Prueba Ferrari GTC4Lusso: ¡hoy nos subimos al motor turbo!

Tras probar el V12, ahora toca ponernos a los mandos de la versión más sensata: el Ferrari GTC4Lusso T. ¡Lo tienes en la parte inferior de la prueba!

9 10

Nuestro veredicto

Así que el FF ha evolucionado en este Ferrari GTC4Lusso, ¿no?

¡No te pierdas el primer vídeo oficial del Ferrari GTC4Lusso T!

Sí: el FF me gusta y antes de empezar la prueba del Ferrari GTC4Lusso mis expectativas están muy altas, posiblemente demasiado. El nombre anterior era literal: ‘Four-Four’, ‘cuatro’ plazas, tracción a las ‘cuatro’ ruedas. Quizás le faltaba algo de ‘sex apeal’. Ahora se llama GTC4Lusso, sí, todo junto, y sin duda evoca mucho mejor el pasado de Ferrari y hacia dónde quiere ir. 

El FF era 4x4, algo nuevo para Ferrari

Sí, pero hasta en eso Ferrari supo hacerlo bien para no perder la esencia. Con el FF, la marca italiana se introdujo en un nuevo nicho de mercado: V12 delante, cuatro asientos (cuatro asientos de verdad) y una tracción que te permite cubrir eficazmente situaciones comprometidas. Además, tenía un buen maletero: superó cualquier expectativa.

Pero eso fue hace cinco años: ¿qué han hecho para mejorarlo?

La mayor parte de los cambios son completamente predecibles: es más potente, algo más ligero, el interior es más amplio, las emisiones contaminantes bajan, los sistemas de entretenimiento y tecnología se modernizan. Pero hay algo que resulta sorprendente…

Venga, ¿qué es?

¡Todavía utiliza un motor V12 atmosférico de 6,3 litros!

Bueno, el F12 y el LaFerrari todavía lo llevan

Sí, pero cuando el Ferrari 488 se fue al lado oscuro con la incorporación de la sobrealimentación, todos dimos por hecho que el futuro FF también se decantaría por el turbo. Al fin y al cabo, si hay un Ferrari donde debería casar a las mil maravillas ese es el GTC4Lusso.

Y es que Ferrari puede hacer prácticamente lo que quiera con este coche, innovar hasta donde le apetezca, ya que se podría decir que no tiene competencia. El 488 tuvo que seguir la senda marcada por Porsche y McLaren, pero el Ferrari GTC4Lusso no encuentra rivales ahí afuera.

¿Bentley? ¿Aston? ¿Rolls? ¿Maserati?

¿Te has sentado detrás de un Bentley Continental GT o de un Aston Martin? Esto es otra historia, el Ferrari GTC4Lusso permite acoger de una manera digna y noble a cuatro pasajeros. ¿El Rolls-Royce? Nada que ver, la deportividad está intrínsecamente ligada a este Ferrari.

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Y es que el protagonista, como en la era del gran Enzo, sigue siendo el motor. Un gigantesco V12 que hace las delicias de cualquier petrolhead. Arrancarlo te pone una sonrisa en la cara, acelerar a fondo te provoca un aumento en los latidos del corazón. Funciona. En el Ferrari GTC4Lusso la potencia aumenta en 30 CV respecto al FF, colocándose en el límite de una barrera psicológica: ¡690 CV! Sin duda esta es una cifra muy serie y gracias a modificaciones en el control de tracción y en la caja de cambios, es capaz de bajar el crono en el cero a cien en tres décimas, parándolo en 3,4 segundos. Si sigues acelerando superarás los 330 km/h. ¡Vaya bestia!

¿Hay más cambios en el motor?

Bueno, Ferrari ha escuchado a sus clientes y ha hecho que, cuando arranca, el motor sea algo menos exagerado desde un punto de vista sonoro. Al final, tienes que tener en cuenta que quien se compra un Ferrari GTC4Lusso es MUY probable que tenga algún deportivo pura sangre en el garaje, por lo que quieren lujo, confort, la imagen y prestaciones de un Ferrari, pero también un punto de confort y refinamiento. Las nuevas mariposas del escape mantienen el ruido a raya, eso sí, hasta que tu quieras.

