Así era el motor del Viper, un poderoso V10 que metió a Dodge en la historia

El motor del Dodge Viper fue un glorioso propulsor V10 de aspiración natural que ayudó a encumbrar la fama mundial del mejor superdeportivo americano.
Pocos coches fueron los elegidos para equipar un motor V10. Entre ellos hay varios superdeportivos como el Lexus LFA, el Audi R8 o el Porsche Carrera GT. Y también hay el que es considerado por muchos el mejor deportivo americano, el Dodge Viper. El poderoso superdeportivo con alma de muscle car ya no está a la venta, pero hoy recordamos cómo era su glorioso motor.
Dodge cesó la producción del Viper en 2017. ¡Ya han pasado ocho años! La Víbora dejó un vacío en el mercado de superdeportivos y al Chevrolet Corvette sin un rival directo. También dejó huérfano el mercado de Estados Unidos, que desde entonces no tiene superdeportivos con motor V10 en catálogo.
Durante 25 años, el Dodge Viper fue un referente al otro lado del Atlántico y una amenaza en Europa, donde el domino del mercado de superdeportivos estaba en juego por “culpa” de un coche que parecía más un bólido de carreras que un refinado vehículo deportivo, como lo que suele ser habitual en la industria automotriz del Viejo Continente.
El Viper era algo más que un coche deportivo. Era una declaración de intenciones. La forma de Chrysler de demostrar al mundo cuál era su verdadero potencial, de conquistar ventas con un coche cuya atención no robaban sus espectaculares líneas, sino el potente motor que albergaba bajo su más que alargado capó.
La historia del motor V10 del Dodge Viper

Lanzado al mercado en 1992, el Viper fue el resultado de un largo proyecto de desarrollo que se remonta al año 1988. A principios de 1989 se formó un equipo con 85 ingenieros que tenían la difícil tarea de dar forma al Viper. Para ello, contaron con la ayuda de Lamborghini. La firma italiana formaba parte de Chrysler en aquella época (1987-1994), por lo que la compañía contaba con un socio de lujo.
Y precisamente a la compañía de Sant’Agata Bolognese se le encargó trabajar en el apartado mecánico del Viper. Lamborghini desarrolló un prototipo de bloque de aluminio en esos primeros compases de la creación del deportivo de Dodge, aunque el motor definitivo estaba basado en el propulsor V8 LA de Chrysler.
El motor era, en esencia, un Magnum 5.9 al que se le agregaron dos cilindros adicionales. Como resultado de esta obra de ingeniería surgió un motor V10 a 90º de aspiración natural con varillas de empuje y solo dos válvulas por cilindros. El bloque era de aluminio fundido, obra de Lamborghini, y los pistones tenían una carrera más larga, de 98,6 mm.

La primera generación de este motor debuta en el Viper en 1992. El bloque tenía una cilindrada de 7.990 centímetros cúbicos y producía una potencia de 406 CV a 4.600 rpm y 630 Nm de par desde las 3.600 rpm. Esta mecánica permitía al motor SR I pasar de 0 a 100 km/h en 4,2 segundos con una velocidad máxima de unos 265 km/h.
Solo cuatro años más tarde llega la segunda generación del motor del Viper, conocida como SR II. Para esta nueva versión del superdeportivo, Dodge decide mejorar las prestaciones de su motor V10. El bloque mantiene la cilindrada, pero añade pistones forjados y una serie de mejoras que elevaban su potencia de salida a 456 CV a 5.200 rpm y el par motor a 664 Nm desde las 3.700 rpm (especificaciones de la versión GTS).
La etapa de los aumentos de cilindrada y el pico máximo de potencia
Para la tercera generación, el motor pasa a la denominada Fase ZB. Nace el motor ZB I en el año 2003 coincidiendo con el lanzamiento de la segunda generación del Viper. Una de las novedades es un incremento de la cilindrada, que ahora es de 8.285 mm, así como el aumento de la carrera de los pistones a 100,6 mm. Esto da como resultado una potencia de 517 CV a 5.600 rpm y un par motor de 725 Nm.

En 2008 se produce una importante actualización de la segunda generación del Viper. Su motor evoluciona para convertirse en el ZB II, cuyos principales cambios son un nuevo aumento de cilindrada que la sitúa ya en los 8.382 centímetros cúbicos y la llegada de la sincronización variable de válvulas. Esto tiene su efecto inmediato en las prestaciones del motor V10, alcanzando los 608 CV y 759 Nm de par.
La conocida como Fase VX sería el culmen del motor V10 del Dodge Viper. Debuta en el año 2013 con la tercera generación del superdeportivo americano. El motor conserva su cilindrada, pero aumenta la potencia hasta los 649 CV a 6.150 rpm y los 813 Nm de par desde 4.950 rpm. Dos años más tarde recibiría una nueva mejora de potencia, que pasa a los 654 CV a las 6.200 rpm.

