Es considerado como el primer superdeportivo de la Historia, y ahora cumple 60 años. Felicita al Lamborghini Miura y a su motor V12
Este año, el Lamborghini Miura celebra su 60º aniversario. Es, por muchos, considerado como el primer superdeportivo de la Historia, y hoy recordamos los orígenes de este clásico con motor V12 transversal.
En marzo de 1966, Lamborghini presentó en el Salón del Automóvil de Ginebra un coche que cambiaría para siempre la forma de entender los superdeportivos. Aquel coche era el Lamborghini Miura, un modelo que rompía con los esquemas tradicionales de los Gran Turismo de la época y que, con el paso del tiempo, acabaría siendo considerado el primer superdeportivo moderno de la historia.
En 2026 se cumplen 60 años de su debut, una efeméride que la marca italiana celebra recordando el origen, la evolución y el legado de uno de los modelos más influyentes jamás producidos.
El proyecto que dio vida al Lamborghini Miura

Cuando Lamborghini mostró el Miura por primera vez, la compañía apenas llevaba tres años en el mundo del automóvil (Lamborghini fabricaba tractores desde 1948). El Miura era, en realidad, el tercer coche presentado por el fabricante de Sant’Agata Bolognese, un modelo que representaba una declaración de intenciones para una marca joven que quería desafiar las convenciones de los coches de altas prestaciones.
Uno de los elementos que más contribuyó a ese cambio de paradigma fue su configuración mecánica. El Miura utilizaba un motor V12 colocado en posición central transversal detrás del conductor, una solución inspirada en el mundo de la competición y muy poco habitual en coches de carretera de aquella época.
Este planteamiento permitía una distribución de pesos completamente distinta a la de los tradicionales GT con motor delantero, lo que se traducía en una experiencia de conducción radicalmente diferente.
La idea comenzó a tomar forma en 1964 dentro del joven equipo de ingenieros de Lamborghini. Gian Paolo Dallara, Paolo Stanzani y el piloto de pruebas neozelandés Bob Wallace desarrollaron el concepto de un nuevo deportivo basado en soluciones técnicas procedentes del automovilismo de competición. El resultado fue un prototipo de chasis centrado exclusivamente en el rendimiento.
Cuando le presentaron el proyecto a Ferruccio Lamborghini, el fundador pronto vio su potencial, autorizando de inmediato su desarrollo. A finales de 1965, coincidiendo el Salón de Turín, la marca expuso el chasis del futuro modelo en color negro satinado.
A pesar de tratarse únicamente de la estructura, el interés que generó fue enorme. El bastidor de acero, con paredes muy finas y múltiples perforaciones para reducir peso, pesaba apenas 120 kilos y ya dejaba ver el motor montado transversalmente y los cuatro tubos de escape blancos.
Obra de Bertone

El diseño definitivo de la carrocería llegó gracias a la colaboración con Carrozzeria Bertone. Bajo la dirección de Marcello Gandini, el estudio italiano desarrolló una silueta extremadamente baja, ancha y agresiva que se convertiría en una de las más reconocibles de la historia del automóvil. El Miura apenas superaba el metro de altura.
Entre los rasgos más característicos del Lamborghini Miura estaban los faros escamoteables con las conocidas pestañas metálicas, las grandes entradas de aire y la carrocería plana y compacta.
Para el nombre del modelo, Lamborghini utilizó por primera vez la denominación de una famosa estirpe de toros españoles, los criados por Don Eduardo Miura Fernández. Desde entonces, el vínculo con la tauromaquia se convertiría en una seña de identidad en la nomenclatura de los modelos de la marca italiana.
El corazón de un superdeportivo

En el corazón del Miura se encontraba un motor V12 atmosférico de 3,9 litros y 60 grados de apertura entre bancadas. Este propulsor contaba con cuatro árboles de levas, cigüeñal con siete apoyos y carburadores Weber, además de una característica poco común, ya que el cigüeñal giraba en sentido contrario a las agujas del reloj.
En su versión inicial, el Miura P400 desarrollaba 350 CV de potencia a 7.000 rpm y 355 Nm de par. Asociado a una caja manual de cinco velocidades, el modelo era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 6,7 segundos y alcanzaba una velocidad máxima cercana a los 280 km/h. Estas cifras lo situaban entre los coches más rápidos del mundo en su momento.
Posteriormente llegaron evoluciones como el Miura P400 S, presentado en 1968, que elevaba la potencia hasta los 370 CV e introducía mejoras en el chasis, frenos ventilados y elementos de confort como elevalunas eléctricos o aire acondicionado opcional.
La evolución definitiva llegaría en 1971 de la mano del Lamborghini Miura P400 SV, producido hasta 1973. Esta versión desarrollaba 385 CV a 7.850 rpm y alcanzaba velocidades superiores a los 290 km/h. Entre las mejoras destacaban un eje trasero más ancho para aumentaba la capacidad de tracción, modificaciones en la suspensión posterior y un sistema de lubricación separado para el motor y la transmisión.

La mecánica se combinaba con un chasis de tipo spaceframe fabricado en acero, al que se acoplaban suspensiones independientes de doble triángulo con muelles helicoidales en ambos ejes.
Entre 1966 y 1973 se fabricaron un total de 763 unidades del Miura en la planta de Sant’Agata Bolognese. El primer coche de producción se entregó el 29 de diciembre de 1966 en Milán, y en 1968 Lamborghini ya había vendido 184 unidades, una cifra considerable para un superdeportivo de esas características.
Además de las versiones de serie, también existieron algunos ejemplares únicos y prototipos especiales. Uno de los más conocidos fue el Miura Roadster de 1968, una versión descapotable creada por Bertone con modificaciones estructurales, nuevas entradas de aire y un diseño claramente diferenciado del coupé original.
Más allá de sus cifras o su diseño, el Miura tuvo un impacto cultural notable. Apareció en portadas de revistas y en el cine, como en la famosa escena inicial de la película 'The Italian Job' de 1969, consolidando su estatus como icono del automóvil.
Seis décadas después de su debut oficial, el Miura sigue siendo una referencia tanto desde el punto de vista técnico como estético. Su arquitectura de motor central y su diseño agresivo marcaron el camino que seguirían después modelos como el Countach, el Diablo, el Murciélago o el Aventador. Fue el primer superdeportivo moderno de la Historia y la base de lo que hoy conocemos como Lamborghini.