Este feedback del FF se ve en otras mejoras, como por ejemplo el volante. Ahora cuenta con mandos más grandes para poner las luces: más práctico sí, ¿más bonito? Definitivamente no. La calefacción o el aire acondicionado es ahora más silencioso y eficaz y los menús más intuitivos.

¿Más cambios en el interior?

Notables, sí. El salpicadero es completamente nuevo e integra una generosa pantalla táctil de diez pulgadas (el procesador que la hace funcionar es ocho veces más rápido que el anterior). La pantalla para el pasajero también da un salto hacia delante importante. Es rápida e incluye funcionalidades muy interesantes como hacer llamadas, controlar la música, insertar una dirección en el navegador o saber a qué velocidad va tu marido para después echarle la bronca.

Los materiales son de primera: el cuero, el metal. Los plásticos podrían tener un tacto algo más noble, pero no son malos. Además, hay un 50 % más de huecos portaobjetos. En un Ferrari eso te daría igual, en un GTC4Lusso, no. También se merecen unas palabras la banqueta trasera abatible al 50:50, los hasta 800 litros de capacidad del maletero o la sensación de espacio que se consigue detrás gracias, en parte, al espectacular techo panorámico de 14.000 euros: puedes viajar en las plazas traseras de un Ferrari la mar de bien.

Entonces, ¿este es más grande que el FF?

Solo algunos milímetros, aunque no hay que olvidar que es poco más corto que un Mercedes Clase S. Se ve un coche grande, pero el trabajo de diseño en el exterior hace que esta sensación se aminore al máximo posible. ¿Cómo? Las nuevas branquias en los costados ayudan a que el morro no se vea tan largo y las nuevas líneas muy marcadas que recorren la carrocería dotan al conjunto de una mayor fuerza, de un mayor empaque.

La trasera es espectacular, recurriendo de nuevo a los cuatro pilotos redondos, un nuevo alerón perfectamente integrado y un espectacular difusor con una clara doble función: ser bonito y eficaz aerodinámicamente. Debo confesar que me encanta cómo se ve el Ferrari GTC4Lusso por detrás.

¿Se conduce como un coche grande y torpe?

Es grande, sí, pero la batalla se ha recortado algo y eso se nota. El GTC4Lusso guarda un arsenal de siglas bajo su piel, pero yo me voy a centrar ahora en una: 4RM-S, o lo que es lo mismo, quien se encarga de gestionar la tracción integral y la dirección en el eje trasero. Sí, has escuchado bien, las ruedas traseras también giran.

Es un sistema que dota al conjunto de mayor agilidad y que se complementa muy bien con el sistema de control de deslizamiento lateral, el diferencial electrónico o los amortiguadores de dureza variable. Este coche tiene un arsenal de tecnología para que tu viaje por los Alpes sea agradable: es más directo y eficaz en curvas, sientes mejor el asfalto y, pese al aumento de peso, se siente también más ágil. 

La dirección es realmente rápida pero podría ser algo más comunicativa. De cualquier modo, este deportivo se conduce como un Ferrari y quizás no se debería conducir así. Es un coche grande y pesado, muy deportivo, pero que jamás podrá llegar al nivel de alguno de sus hermanos de gama en una carretera de curvas. Eso es así.

Pero seguro que los millonarios lo utilizan para ir a esquiar, ¿a qué sí?

Totalmente. Pero aunque no alcance la precisión afilada de un 488, es un coche que hace el trabajo realmente bien, incluso mejor de lo que yo pensaba. La tracción es sensacional y sientes como cada caballo llega a cada uno de los neumáticos. Corre, mucho y el sonido del motor resulta demasiado adictivo. El equilibrio general entre suspensión-motor-dirección te termina dando mucha confianza.

La distribución de pesos es casi perfecta 48:52 y aunque la parte delantera es la que comienza a empujar, sientes como rápidamente la trasera colabora para que tu experiencia sea totalmente complaciente. 

¿Qué tal la calidad de rodadura?

