Prueba: Mercedes-AMG S63 Cabriolet. Poderío bajo el sol.

Me subo al Mercedes descapotable más lujoso, rápido y excesivo para sentir bajo mi trasero la máxima excelencia germana. ¿Te subes?

¿Qué tenemos aquí?

El Mercedes-AMG S63 Cabriolet es el máximo exponente de la nueva familia del Mercedes Clase S descapotable. Una bestia con motor V8 bi-turbo con 585 CV.

Bueno, al menos de momento: en un futuro no demasiado lejano llegará también la versión S65 a la gama del Clase S Cabriolet, con su descomunal V12 de más de 600 CV. No obstante, esta maravilla de la técnica de 222.000 euros es ya más que suficiente para la inmensa mayoría de seres humanos. Quizás la mayor duda pueda ser si vale la pena pagar 15.000 euros extra respecto a la versión coupé. Su techo es de lona y cuenta con triple capa para optimizar la sonoridad y el lujo acústico en el interior, pero lamentablemente no puede contar con la suspensión inteligente que lee la carretera y se inclina para tomar las curvas más cerradas.

Imagino que este será mucho más rápido que el S cabrio básico, ¿no?

La diferencia es notable, sí. Los 56.000 euros de más que cuesta la versión AMG ofrece a cambio 700 cc extra, 130 CV más y un empuje adicional de 200 Nm. El resultado es abrumador: pese a su tamaño colosal es capaz de acelerar de cero a cien en 3,9 segundos y en un abrir y cerrar de ojos es capaz de llegar a su velocidad máxima limitada a 250 km/h. ¡Y todavía quieren hacer un V12 más rápido! Eso sí, quien lo quiera tendrá que rascarse el bolsillo: superará los 300.000 euros.

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Resumiendo. Tienes un descapotable de más de cinco metros de largo y 2.110 kg. Tienes asientos con masaje, apoyabrazos calefactables, reposacabezas calefactables y toda la inteligente posible que un alemán es capaz de meter en un coche. ¡Y con todo eso consigue acelerar de cero a cien en 3,9 segundos! Estamos relativamente acostumbrados ya a estas cifras estratosféricas a día de hoy, pero vamos: ¡este Clase S sin techo es tan rápido como lo era un Porsche 997 Turbo! Los ingenieros de AMG se merecen una buena palmadita en la espalda.

Por supuesto, para conseguir esa cifra la tracción integral 4Matic es fundamental. En España vendrá de serie, así que además de ahorrarte algo de dinero en neumáticos traseros, conseguirás que tu buque de lujo te pegue al asiento como el enterprise acelerando. ¡Bravo!

Debe sonar bien, ¿no?

Pues bastante discreto para lo que estamos acostumbrados. Tiene sentido: es un coche de lujo y no quiere ser tan macara como un C63 AMG. En este mismo sentido, es importante apuntar que el S63 AMG equipa el motor V8 de 5,5 litros, ‘el de toda la vida’, y renuncia de momento a incorporar el nuevo propulsor de cuatro litros que equipan eminencias en la familia AMG como el citado C63 o el AMG GT.

De hecho, cuando se siente el brutal empuje al pisar a fondo el pedal derecho, el rugido del S63 no es tan brutal como cabría esperar, tanto llevando el techo montado o descapotado. Sería genial que el modo Sport influenciase más el sonido que emana por la cuádruple salida de escape. El S500, menos potente, menos caro y menos todo, puede llegar a sonar mejor.

¿Y qué tal se conduce?

Durante esta prueba algo me ha quedado claro: este no es un coche que se quiera conducir al límite de la línea roja del cuentavueltas. Con 900 Nm de par disponibles, prácticamente la misma cifra que arroja un McLaren P1, el motor siempre se siente lleno de fuerza y dispuesto a no dejarte jamás en la estacada. Todo el torrente de fuerza se transmite a las cuatro ruedas mediante la clásica transmisión AMG de siete velocidades, en lugar de la moderna 9G-Tronic, de nueve marchas.

¡Y es una lástima! Da igual como te pongas, con el modo Sport o el Confort, cambiando con las levas o dejando que la transmisión haga todo el trabajo, es algo que está por detrás del resto del coche. Es algo frustraste cuando quieres hacer rápidas reducciones, donde se muestra algo dubitativo, pero quizás el problema lo tenga yo.

¿Por qué?

Siempre que te montas en un AMG moderno (o cualquier otro deportivo de este nivel) esperas que sea una bestia sobre la pista, efectividad y deportividad salvaje. Pero este no quiere ser más rápido que sus rivales, simplemente se trata de una potente versión dentro de la gama del Clase S Cabriolet. Es un descapotable descomunal y muy posiblemente es más eficaz que el mastodóntico Bentley Continental GTC. Pero quien se compra este AMG no se lo compra porque es más rápido o más eficaz, sino porque es el más caro y exclusivo de la gama…¡al menos de momento!

Entonces, ¿es bueno o no?

Es un coche espectacular, pero a su vez, este Mercedes S63 AMG Cabriolet se queda un poco en tierra de nadie. Es increíblemente rápido aunque eso es algo que en este coche tampoco me parece indiscutible: quién se compra un coche así no es para hacer el loco. Como descapotable lujoso no tiene apenas fallos y en lo que a imagen se refiere tampoco, pero probablemente su mayor rival lo tiene en casa: el S500 Cabriolet.

La versión básica de la gama del Mercedes Clase S Cabriolet, a diferencia del AMG, sí cuenta con la nueva caja de cambios de nueve velocidades, mejor en todos los sentidos. Además, el menor par, cosas de la vida, dota al coche de un comportamiento algo más noble, más serio, menos desproporcionado.

Este S63 AMG Cabriolet hace que extraer todo su potencial se convierta en un deporte extremo. Algo que poco tiene que ver con el rodar tranquilo y lujoso para el que está creado. Sin duda, es un magnífico medio de transporte, pero no es un superdeportivo de primeras, tampoco es un descapotable normal. Más bien es un descapotable de lujo capaz de circular a más de 300 km/h si te sientes algo deprimido.

Excitante, sí, pero el S500 posiblemente es más dulce. Menos potencia, menos nervio, menos necesidad imperiosa de correr conforman un descapotable de lujo más refinado. Si quieres un deportivo, este no es tu coche, si quieres un descapotable de lujo, mejor el S500 cabriolet, aunque eso sí, en este tipo de compras la imagen es un valor incuestionable y aquí, la versión AMG, gana por auténtica goleada.

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