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PDK o DSG: ¿cuál es mejor? ¿Hay alguna diferencia?

Más allá del trabalenguas: Direkt-Schalt-Getriebe o Porsche-Doppel-Kupplung-Getriebe.

cambio automatico doble embrague transmision

El cambio de doble embrague revolucionó las transmisiones al comienzo del presente siglo con el lanzamiento de la caja de cambios DSG de Volkswagen, sin duda una referencia desde su llegada. Hoy son muchas las marcas que se han lanzado a las transmisiones DCT (Double Clutch Transmission), pero hay una que siempre se ha llevado las alabanzas de la prensa y de clientes: el cambio PDK de Porsche. ¿Cuál es el mejor cambio de doble embrague? ¿Hay alguna diferencia?

En cuanto al mecanismo en sí pocas son las diferencias. Los dos se basan en el mismo principio: un complejo mecanismo donde dos embragues trabajan de manera simultánea para conseguir que los cambios de marcha sean lo más rápido posible. Uno de estos embragues se encarga de mover las marcas pares, mientras que el otro se encarga de las impares. Es decir, cuando arrancamos en primera, la segunda ya está integrada en el segundo embrague. En el momento del cambio, el acople es prácticamente instantáneo.

 

 

Ahora bien, este tipo de cambio puede ser algo más torpe cuando quieres realizar un movimiento que el sistema no puede predecir, como por ejemplo reducir de marcha cuando estamos acelerando, por ejemplo, justo antes de llegar a una curva. En esos momentos los cambios de doble embrague pueden tener un momento de duda y, aquí, el DSG es algo menos refinado que el PDK.

Al fin y al cabo, la principal diferencia entre uno y otro es la gestión electrónica del cambio realizada por cada marca para cada uno de sus coches. No puede ser igual la transmisión de un Volkswagen Polo que la de un Porsche 911, ¿no te parece? Eso en la práctica se nota: si bien para subir de marcha ambas marcas son muy eficaces, a la hora de reducir el PDK me parece algo más preciso y rápido. 

 

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También hay que reconocer que usando las levas tras el volante, el cambio automático de Porsche me parece ligeramente más eficaz, con cambios que muchas veces se sienten como prácticamente instantáneos. En una conducción tranquila, con el cambio en modo automático, las diferencias son prácticamente imperceptibles, aunque hay que reconocer que esa gestión electrónica hace que en el modo Sport del cambio PDK su funcionamiento es mucho más deportivo y explosivo: ahora bien, un auténtico petrolhead como tú soñará con la caja de cambios manual del Porsche 911 GT3 Touring.

¿Hay que mojarse? Venga, allá voy: me quedo el cambio PDK pero por pequeños detalles. Ambos cambios son una referencia en cuanto a la velocidad del cambio, aunque está por ver si finalmente el cambio de doble embrague se puede considerar como la transmisión del futuro: el convertidor de par está mejorando a pasos agigantados consiguiendo un funcionamiento en modo automático algo más relajado y refinado. Al final, cuando las transmisiones sean brutalmente eficaces, llegarán los coches eléctricos con una única marcha: Volkswagen ya ha cancelado el desarrollo de su nueva transmisión DSG de 10 marchas. ¡Qué pena!

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