Probamos el Jaguar F-Pace. Sí, la espera ha merecido la pena

En esta prueba del Jaguar F-Pace, el primer SUV de la marca, explicamos por qué, a pesar de que llega una década después que sus competidores, es un rival de altura

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Nuestro veredicto

¿Qué es esto?

Oh, tan sólo el primer SUV de Jaguar. Vale, el F-Pace llega una década después de que BMW, Porsche y Audi entrasen en la fiesta de los SUV, pero, honestamente… ¿a quién le importa? Las ventas en este segmento siguen en niveles estratosféricos y la marca ya ha recibido 2.500 pedidos del modelo en Reino Unido antes de que nadie lo haya conducido.

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¿No son los SUV, precisamente, el territorio de Land Rover?

Desde luego, por eso el Jaguar F-Pace va por un camino completamente distinto. Un sistema de tracción a las cuatro ruedas que no actúa todo el tiempo significa que en un uso normal cuentas con propulsión trasera: manda el 50% de la fuerza al eje delantero únicamente cuando éste escarba para encontrar agarre.

Tiene 213 mm de altura al suelo (la misma que un Land Rover Discovery Sport) y una profundidad de vadeo de 525 mm (175 mm menos que el mencionado Discovery), así que te llevará de vuelta a tu refugio campestre cuando haga mal tiempo. Y volverás en un SUV que es divertido y que muestra un diseño seductor, no en un vehículo que es la primera opción para una expedición al Ártico.

Así que ¿es más un coche deportivo sobre unos zancos que un SUV ‘al uso’?

Es una manera de expresarlo... aunque el primer SUV de Jaguar es una enorme masa de metal. Con una longitud de 4,7 m, se coloca entre las berlinas XE y XF. Pero con 1,9 y 1,7 metros, respectivamente, es considerablemente más ancho y alto que ambos.

Da igual la forma en la que lo midas: es más grande que el Porsche Macan y más pequeño que el Cayenne. Aunque gracias a una estructura que lleva aluminio en un 80%, la versión con motor de 3 litros V6 que hemos probado pesa 1.861 kilos, 80 menos que el Macan equivalente.

Las ventajas de una distancia entre ejes relativamente larga y una carrocería con pocos salientes (además de lo que los amantes del diseño llamarían ‘proporciones correctas’) se traducen en un montón de espacio en el interior. Toda esa anchura significa que puedes sentar tres adultos cómodamente en el asiento trasero y que hay 650 litros de capacidad en el maletero -1.740, si abates los respaldos- frente a los 500-1.500 del SUV de Porsche.

¿Qué me dices de lo que no se puede ver?

La suspensión es de doble brazo delante y multibrazo detrás. Es decir, igual que en el F-Type (como Jaguar se encarga de recordarnos orgullosamente), pero con algo más de recorrido. La dirección electromecánica con ratio variable -sube si incrementas el grado de giro- es la única opción disponible, a la que puedes añadir amortiguadores adaptativos de dos etapas, junto con llantas que van de las 18 a las 22 pulgadas. Al menos, es así en el acabado First Edition (de 88.320 a 100.260 euros) que hemos probado, cargado con todos los extras posibles.

El modo dinámico de conducción permite que la respuesta del acelerador sea más inmediata, que la dirección tenga ‘más peso’, que la suspensión sea más firme y que la caja de cambios automática de ocho velocidades adquiera un ‘mapeo’ más agresivo. Además, el dispositivo que ayuda a tomar las curvas (el conocido Torque Vectoring System) da un ‘toque’ al freno trasero interior para ayudar al F-Pace a inscribirse en las curvas.

Supongo que también tiene motores, ¿verdad?

Desde luego; todos ellos te serán familiares. Para las flotas de empresa o aquellos que tengan cierto aprecio a su cuenta corriente existe un propulsor 2.0 diésel de 179 CV asociado a una transmisión manual de seis marchas (o automática de 8) y a la propulsión trasera o tracción total. Su precio comienza en los 45.000 euros y, cuando este F-Pace se porta como un santo, gasta 4,9 l/100 km y emite 129 g/km de CO2.

Está muy bien, pero si tu bolsillo puede permitírselo, te recomendamos un poco más de emoción. La versión de 300 CV, automática y 4x4, con mecánica de gasóleo 3.0, firma el 0 a 100 en 6,2 segundos, pero sólo consume 6 l/100 km, por ejemplo.

Ha pasado por nuestras manos el motor 3.0 turbo V6 de 381 CV, que es un animal rugiente en el F-Type, pero aquí se ha domesticado. Alcanza los 100 km/h desde parado en 5,5 segundos, cifra que no está nada mal para un coche de este tamaño… Pero cuando estás familiarizado con el nervio que muestra en su 'primo', es como si estuviera envuelto en algodones.

La respuesta al acelerador es rápida, pero podría ser más inmediata. Si accionas las levas, notarás que las marchas están bien escalonadas, pero decaen al final. Y a menos que elijas dejarlo subir de vueltas sin cambiar, suena ‘amordazado’.

