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Cómo comprar un coche del futuro

¿Comprar? Eso es cosa del pasado...

Imagen de perfil de Noemí Alonso

Primera apreciación: comprar un coche del futuro… es algo del pasado. Sí, amigo, ya que no lo poseerás, no serás su propietario. En definitiva, no lo comprarás.

Superdeportivos del futuro: ¿los pagarás mediante suscripción?

Si pensabas que el sistema más moderno para hacerte con un vehículo era formalizar todo el proceso a través de internet, despierta. Un informe de la OCU (Organización de Consumidores) pone de manifiesto los problemas que pueden surgir a la hora de comprar un coche online: desde comerciales que no atienden las peticiones a precios que, a la hora de la verdad, sufren un incremento, por no hablar de las dificultades para conseguir un presupuesto desglosado. Evidentemente, como advierte la propia entidad, no es así en todos los casos y el ahorro es importante (unos 400 euros de media). Pero, con los nuevos métodos que proponen las marcas, no tendrás que preocuparte por estas cosas. Ni por muchas otras.

Los siete mayores errores al comprar un coche nuevo.

Olvídate de los quebraderos de cabeza que trae la propiedad de un coche… porque ya no lo poseerás: es lo que avanza el Polestar 1. Mediante el sistema ideado por la marca, pagarás una tarifa plana mensual (sin un primer depósito, como indican en Carthrottle) que te dará derecho a utilizarlo durante dos o tres años; es decir, hay una fecha de finalización de la suscripción. Ésta incluye el mantenimiento del modelo (aunque no se dice nada sobre el seguro. Y, por supuesto, la gasolina sale de tu cartera), un servicio de asistente personal telefónico y la posibilidad de acceder a otros vehículos de la automovilística (o de Volvo. Recuerda que son ‘familia’). Ah, podrás utilizar tu smartphone como llave, lo que te permitirá compartir un código con otras personas para que también puedan conducir tu coche. Aquí contamos a los tipos que te lo llevarán a la puerta de casa y que luego lo recogerán.

Aún no se sabe cuánto costará esta suscripción o el precio total del modelo (si insistes en volver al Paleolítico, convirtiéndote en un comprador tradicional, también podrás hacerlo. Eso sí, nada de ir al concesionario: utilizarás el ordenador para encargar uno de los nuevos Polestar 1), pero no será barato. Al menos, a corto plazo. Lo que pagas es la facilidad del proceso.

La sencillez es la clave y las marcas lo saben. Piensa en Peugeot, con su esquema ‘Simplemente, pon combustible’, que incluye todos los costes asociados a la propiedad de un vehículo (desde los impuestos al seguro) en un pago mensual. O en el método Porsche Passport, que también en Estados Unidos te permite disfrutar de toda la gama de la compañía por 2.000-3.000 dólares al mes, según el programa elegido. Si ya gestionas así tu música, la televisión o el teléfono… ¿por qué no comprar el coche del futuro de esta forma?

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