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Ahora que podría llegar un nuevo Celica... ¿conoces el origen del Supra?

Toda buena historia tiene un principio. O algo así.

Imagen de perfil de Alex Aguilar
Toyota Celica Supra

¿Has echado ya un buen vistazo a los coches de 2018 que podrás comprar el año que viene y ninguno te ha convencido lo suficiente? Presta atención, porque ahora tu paciencia podría tener premio: según parece, la firma presidida por Morizo -lee su historia aquí- podría estar planteándose lanzar al mercado un nuevo Celica... que vendría a completar una gama más petrolhead iniciada con el Toyota GT86 2018. ¿Acabas de empezar a chillar mientras corrías en círculos? No sufras: se trata de la única reacción posible si de verdad te flipan los deportivos. 

Toyota dejará de hacer coches aburridos a petición de su presidente

Si leíste las razones por las que creíamos necesario que volviera el Toyota Celica y no pudiste más que asentir entre lágrimas con todas y cada una de ellas, es muy posible que esta noticia sea el mejor regalo que puedan traerte Sus Majestades los Reyes Magos durante estas fiestas: ¡el pequeño modelo nipón podría volver! Aunque por el momento la marca de coches asiática no ha confirmado nada, lo cierto es que en la Oficina de Patentes de los Estados Unidos se ha registrado una petición para resucitar el mítico nombre... que podría volver a poner en los concesionarios a uno de los iconos más reconocibles del motor japonés. ¿Te suena de algo un tal Carlos Sainz? No olvides que consiguió sus dos títulos del WRC -en 1990 y 1992- a sus lomos. Oh, sí. 

 

El origen del Toyota Supra

Aunque sé que ahora mismo la idea de ver un hermano mayor del GT86 integrado dentro de la gama del fabricante nipón te ha hecho perder el sentido, nunca viene mal aprender algo de historia: ¿sabes cuál es el origen del Toyota Supra? Tiene mucho que ver con el antepasado del nuevo Celica que, en los años 70 y 80, era un auténtico icono de la deportividad en su mercado local. 

 

 

Es posible que nunca te hayas parado a pensarlo, pero la nomenclatura bajo la que podría aparecer un nuevo superdeportivo de Toyota con el Supra 2018 no comenzó sus días volando sola... sino que estuvo estrechamente relacionada con el Celica. Sí: originalmente el apelativo Supra hacía referencia a la variante más salvaje del deportivo compacto de la marca y nació en los últimos compases de la alocada década de los 70. Como el Porsche 928. O los pantalones de campana. 

La primera generación del Celica Supra aterrizaría en el mercado en el año 1978 basada en el modelo conocido como ‘liftback’ y movida por bloques de seis cilindros en línea que, en el mercado japonés, tendrían una cilindrada de dos litros y 123 CV. A nuestros colegas yanquis les llegaría otra variante de 2,5 litros con 110 CV no comercializada en su país de origen debido a las estrictas limitaciones impuestas allí a los motores grandes. En ambos casos el coche estaba disponible con una caja manual de cinco relaciones o una automática de cuatro que, en opción, podía estar asociada a un diferencial trasero de deslizamiento limitado. Entre su equipamiento extra contaba con cierre centralizado, elevalunas eléctricos, control de crucero e incluso techo solar. 

El segundo capítulo del Toyota Celica Supra llegaría tan sólo tres años después con la nueva generación del modelo, que ahora haría gala de un diseño mucho más deportivo e incorporaría mecánicas bastante más divertidas con cilindradas comprendidas entre los dos y los 2,7 litros que, a lo largo de su vida comercial -que abarcó desde 1982 a 1986-, llegaron a alcanzar los 178 CV en función del mercado en el que fuera distribuido. 

 

Toyota Supra: volando solo por fin

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El nacimiento del Toyota Supra como un modelo en sí mismo se produjo en 1986, cuando la firma japonesa decidió que había llegado el momento de hacer al mito volar solo tras haberse convertido en todo un símbolo de la deportividad sobre cuatro ruedas. Estuvo en el mercado hasta 1993 y montó bloques de seis cilindros en línea que, según el área al que estuviera destinado el producto, podían cubicar entre dos y tres litros erogando potencias comprendidas entre los 162 y los 280 CV. Sí, las variantes más potentes nunca salieron de Japón y en el Viejo Continente tuvimos que conformarnos con ir por ahí a lomos de un artefacto de 233 CV turbo. Mal. 

 

 

Recuerdas la unidad pintada en un discreto color naranja de la saga A todo gas, ¿verdad? Sí, se trata del último Supra puesto en el mercado por Toyota en el año 1993... hasta 2002, momento en el que cesó su producción. Para movilizar el espectacular conjunto optaron por dos bloques de tres litros capaces de producir 223 y 280 CV que eran enviados a las ruedas del tren posterior a través de una caja de cambios manual de cinco o seis relaciones. Sí, también había una variante automática de cuatro, pero nunca habría dado tanto juego como para rodar 236 cambios de marcha en todas las películas de Fast and Furious, ¿no crees? 

Ahora puedes irte a dormir habiendo aprendido algo nuevo. Algo que mola. Y sabiendo que estás un poco mejor preparado o preparada para la llegada del nuevo Celica. A mí ya no me quedan uñas... ¡tenemos muchas razones por las que necesitamos un nuevo Toyota Supra!

 

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