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Prueba Audi TT: todo lo que hace de él un coche adictivo

Audi TT

Hay coches que parecen no necesitar preguntas, pero si las buscas, te sorprenderás... 

9 10

Nuestro veredicto

El Audi TT es un sueño para muchos, aunque sé que no hace falta que te lo diga… Desde aquella primera generación que Audi presentó aún en el S.XX -y que, por cierto, cada vez es más demandada (y cara) en el mercado de segunda mano-, esas dos letras se han convertido en toda una referencia entre los coches deportivos. Un modelo que tiene como rival al Porsche 718 Cayman es un asunto muy serio.

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Coches deportivos

Los coches deportivos nos hacen soñar despiertos: grandes prestaciones, promesa de sensaciones al volante, de una conducción sin igual. Los hay grandes, pequeños, bonitos, feos, caros y baratos. Pero todos ellos tienen en común una cosa: si merecen la pena, están aquí. ¡Sigue el link!

Pero, dejando de lado a sus competidores, ¿qué es lo que hace del Audi TT un coche tan especial? Hace unos meses pude hacer la prueba del nuevo Audi TTS Roadster (en concreto, con acabado TTS Competition) y el primer contacto me bastó para darme cuenta de toda su esencia. 

Estéticamente, da igual los años que hayan pasado: por dentro y por fuera sigue siendo todo un icono. Por supuesto, sus líneas han evolucionado pero su capota de lona mantiene el clasicismo sin perder un ápice de la deportividad o encanto que estrenó a finales de los noventa. Si quieres que te miren, sin duda es él. Además, mi unidad de pruebas (como puedes ver bajo estas líneas) lucía un alerón fijo, llantas de aluminio fundido firmadas por Audi Sport, unas imponentes pinzas de freno en rojo, mismo color (rojo Expreso) de la tapicería de cuero a bordo… una combinación para atrevidos. 

 

 

Siguiendo con el interior, la inspiración en el Audi TT clásico continúa en elementos como los difusores de aire, que sugieren las turbinas de un jet, aunque en este caso,  incorporan pequeñas pantallas digitales que muestran la temperatura, el ventilador y permiten su ajuste a través de sus ruletas. 

Pero no encontrarás en el salpicadero más pantallas que esas, lo cual es un bonito homenaje a sus orígenes: todo se concentra en el cuadro de instrumentación, con el Audi Virtual Cockpit de serie y su pantalla de 12,3 pulgadas. Desde él, podrás controlar el navegador, pero también la potencia utilizada, el par motor y las fuerzas g.

 

Audi TT

 

Porque el Audi TT -en especial esta versión descapotable- será un coche para disfrutar a fuego lento, tanto en invierno (gracias a su calefacción para los asientos delanteros y en la zona de la cabeza) como en verano, reposando tu espalda en sus asientos y eligiendo una buena banda sonora para probar el sistema de sonido Bang&Olufsen, con un amplificador de 680 vatios de potencia, doce altavoces y dos cajas de graves, pero es, como siempre ha sido, un gran deportivo. Y eso solo se descubre de una forma...

 

Audi TT: empiézalo desde dentro

Si tuviera que resumir estéticamente al Audi TT, diría que es uno de esos coches que, mientras los conduces, te gustaría poder ir viendo en una pantalla, para disfrutar de como lucen en cada curva, cada giro de sus ruedas... Seguro que lo entiendes.

Dinámicamente, es más difícil de definir. Porque a medida que recorres kilómetros con él, y especialmente cuando vas al volante, las sensaciones que te produce empiezan a agolparse en tu cabeza. Y cuando te bajas de él, tan solo te queda la satisfacción y el buen sabor de boca de haber conducido un deportivo tan histórico como exótico. 

Da igual lo que le exijas. Se come la carretera, como si su chasis hubiese sido diseñado especialmente para ella, independientemente de como esta sea. Puede ser tan dócil o agresivo como te plazca, por eso uno se siente poderoso cuando agarra su volante de cuero y Alcantara, pone la directa y pisa a fondo el acelerador. 

 

Audi TT

 

En este caso, su motor turbo de cuatro cilindros ofrece 310 CV y 400 Nm de par, disponibles desde las 2.000 rpm, y su entrega es constante, decidida. Viene asociado a un cambio S tronic de 7 velocidades con levas en el volante, aunque por sí sola la transmisión parece leerte el pensamiento y complacerte en cada momento y puedes acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 4,8 segundos. Y sí, sin estridencias, este cuatro cilindros suena de maravilla, elegante como la casa a la que pertenece. 

Uno no quiere bajarse de él nunca y no hay mejor sensación para un coche que esta. Lo deseas; realmente, el Audi TT siempre ha sido así... y continúa siéndolo, adaptado a los nuevos tiempos. Probablemente, mientras lo conducía se me ocurrieron mil sensaciones más, pero hay cosas que uno debe experimentar por sí mismo. 

Quizá que siga manteniendo pequeños detalles como la ausencia de tapón bajo la tapa del tanque del combustible, un detalle muy 'racing', también ayuda a hacer de él un coche eterno. Al menos en nuestros pensamientos.

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