Lo ha vuelto a hacer: el último modelo de Ferrari es el SC40, una reinterpretación del F40. La cuestión es si el mundo lo necesitaba
Tras otras creaciones como el 849 Testarossa, ahora en Maranello han lanzado el Ferrari SC40, una reinterpretación del F40.
Lo que opines sobre este Ferrari salido del programa Special Projects depende, básicamente, del lado del muro en el que te encuentres cuando hablamos de homenajes modernos a iconos intocables, así que prepárate para ver opiniones intensas sobre esto: se llama Ferrari SC40, y como ya habrás deducido, es un guiño a algo que la marca hizo hace mucho tiempo llamado F40.
Aquel coche fue el último que supervisó Il Commendatore en persona y es el que la mayoría de ferraristas señalan como el que mejor representa la esencia de Ferrari en cuanto a deportivos V8. Por cierto, aquí nos contaron los propios creadores cómo fue el desarrollo del Ferrari F40.
Ahora, el SC40 bebe de su tradición y de las “líneas afiladas y angulosas” del F40, como aseguran en Maranello. Como todos los superdeportivos salidos del departamento Special Projects de Maranello, es un one-off, un modelo único diseñado y construido para un cliente con gustos muy concretos y una cuenta corriente con demasiados ceros como para recibir un no por respuesta.
Ferrari no se ha limitado a hacer un copia-pega de los ochenta. “El logotipo ‘SC40’ grabado en relieve en el lateral del alerón es un claro homenaje al icónico F40,” aseguran en la marca, “aunque el objetivo no era crear una reinterpretación literal, sino más bien un modelo con una personalidad propia y diferenciada”. No hace falta que lo juren...
El modelo en que se basa es el 296 GTB, un coche complejo hasta decir basta y brillante como pocos, que presta su chasis, motor y tecnología: un V6 turbo de 3,0 litros y 668 CV de potencia, un sistema híbrido enchufable que añade 166 CV para un total de 830 CV, propulsión y un 0-100 km/h de 2,9 segundos.
El jefe de diseño de Ferrari, Flavio Manzoni, dirigió a su equipo para que el SC40 tuviera volúmenes musculares y cuadrados, y una estética “industrial” que imita el lenguaje crudo y anguloso del F40.
Desde lejos, la silueta no engaña: morro largo y bajo, alerón trasero fijo. Solo que aquí los faros bajan hasta la toma de aire inferior en vez de quedarse arriba como en el F40. Esa toma, por cierto, ocupa todo el paragolpes delantero. Puede que pienses que Ferrari perdió la oportunidad de resucitar los faros delanteros escamoteables (o alguna fórmula compatible con la legislación actual), y puede que sea así.
Si te empleas a fondo, verás las tomas laterales del F40 reinterpretadas en clave moderna (si quieres otra reinterpretación moderna, echa un vistazo al 849 Testarossa), y detrás ese alerón familiar que se eleva desde la tapa del motor. Como no puede ser de otro modo, el motor V6 se muestra a través de “lamas de Lexan ahumado”, igual que el V8 del F40.
El Kevlar vuelve a un Ferrari, y lo hace en el interior, donde los huecos de los pies, la parte trasera de los asientos y las alfombrillas reciben ese material. También en el volante, los insertos del salpicadero, el vano motor y el froot. Un momento: ¿froot? Es como en Ferrari prefieren llamar al maletero delantero, quizá para diferenciarse del frunk, el que tienen los modelos generalistas.
Volviendo al interior, también aparece el Alcantara y detalles de fibra de carbono vista en asientos, salpicadero y volante.
Por fuera, el coche está pintado en SC40 White, tal y como a Enzo Ferrari le hubiera gustado ver el Ferrari F40 original.
“El nombre del coche rinde homenaje al F40, el legendario superdeportivo de Ferrari presentado en julio de 1987. El SC40 evoca sus líneas afiladas y angulosas, que se combinan hábilmente con transiciones de superficie más suaves, dando al coche una sensación contemporánea y una identidad fuerte e inconfundible,” asegura Ferrari de su última creación.
Sin duda, el Ferrari SC40 es un modelo controvertido que, si me preguntas, se podría haber llamado como hubieran querido, puesto que no le encuentro ni medio guiño al deportivo original. Esperemos que al menos su dueño lo conduzca y no lo veamos anunciado en un par de años en alguna subasta a un precio ridículamente estratosférico...

Luis Guisado
Webmanager
Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.
