusivos que hacen del interior un lugar en el que apetece estar y por supuesto, la apuesta digital es mucho mayor: esto se refleja en el cuadro de instrumentos digital opcional -aunque también podrás optar por el analógico- que se extiende hasta la consola central, formada por dos pantallas de 12.3 pulgadas.

 

 

A pesar de esto, podemos seguir defendiendo que el nuevo Mercedes Clase G seguirá siendo un icono. El estilo general se mantiene, conserva elementos clásicos como los intermitentes delanteros sobre el capó, la rueda trasera, los enormes pasos de rueda o la apertura de puertas mediante botón e incluso ese sonido mecánico tan característico al abrirlas y cerrarlas.

Pero lo más importante es, sin duda, que esta bestia 'off-road' no viene dispuesta a perder ni un ápice de sus habilidades fuera del asfalto. Como ya pudimos comprobar durante nuestra primera toma de contacto con el nuevo Mercedes Clase G 2018, se mantienen los tres diferenciales, aunque ahora será la electrónica la encargada de su bloqueo cuando las condiciones así lo requieran.

Mantiene su chasis de largueros y travesaños, la reductora y estrena el modo de conducción ‘G Mode’, que incluye elementos tecnológicos de asistencia como el control de descenso para hacer que las manos menos expertas puedan enfrentarse a situaciones incómodas con total tranquilidad. Así que sí, todo apunta a que no echarás de menos ese comportamiento que puedes esperar de un coche como este. 

 

¡El nuevo Mercedes Clase G se enfrenta a Schöckl!

 

De hecho, ha pasado el test más exigente de Mercedes, el de la montaña de Schöckl, en Graz (Austria); ese al que los de Stuttgart someten a sus todoterrenos para comprobar si están o no a la altura de las circunstancias. Y sí, el sello-emblema de calidad en el pilar B te asegura que ha sido totalmente capaz de sobrevivir a ello y entrar a formar parte de los coches nuevos de 2018

En definitiva, que puede que haya detalles que todavía te hagan mirarlo con recelo, como sus nuevas ópticas delanteras, pero son muchos otros, como los tradicionales asideros frente al asiento del copiloto y sobre todo su configuración 'off-road' los que prometen que el Mercedes Clase G continuará siendo tan auténtico como siempre. Y por lo menos otros 40 años más... 

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