El Ford Escort Turbo asustaba con solo 132 CV. Un compacto deportivo de los duros en los inocentes años 80

Ford Escort RS Turbo.
Ford Escort RS Turbo.

El Ford Escort RS Turbo de 132 CV fue uno de aquellos deportivos compactos, ligeros y potentes que proliferaron en los años 80 siguiendo la moda de los omnipresnetes Golf GTI y Kadett GSI. Hubo dos generaciones entre 1984 y 1996.

Muchos echan de menos aquellos deportivos de los años 80. Y no es sólo por nostalgia, sino también porque era una época en la que se podía disfrutar al volante de deportivos como un niño pequeño sin hipotecarse de por vida. Uno de aquellos deportivos fue el Ford Escort Turbo que con menos de 1.000 kilos tenía algo más de 130 CV de potencia.

Dire Straits, Pink Floyd, Queen, David Bowie, Sade, Supertramp… la Quinta del Buitre, Maradona, el 12-1 a Malta… La Bola de Cristal, El coche fantástico, Regreso al Futuro… Ayrton Senna, Alain Prost, Nelson Piquet… Grupo B, Lancia Delta S4, Audi Sport Quattro… y turbo, turbo, turbo.

A todo eso sabe la década de los 80. Claro que no todo era de color de rosa. También había problemas laborales y sociales, como el paro y las privatizaciones, muy acusadas en países como el Reino Unido, y otros de índole sanitario, como las drogas y el SIDA.

Pero, quedándonos con los positivo, en aquellos años de chupa de cuero y vaqueros Lois, el mercado automovilístico estaba lleno de deportivos populares, coches con potencias que hoy nos parecerían ridículas, entre 110 y 130 CV, pero con un peso también irrisorio para los estándares actuales.

El resultado era vehículos muy ligeros, suficientemente potentes y, además, sin ningún tipo de asistencia a la conducción. Sólo estaban el coche y el conductor. Todo dependía de su destreza al volante.

Ford Escort Turbo, cuando un coche era deportivo con poco

Uno de los primeros compactos en predicar con el ejemplo fue Ford con el Escort RS Turbo. Era un coche ligero, divertido, eficaz y suficientemente potente para pasar un buen rato por una carretera de curvas. Además, proyectaba una estética muy racing, con un sabor a rally que todavía hoy despierta pasiones.

El Escort RS Turbo se lanzó en 1984 y correspondía a la tercera generación del Escort. Más tarde, en 1986, llegó su sustituto, el Mk IV, que sí disfrutó de un periodo comercial más longevo, hasta 1996. Por el medio se coló el mítico Escort RS Cosworth, pero eso es harina de otro costal.

Durante los años 70, Ford tuvo una notable presencia en el Campeonato Mundial de Rally, quizá no a la altura de los Lancia Stratos o Alpine A110, pero era competitivo.

De hecho, ganó el mundial de constructores en 1979 con un RS1800. Ese mismo año y con ese coche, Björn Waldegard se proclamó campeón del mundo, y en 1981 hizo lo mismo Ari Vatanen. A esto hay que añadir la victoria en el Campeonato Europeo de Turismos en 1974.

Era habitual que los fabricantes aprovecharan sus logros en la competición para tener más tirón comercial y, así es como Ford comenzó a trabajar en una versión más prestacional para el Escort, tomando como base la tercera generación del modelo que lanzó en 1980.

132 CV y sólo 977 kg de peso

El primer Ford Escort RS apareció en 1984. Las siglas significaban Rally Sport y hacían referencia a la participación de la marca del óvalo en los rallys. Estéticamente, el coche se ganó rápidamente la aceptación del público por su alerón, sus faros centrales, los asientos Recaro y por ofrecer un comportamiento radical.

Montaba un motor turbo de 1.6 litros, si bien no fue el primer propulsor turboalimentado de Ford, puesto unos años antes había lanzado el Capri 2.8.

En el caso del Escort, se trataba del mismo motor del XR3, un bloque de cuatro cilindros y 1.6 litros que desarrollaba 132 CV a 6.000 vueltas, gracias al empleo de un turbocompresor Garrett AiResearch T3, conectado a una caja de cambios manual de cinco velocidades.

Seguramente, estés pensando que esos 132 CV son pocos, pero ten en cuenta que el coche declaraba un peso que no llegaba ni a la tonelada. Concretamente, 977 kg, lo que hacía una relación peso-potencia muy buena.

Además del turbo Garrett T3, contaba con un árbol de levas especial y una inyección electrónica Bosch, elementos que le daban un carácter realmente vibrante, de esos coches que parece que se ponen nerviosos. Un lobo con piel de cordero.

En cuanto a prestaciones, aceleraba de 0 a 100 km/h en 8,2 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 210 km/h. Eran cifras respetables, aunque no lo convertían en el más rápido de su categoría. Tampoco tenía el chasis más sofisticado, pero era tremendamente divertido, porque era una conducción pura, sin filtros (incluso, requería cierta pericia).

Quizá, el punto más negativo era el consumo. La media se movía entre los 12 y los 13 litros en ciudad y los 9-10 litros en autopista, yendo a velocidades legales. Pero, si se le pisaba un poco más de la cuenta, era fácil alcanzar los 15 litros.

Segunda generación del Ford Escort RS Turbo

Como hemos señalado antes, el primer Ford Escort RS Turbo duró muy poco tiempo en el mercado, apenas dos años. En 1986, llegó la segunda generación, que estaba basada en la cuarta entrega del modelo, el Escort Mk IV.

El nuevo modelo conservaba la personalidad de su predecesor, especialmente, en las llantas de 15 pulgadas de seis radios con diseño de hoja de sierra más agresivas. Se suavizaron un poco sus líneas, pero con un aspecto exterior más imponente, gracias al alerón trasero, los faros delanteros auxiliares, las mencionadas llantas y unas entradas de aire en el capó plenamente funcionales, que ayudaban a refrigerar el motor y no eran meramente estéticas.

Mientras el primer Ford Escort RS Turbo sólo se podía elegir en color Blanco Diamante (excepto una unidad en color negro, en honor a la princesa Diana de Gales), la cuarta generación sí se ofreció con más variedad de colores, incluidos el gris y el rojo.

El Ford Escort RS Turbo se fabricó en la planta alemana de Saarlouis. Inicialmente, la marca del óvalo había previsto producir 5.000 unidades para cumplir los criterios de homologación del Grupo A, pero la demanda obligó a duplicar esa cifra.

En el primer año de producción, se vendieron 8.606 unidades, de las cuales 5.000 en Reino Unido. Hoy puedes hacerte con una unidad a partir de unos 11.000 o 12.000 euros.

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España