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Coches de calle inspirados en Le Mans: Mercedes CLK-GTR

No hay calificativos que valgan para él: su nombre lo dice todo.

Imagen de perfil de Rebeca Álvarez
Mercedes CLK GTR

En el Salón de Frankfurt de 1997, todas las miradas estaban enfocadas al Mercedes CLK-GTR. Bueno, a la versión de calle, porque la de competición ya llevaba tiempo acaparando la atención en los circuitos y estaba a punto de ganar su primer campeonato.

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La FIA (Federación Internacional del Automovilismo) había decidido que en los campeonatos de GT de ese año, entre los que se incluían pruebas como las 24 Horas de Le Mans, participaran coches de serie y AMG se había puesto manos a la obra para tener preparado su coche, de manera que este cumpliera con las 34 condiciones que le permitirían circular por la vía pública. 

Eso sí, el Mercedes CLK GTR de calle tuvo que añadir un catalizador y tubo de escape para silenciar el imponente estruendo que producía y la verdad es que poco más mantenía de la versión de competición: el radiador de la parrilla, el frontal con los cuatro faros... y el nombre.

 

Motor del Mercedes CLK GTR

Respecto al motor, montaba un V12 heredado del Mercedes S600, una limusina que hacía las delicias de la época... y sigue haciéndolo con modelos como el Mercedes-Maybach S600 Pullman, atornillado a la parte posterior del monocasco, Sin embargo, gracias a unos ajustes en el cigüeñal, la cilindrada pasaba de los 6.0 de la versión de competición a 6.9 litros; también hicieron cambios en los árboles de levas, las bielas y los pistones, así como en el sistema de inyección, entre otros.

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En total, ofrecía 720 CV y un par motor de 732 CV por encima de 5.000 rpm, transmitidos al eje trasero a través de un cambio de seis velocidades en situación transversal. Gracias a esto, el Mercedes CLK GTR era capaz de alcanzar los 200 km/h en tan solo 9 segundos. El impresionante alerón trasero se encargaba de mantener la máxima carga aerodinámica.

Sin embargo, la rejilla de ventilación del motor dificultaba mucho la visibilidad en la versión de calle, que además ganaba mucho peso -un tercio del total- debido a la incorporación de elementos como el escape, el aire acondicionado o los cambios aplicados en el interior para que fuera un mínimo confortable para viajar. La visibilidad trasera de este Mercedes no era muy buena... ¿los culpables?

 

 

Tan solo se fabricaron 20 unidades del Mercedes CLK GTR y su precio no era para todos los bolsillos -rondaba el millón y medio de euros- lo que le convertía en un modelo aún más especial. ¿Tanto como el Nissan R390 GT1?

Más tarde, en 2002, se lanzó una versión descapotable del Mercedes CLK GTR -a un precio de 1,3 millones de euros cada ejemplar- que se ofrecía en dos versiones: una con motor de 6,9 litros y 630 CV y otra con un 7,2 litros de 702 CV. ¡Ah! Y por cierto, no tenían capota de emergencia. Sí tenía dos protuberancias tras los asientos que actuaban como arcos de seguridad en caso de vuelco. 

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