Lo que ocurre es que no importa en absoluto: así es como debe ser un SUV, según juzga -muy acertadamente- Jaguar. El problema es que el motor no se ajusta bien a este modelo; sospechamos que el diésel de seis cilindros es el más adecuado del grupo de mecánicas.

Suficiente ‘postureo’. ¿Es un SUV deportivo o no?

Sí y no. Como decíamos, aunque utiliza el aluminio en su construcción, hay mucha masa que mover y no eso no se puede esconder en las curvas cerradas. El control de la carrocería es mayor que en ningún modelo de Land Rover, eso seguro, pero aún se inclina más que cualquiera de los Jaguar modernos. Es lo que tiene la física. No pasaríamos esto por alto en un compacto deportivo, pero aquí no juega en su contra.

Básicamente, no es tan puntiagudo como un Macan, pero la marca sabe que dedicar los esfuerzos en ingeniería del F-Pace a batir en un circuito a este Porsche es un ejercicio fútil. Lo que quieren los clientes es confort, espacio y algo sexy para recoger a los niños del colegio.

La dirección es más rápida que en la mayoría de los SUV, pero no se muestra nerviosa. La información que transmite no es destacable, pero sí tiene un peso consistente y te permite elegir la trazada desde el primer momento y ceñirte a ella. Si te pones a dar volantazos, enseguida te darás cuenta del peso y del tamaño de este coche, pero si lo haces con energía, no de forma frenética, responderá con movimientos equilibrados.

La zona en la que está más cómodo son las carreteras amplias y rápidas, incluso secundarias en buen estado, en las que puede engullir kilómetros ofreciendo un confort supremo. Has leído bien: incluso en las vías de Montenegro por las que hemos transitado durante el primer contacto con el F-Pace y con las llantas de 22” ha seguido siendo agradable. Nuestro consejo, sin embargo, es que te quedes con las de 20”, que también lucen mucho, te permitirán más aventuras ‘off-road’ y añadirán un grado extra de agilidad.

¿Algo más es nuevo?

Sí, el sistema de infoentretenimiento es un triunfo. Las versiones de entrada a la gama del primer SUV de Jaguar vienen con el dispositivo InControl Touch en pantalla de ocho pulgadas, pero iríamos directamente a por la de 10,2”, táctil, con unos gráficos muy nítidos y que agrupa todos los botones; su manejo es tan intuitivo como el de un iPad. Por qué Jaguar no añade 1.000 euros más al precio de todos los F-Pace e incluye directamente este sistema en el equipamiento de serie es algo que se nos escapa.

Todavía hay más, ya que tras el volante tenemos un panel de instrumentos digital de 12,3 pulgadas que puede configurarse escogiendo entre una serie de temas o mostrar las indicaciones del navegador a pantalla completa (un poco como en el Audi TT). También existe una aplicación que te deja poner en marcha el motor, encender la calefacción y comprobar los puntos vitales del coche a distancia. Además, una pulsera resistente al agua esconde una llave y te permite realizar actividades al aire libre mientras la llave ‘de verdad’ está a buen recaudo en el F-Pace.

Entonces, ¿es un éxito?

Totalmente. El SUV de Jaguar tiene pinta de llegar respaldado por una compañía que ha realizado estudios de mercado, ha escuchado a sus clientes y ha creado un producto que la gente está pidiendo a gritos. Es rápido, pero tu espalda no sufrirá, alto para que puedas ver por encima del tráfico y lo suficientemente robusto como para aventurarse -un poco- por las pistas y caminos.

Asimismo, ofrece espacio y (algo que todavía no habíamos mencionado, pero quizá está entre sus puntos más fuertes) es muy bonito. Si no se convierte en el Jaguar más vendido de todos los tiempos, me sorprendería…

Texto: Jack Rix

Ficha técnica del Jaguar F-Pace 2.0 180 CV

Velocidad máxima: 209 km/h

0 a 100 km/h: 8,9 s.

Consumo: 4,9 l/100 km

Emisiones: 129 g/km CO2

Precio: desde 45.000 euros

Ficha técnica del Jaguar F-Pace 3.0 TDV6 300 CV

Velocidad máxima: 241 km/h

0 a 100 km/h: 6,2 s.

Consumo: 6 l/100 km

Emisiones: 159 g/km CO2

Precio: desde 61.600 euros

Ficha técnica del Jaguar F-Pace 3.0 V6 340 CV

Velocidad máxima: 250 km/h

0 a 100 km/h: 5,8 s.

Consumo: 8,9 l/100 km

Emisiones: 209 g/km CO2

Precio: desde 68.010 euros

Ficha técnica del Jaguar F-Pace 3.0 V6 380 CV

Velocidad máxima: 250 km/h

0 a 100 km/h: 5,5 s.

Consumo: 8,9 l/100 km

Emisiones: 209 g/km CO2

Precio: desde 92.410 euros

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