Excepcional. Ferrari me asegura que los nuevos puntos de anclaje del chasis consiguen que sea un 20% más rígido y los amortiguadores de dureza variable dotan al coche de un aplomo espectacular. Pese a ser un Ferrari, no es incómodo, aunque tampoco esperes que sea una alfombra voladora al más puro estilo de un Mercedes Clase S.

Es refinado, ¿el motor también?

Por supuesto. Ahora tiene 30 CV extra y más par, aunque tampoco se notan demasiado. El FF era tremendamente rápido y ahora sigue siéndolo. En la conducción más pura es cuando sale a relucir el motor triunfal que el GTC4Lusso tiene bajo el capó. Épico diría yo.

Sin duda, me gusta cómo toma las curvas el GTC4Lusso, pero me gusta mucho más cuando llega la recta y puedo pisar a fondo el pedal derecho. Sentir como las cuatro ruedas convierten cada gramo de potencia en tracción y como el V12 parece inacabable. El 80% del par lo consigue a 1.750 revoluciones según Ferrari: ¿quién necesita entonces sobrealimentación? ¡Qué siga la fiesta!

¿Qué tal el cambio?

El cambio de doble embrague es eficaz pero con sus pegas: para subir de marchas es rápido y refinado, especialmente si lo utilizas en modo automático. Para bajar es algo más dubitativo y puede hacer perder unos segundos de eficacia al conjunto. Por lo tanto y para que no haya discusión, es recomendable llevarlo siempre en modo manual: tu decides cuando subes y cuando bajas, ahí este cambio no tiene tacha.

¿En definitiva?

Tras la prueba del Ferrari GTC4Lusso una cosa está clara: este coche tiene una clase y una manera de ser realmente especial. Era un poco escéptico pensando sobre las mejoras respecto al FF, ya que era un producto notablemente bueno. Al fin y al cabo es un restyling profundo y siempre que pruebo un coche renovado hay una cosa fundamental: no debe empeorar en nada. Este Ferrari no pierde nada y mejora en dinamismo, manteniendo la esencia de su V12 atmosférico: esta creo que sí va a ser la última.

¿Lo malo? Es caro, muy caro, necesitarás una montaña de dinero para comprarlo: roza los 300.000 euros (al menos puedes soñar despierto con el configurador del Ferrari GTC4Lusso). Pero no puedo imaginar una manera más sofisticada, elegante y elitista de viajar cuatro personas que en esta especia de jet privado con ruedas. Ferrari puede parecer una marca algo presuntuosa a veces, pero este no es el caso, aunque sí puede mirar al resto con un punto de vista algo vanidoso. Lo puede hacer, ¡es sensacional!

 

Prueba Ferrari GTC4 Lusso T: ¡el Ferrari con más cabeza!

Cuando compras un Ferrari pocas veces el sentido común o la cabeza forman parte de esta decisión. Un Ferrari se compra con el corazón, con pasión, pensando en las máximas sensaciones y diversión que te puede aportar. Sobre estas líneas tienes la prueba del Ferrari GTC4Lusso, probablemente el deportivo más sensato de Maranello, pero hoy hemos probado una nueva versión que lleva la lógica y el sentido a Ferrari a un nuevo nivel: esta es la prueba del Ferrari GTCLusso T.

Sí, T de turbo, efectivamente. Ferrari quiere considerar a este modelo como un modelo independiente de su hermano mayor, siendo el sexto modelo de la gama, pero nada más lejos de la realidad: se trata de la versión menos potente, más eficiente y más barata del GTC4Lusso, una opción que se convierte, por méritos propios, en la más sensata jamás salida de Maranello. 

 

 

Y es que en un coche que aspira a ser el coche más utilizable y práctico de Ferrari, parece lógico que un motor de estas características pueda acoplarse mejor. El enorme V12 atmosférico de 6.3 litros y tracción integral deja paso a un V8 de 3,9 litros y tracción trasera, pensada para aquellos que buscan un coche práctico, más eficiente y más práctico. ¿Es mucho más barato? Pues bastante, unos 50.000 euros menos, una cifra como para, al menos, considerar.

 

¿Qué hay de nuevo?

