BMW 328 en la Mille Miglia de 1940: la victoria que marcó al fabricante

BMW se hizo grande durante la década de 1970 y 1980 con modelos de competición como el BMW M3 del DTM o el BMW M1. Sin embargo, el espíritu ganador viene de mucho antes, en tiempos de la Mille Miglia.
Antes de la Segunda Guerra Mundial, BMW era todavía un pequeño fabricante con procesos bastante artesanales. Su auge y grandes victorias en competición no llegaron hasta los 70’ y 80’ con bólidos como el BMW M3 E30 o el BMW M1. Dos coches deportivos de alto nivel que dieron paso a momentos aún más importantes.
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Sin embargo, mucho antes llegó la primera gran victoria de la marca con repercusión internacional. Fue gracias a una joya que se ha convertido en un clásico muy cotizado: el BMW 328, que se alzó campeón en la Mille Miglia de 1940, siendo una de las únicas seis marcas en ganar dicha prueba entre 1927 y 1957.
El rey de Nürburgring y la Mille Miglia

El BMW 328 fue construido entre 1936 y 1940, convirtiéndose en uno de los superdeportivos más afamados de su época. Con versiones tan dispares como los roadster o las más potentes, los supercharged. Con apenas 780 kg de peso y una potencia que partió desde los 80 CV, rápidamente se convirtió en una referencia.
En su año de debut, el BMW participó en el Gran Premio Eifel que se celebró en Nürburgring en 1936, enmarcado en la categoría de 2,0 litros. Ganó aquel evento con formato roadster, y en los años venideros se decidió participar en la Mille Miglia junto a las grandes marcas italianas y del resto de Europa.
En 1938 venció, pero eran los únicos en la categoría, con cuatro bólidos: tres del equipo oficial Bayerische Motoren Werke y un bólido de la escudería británica Frazer Nash, con los pilotos Alfred Fane Peers Fane y Bill James al volante. Ellos fueron los que se llevaron el trofeo.

Un año más tarde, la compañía bavara fue a la guerra en las 24 Horas de Le Mans, donde Max zu Shaumburg-Lippe y Fritz Hans Wenscher acabaron en quinta posición de la general con una diferencia de 13 vueltas sobre el vencedor: el Bugatti Type 57C Tank de Jean-Pierre Wimille y Pierre Veyron.
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No fue hasta 1940 cuando la carrera tomó tintes mucho más serios para los alemanes, con una surtida categoría de 2,0 y 3,0 litros. En esta ocasión, la marca dio el golpe definitivo sobre la mesa, con la victoria del BMW 328 berlinetta Touring de Huschke von Hanstein y Walter Bäumer. Justo por delante del Alfa Romeo 6C 2500 de Nino Farina y Paride Mambelli.

De hecho, tanto BMW oficial como Alfa Romeo Corse se repartieron las ocho primeras posiciones con estos modelos, acabando todos el evento en menos de 9 horas y 37 minutos. El primer BMW #70, por cierto, lo hizo en 8 horas, 54 minutos y 46 segundos a una velocidad media de 166,7 km/h.
Además, cabe destacar que también es un coche importante para los amantes de la marca, debido a que fue el primer deportivo de éxito de BMW en contar con un motor de 6 cilindros en línea y tracción trasera, que en 1940 elevó sus prestaciones hasta los 136 CV a 6.000 rpm.
En la actualidad, los BMW 328 Roadster son los más abundantes (relativamente), capaces de alcanzar precios que superan los 500.000 euros en subasta, mientras que los modelos Coupé Touring están prácticamente desaparecidos. Aunque puedes ver uno en el museo de BMW en Múnich… ¡Aprovecha si vas por allí!