Las marcas europeas se llevan sus fábricas a Marruecos

La dura competencia con China provoca que se busquen alternativas con costes de producción más baratos y con una mayor proximidad para las firmas de Europa.
La importancia de contar con la materia prima adecuada para la fabricación de las baterías de los coches eléctricos ha adquirido un papel capital en la industria automotriz actual. En ese escenario, China es el actor protagonista y Europa tiene un papel secundario y, a su vez, está sometida al gigante asiático que es el que manda en este sector.
Según nos cuentan nuestros compañeros de Business Insider, las empresas de semiconductores europeas llevan más de 30 años instaladas en China. Pero la caída de la demanda de vehículos de cero emisiones ha abierto los ojos a los fabricantes del Viejo Continente que han decidido dar un giro a esta situación y prevén trasladar sus plantas de producción lejos de la República Popular.
Según argumentó a BI el profesor de logística, producción y operaciones del grupo de investigación UrbanLog de la UOC, Cristian Castillo, "Europa se ha dado cuenta de que ha dejado que sectores tan vitales para el futuro de su industria estén fuera y ahora está intentando revertir la situación con urgencia".
Especialmente, porque las regiones de Europa ni tienen las principales materias primas para la construcción de baterías (níquel y litio, básicamente) ni pueden presumir de ser los mayores productores de vehículos eléctricos, ya que China les saca mucha distancia en esa carrera.
Para romper esos esquemas y desmarcarse del país asiático, las firmas con sello europeo ha pensado en dirigir su mirada a África, puesto que instalar la fabricación en el Viejo Continente resultaría, aparte de cara, muy dilatada en el tiempo (según el experto consultado, "entre cuatro y seis años").
El tercer continente más extenso de la tierra puede presumir de ser el brezo de estas materias primas y, sobre todo, de contar con una baratísima mano de obra. Tanto es así, que los chinos se han adelantado a la jugada (una más) y se han erigido en el principal inversor en aquella zona del planeta desde hace muchos años.
"Esto no es casual, ya que África es la que posee esas minas de materias primas para poder desarrollar, entre otras cosas, vehículos eléctricos. Es por eso que China ha invertido en infraestructuras en el continente, como es la red ferroviaria, para poder abastecerse de esos minerales", comentó Castillo.
Y aunque dicen que más vale tarde que nunca, las marcas europeas han espabilado y ponen sus miras en la Madre Tierra. Aparte del ahorro en mano de obra también sobresale el hecho de la proximidad con nuestro continente, que provocaría que los costes de producción para traer esos productos se redujera exponencialmente.
Entre todo el territorio, se espera que los países europeos se centren en el norte de Europa, concretamente en Marruecos. El país norteafricano cuenta con grandes reservas de fosfato, cobalto, cobre y está trabajando para encontrar yacimientos de litio.
De hecho, el grupo Renault y Managem Group, empresa marroquí del sector de las minas y de la hidrometalurgia, firmaron hace casi tres años un acuerdo de colaboración para asegurar el suministro de sulfato de cobalto bajo en carbono y responsable para las baterías de vehículos eléctricos. También Opel está pensando en ese país para coger los bártulos y asentarse allí.
Otro contexto que se presenta es que si las fábricas de componentes, pilar fundamental para producir los coches eléctricos, se mudan a África, también lo hagan las mismas plantas de los automóviles.
Una publicación de Faconauto refleja la relevancia que está adquiriendo el continente africano, donde Sudáfrica se ha posicionado como un líder en la adopción de vehículos eléctricos en África. En 2024 se produjeron ocho modelos nuevos de marcas como Toyota, Mercedes, BMW y Mitsubishi. Ahora está planeando producir su primer coche eléctrico para 2026.