Poca cosa, la verdad: el motor es la principal diferencia, seguido de la eliminación del sistema de tracción integral. Todo el arsenal tecnológico del Ferrari GTC4Lusso, como las cuatro ruedas direcciones, el diferencial electrónico o el Side Slip Control están incluidos. Una de las diferencias, además del sonido, son las nuevas llantas de 20 pulgadas exclusivas de esta versión, el detalle estético más sencillo para diferenciar una versión de otra.

 

¿Es mucho más lento?

La verdad es que no y viendo las cifras que arroja esta versión, parece poco justificada la compra del V12, salvo que esa compra esté dictada por el corazón. Tiene 80 CV menos que el V12, pero la sobrealimentación consigue mejorar las cifras de par: todo esto se traduce en una aceleración de cero a cien apenas una décima más lento que el V12, algo imperceptible. 

Ferrari afirma que el alma del coche es distinta, por lo que no debemos fijarnos tanto en las cifras: la ausencia de tracción integral le permite ser más ligero y esa ligereza se traduce en una mayor agilidad. Esa ligereza, además de la ausencia de cuatro cilindros, también permite unas mejores cifras de consumo: el Ferrari GTC4Lusso T es capaz de consumir 9,8 litros a los cien de media, por los 13 litros que ‘traga’ el V12, una diferencia significativa que ya no solamente hará que ahorres más en la gasolinera, algo no demasiado relevante en un coche de este precio, sino que podrás realizar viajes muchos más largos sin visitarla, ya que el tamaño del depósito es exactamente el mismo.

A sus mandos, el motor es muy elástico y no hay rastro de lag en ningún momento. Sube de vueltas con energía hasta su límite, colocado en las 7.500 vueltas. Aunque el motor es el mismo del Ferrari 488 GTB, su planteamiento y puesta a punto es completamente diferente, es mucho más relajado y no tiene ese ‘punch’ tan salvaje. 

 

¿Qué tal funciona sin la tracción integral?

Fantásticamente bien: el Ferrari GTC4Lusso T sigue ofreciendo un nivel de gris altísimo y Ferrari me confirma que realmente, con tanta tecnología, la tracción integral no es algo fundamental en un uso normal. El eje delantero y la dirección son realmente precisos y guían al Lusso con una precisión asombrosa: el subviraje no hace acto de presencia y tienes la sensación de estar conduciendo un coche más pequeño.

Con el Manettino puedes jugar para conseguir modificar ligeramente el comportamiento del coche, algo más ‘capado’ en el modo de lluvia o hielo y mucho más salvaje cuando colocas el modo Sport. Si lo tuyo es el drift, quita los controles y prepárate para una fiesta. La suspensión también modifica su comportamiento según los modos de conducción, haciendo que sea un coche muy versátil.

 

 

Y es que las suspensiones son un elemento clave en este coche: aportan el tacto deportivo que esperas en un Ferrari pero sin la necesidad de estar sufriendo: es algo más firme que un Bentley Continental GT o un Aston Martin DB11, pero puedes recorrer largas distancias sin sufrir lo mas mínimo, incluso en algunas de las maltratadas autopistas italianas. 

 

Entonces, ¿qué GTC4Lusso debo comprar?

Hay muchas cosas buenas en esta versión: sus prestaciones, su comportamiento fantástico y la sensación algo más deportiva que en el Lusso V12. Es un coche muy fácil de conducir rápido, pero si realizas una conducción deportiva, te merendarás el depósito de gasolina en dos horas, por lo que pierdes todo rastro de eficiencia. Así que nosotros pagaríamos 50.000 euros más por cuatro cilindros extra, 750 revolución más y 80 CV. Un Ferrari tiene que comprarse con el corazón.

Ahora bien, la estrategia de Ferrari es acertada. Teniendo en cuenta los diferentes métodos de tasación, en algunos países el GTC4Lusso V8 tendrá mucho más sentido, con una ventaja de precio mucho mayor. Los italianos creen que ambos modelos se venderán, aproximadamente, en la misma proporción. ¡Y no me extraña! Los dos son una auténtica maravilla.

 

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