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La prueba más molona que vas a leer este año: Jeep Quicksand Concept

Algo así como el coche con el que soñabas a tus ocho años...

Imagen de perfil de Rebeca Álvarez

¿Qué-es-esto? Esto es el Jeep Quicksand Concept, el sueño más salvaje del diseñador de Jeep, que dio rienda suelta a su niño interior de ocho años para crearlo. Sí, es un Jeep Wrangler como ya te habrás dado cuenta y funciona. 

De hecho, ya hemos tenido ocasión de conducirlo… y hemos encontrado respuesta a la pregunta “¿para qué puede servir?”. Probablemente sepas (y si no aquí estoy yo para recordártelo) que los entusiastas de Jeep se reúnen una vez al año en Utah (Estados Unidos) en el evento Jeep Easter Safari. 

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Allí, además de dedicarse a escalar rocas, se da a la empresa la oportunidad también de mostrar algunos concepts oficiales. Lleva un motor Hemi de 6.4 litros capaz de ofrecer 485 CV y 644 Nm y toda esa potencia se envía a las cuatro ruedas a través de un para de ejes Dynatrack suspendidos por coilovers ajustables y una caja de cambios manual de seis velocidades. 

Como puedes ver, el Jeep Quicksand Concept no es por tanto solo un ejercicio de diseño. Las ruedas delanteras son más pequeñas que las traseras, lo que le añade una estética más rompedora. Gracias a los neumáticos BFGoodrich Mud-Terrain T / A KM2s, las llantas de aleación de 18 pulgadas con tuerca central, es capaz de arrasar con todo lo que se ponga por delante.

 

 

Luego está la carrocería del Jeep Quicksand Concept, inspirada en los clásicos ‘Hot Rods’ americanos. Se ha estirado la distancia entre ejes, los salientes delanteros y traseros han sido recortados, el pilar B ha desaparecido y los guardabarros, parabrisas y el techo han sido también reducidos. ¡Hasta lleva paracaídas como los ‘dragsters’! 

Además, suena alucinante… Su gran V8 palpita de rabia y sus escapes, que salen del lateral del bloque motor, acompañan al conjunto produciendo un estruendoso ruido; ¡muy alto!

El interior es tan salvaje como el exterior. Si eres muy alto, lo pasarás un poco mal para subir en él… y lo mismo si tienes el torso muy largo para viajar en su interior, debido a la inclinación del techo. Tranquiiilo... por suerte, el niño de ocho años de edad que hay detrás de todo esto pensó en la practicidad y se deshizo de él, poniendo en su lugar unos rieles para mantener el apoyo estructural en su ausencia. 

La unidad de infoentretenimiento moderna del Jeep Wrangler ha desaparecido también y en su lugar hay un reloj analógico. Hay un volante de cuero tomado del Viper, pero personalmente y para seguir una línea lógica, preferiríamos seguir con uno de madera tomado de la vieja escuela. 

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El Jeep Quicksand cuenta además con dos asientos de color rojo, mientras que las plazas traseras han sido sacrificadas a favor de una célula de combustible y de la batería.  Conducirlo es difícil, no te lo vamos a negar. Pero es el lo que le hace atractivo. Debido a la posición del asiento, tienes que adivinar en todo momento dónde están las ruedas y hacia qué dirección señalan… La maniobrabilidad a baja velocidad es un ejercicio de ‘crossfit’. 

Luego está el acelerador, que se siente como si se hubiera lubricado con ositos de gominola fundidos en lugar de grasa; es más bien como un botón… Esto le hace interesante fuera de la carretera, donde la fluidez y la dirección suave son claves. Pero es difícil lograr ambas cosas, especialmente con tres pedales y un cambio de marchas que se mide en metros en lugar de centímetros. 

Esto no quiere decir que no se pueda conquistar todo lo que te propongas. Este Jeep es más capaz gracias a su potencia y a sus neumáticos… por ejemplo. Lo que significa que podrás trepar sobre cualquier cosa. Y si te quedas atascado, puedes bloquear los diferenciales. O usar el cabrestante.

 

 

Confía en nosotros. Es muy divertido de conducir dentro y fuera de la carretera. Tener que pensar en todo momento qué estás haciendo es mucho más estimulante que confiar en el sistema de descenso de pendientes… Pero no pasaría nada si no se condujera. El hecho de que exista ya es un buen motivo para celebrarlo. ¡Gracias, Jeep, por dejar a tus diseñadores dar rienda suelta a sus sueños de infancia! 

 

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