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Prueba Ford Mustang Mach 1: un poco de vitamina V8 al año no hace daño

Coches como este muscle car son los que te devuelven la alegría de vivir

Prueba Ford Mustang Mach 1. Charco, lo sé, entro en terreno pantanoso. Son muchas las marcas de deportivos que me fascinan, como Porsche, por ejemplo. Pero lo del Ford Mustang es distinto; es vínculo emocional, y eso trasciende más allá de lo puramente racional. 

El Ford Mustang Mach 1 –no confundirlo con el Mustang Mach E, el primer coche eléctrico con plataforma dedicada de Ford– es una serie especial, cuya primera edición fue lanzada en 1969 y que ya por aquel entonces compilaba en un solo modelo todas las tecnologías punteras desarrolladas hasta el momento. Ahora llega a Europa por primera vez. 

La pregunta que surge es cómo con la que está cayendo, Ford decide lanzar precisamente ahora un coche de combustión interna, y no uno cualquiera, sino una bestia parda con motor satánico V8, 5.0 litros atmosférico, 460 CV y 529 Nm de par a 4.900 rpm –la misma mecánica del Mustang Bullit–. "En Ford creemos que aún hay tiempo para disfrutar de coches como este, y gente dispuesta en comprarlos. Es un reto de ingeniería. Tiene las emisiones que tiene, pero aún hay espacio para seguir desarrollando este tipo de tecnología", me respondieron los responsables de la marca en España.

Y no es una bicoca este artefacto. El Ford Mustang Mach 1 es un coche de competición que cuenta con sistema de refrigeración de alto rendimiento, monta el subchasis del Mustang Shelby GT350, suspensión adaptativa MagneRide, diferencial de deslizamiento limitado y el difusor trasero del Mustang Shelby GT500.

Prueba Ford Mustang Mach 1

Asimismo, el Ford Mustang Mach 1 incorpora Track Apps (aplicaciones propias de circuito) que acntúan su ADN de circuito: cronómetro de aceleración, medidor de distancia de frenado, bloqueo de los frenos delanteros, cronómetro de paso por vuelta y launch control.

El Mustang Mach 1 está disponible con dos tipos de transmisiones: manual Tremec de 6 velocidades y la automática de 10 relaciones. Me alegro de que me haya tocado la unidad con caja manual. Soy un nostálgico carroza en ciernes... Los asientos –en opción hay Recaro disponibles–, así como el pomo de la caja manual proceden también del Bullit.

Hechas las presentaciones, es la hora de la verdad. Arranco y el motor V8 despierta mis sentidos aletargados tras tantos y tantos coches eléctricos como han pasado en los últimos tiempos por mis manos. Piso el acelerador en parado solo para volver escuchar el petardeo del motor. Y es que un poco de vitamina V8 de vez en cuando no hace daño...

Inicio el recorrido por las vías urbanas de Málaga donde a mediodía cae ya hace un calor justiciero. Salir de la ciudad andaluza se convierte en un primer desafío, pues hay más radares que puntos de recarga eléctrica –menuda novedad– y este mesteño es cualquier cosa menos un animal dócil. Cómo lo va a ser: no puedes mantener este Mustang Mach 1 a 1.500 vueltas... es más, si alguien lo lleva a esas revoluciones, su conductor no merece ese coche.

Prueba Ford Mustang Mach 1

Hay mucho tráfico, pero de pronto detecto un claro en la autopista y aunque sé que me la estoy jugando y algún pajarito de la DGT –ya sea Pegasus o sus droncitos– puede que me siga, no puedo evitar darle un pisotón al acelerador y sentir de lo que es capaz el Mustang Mach 1. 

Reduzco a segunda, pisotón al acelerador –qué duros son los pedales de los Mustang– y el V8 brama que da gusto. Mi cuerpo se pega al asiento como si de un superimán se tratara, la cabeza se clava en el reposacabezas, mi corazón palpita a 100 por hora (o más) y el Mustang Mach 1 se abre paso como si fuera un bólido con un girofaro de la policía. ¡Por momentos así, vale la pena todo!

Prueba Ford Mustang Mach 1

Al Mustang Mach 1 le gustan las curvas

Abandono la autopista para liberar a este potro salvaje por la carretera de montaña de la Sierra de las Nieves en las que se siente tan a gusto. Cambio a modo Sport + (cuenta además con modo Normal, Circuito y Agua), no sin antes mosquearme por la ubicación del botón de control de los modos de conducción. ¿Por qué no lo ponen en el volante como hacen marcas como Cupra con el Formentor? También selecciono el modo Deportivo para la dirección, y lo curioso es que no la endurece como esperaba... Y tampoco es muy comunicativa. Pero es firme y coloca el  Mustang Mach 1 donde quieres llevarlo.

Y llegan las curvas. Y esto es un festival de sensaciones. Rock & roll del bueno para los oídos y unas sensaciones espectaculares cuando empiezan los giros, con un tren trasero que se insinúa cada dos por tres y le pone picante a un plato bien sabroso. El motor V8 se empieza a sentir cómodo a partir de las 3.500-4.000 rpm, aunque rozando las 5.000 vueltas se entrega con pasión. Y a las 6.000 vueltas aún guarda fuerzas. ¡Tremendo!

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Enlazo curva con curva de forma adictiva. Y cuando toca frenar, el Mustang Mach 1 frena. ¡Vaya sin frena! Sus enormes frenos Brembo de seis pistones se ocupan de que el Mustang se detenga donde debe, y un faldón inferior, un alerón y un difusor traseros de alto rendimiento para optimizar la carga aerodinámica y el equilibrio son los responsables de que este pony car vaya sobre raíles.

¿Consumo? ¿En serio esto importa? Me contuve por conciencia, pero eso no evitó un gasto medio de 14,6 l/100 km. 

Se acabó la fiesta, y lo que más me fastidia es saber lo que me estoy perdiendo. 69.313 euros son los responsables.

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