Hace una década, un simpático utilitario decidió cambiar de vida: así era el Volkswagen Beetle RSi, lo más extremo que ha conocido el Escarabajo

En 2002, Ferdinand Piëch logra poner a la venta las 250 unidades del exclusivo Volkswagen Beetle RSi, la versión más extrema que jamás ha conocido el Escarabajo.
A lo largo de los casi 90 años de historia de Volkswagen, la firma alemana ha concebido todo tipo de vehículos, empezando por el sencillo, pero exitoso, Volkswagen Escarabajo, y acabando en avanzados coches eléctricos como los que comercializa la marca en el presente. Hoy viajamos a principios de este siglo XXI para hablar de un modelo cuanto menos interesante, el Volkswagen Beetle RSi.
En cierta medida, el nacimiento del segmento de los hot hatchback se le atribuye a la compañía de Wolfburg en 1976, cuando ve la luz la primera generación del Volkswagen Golf GTI. Desde entonces, infinidad de modelos han permitido a Volkswagen competir en este mercado de vehículos compactos deportivos, incluyendo la reinterpretación del mítico Escarabajo.
A principios del siglo XXI, Volkswagen creó el Beetle más extremo de todos los tiempos

Esta reinterpretación llega al mercado en 1998 con el New Beetle. Su diseño inspirado en el clásico de 1938, pero con un estilo más moderno, lo alejaba inicialmente de cualquier intento de Volkswagen por crear un derivado de alto rendimiento. Sin embargo, en los albores de un nuevo milenio, y con bastantes menos restricciones que hoy, la marca se animó a dar el paso.
Creado por Ferdinand Piëch, el proyecto RSi se deja ver por primera vez en el Salón del Automóvil de Detroit de 1999. Por aquel entonces era tan solo un concept car basado en los coches de carreras de la New Beetle Cup. Sin embargo, captó la atención de todos los asistentes y llevó a Volkswagen a tomar la decisión, no sin antes cuestionárselo un poco más, de lanzar una versión de producción.
Sería dos años más tarde, en 2001, cuando Volkswagen da luz verde al proyecto con el objetivo de reactivar las ventas del Beetle. La marca recurre a la experiencia de Volkswagen Motorsport para el desarrollo de este modelo, el cual acabaría estando fuertemente influenciado por la versión de competición.
Carrocería ensanchada con un interior de carreras

Para ello, se instala un kit de carrocería con guardabarros ensanchados que lograban aumentar la anchura del Escarabajo en 80 mm. También había nuevos parachoques, entradas de aire más grandes para refrigerar el motor, salida de escape integradas, un alerón y un segundo spoiler en el techo, y unas llantas OZ Racing de 18 pulgadas con neumáticos 235/40.
El interior del Volkswagen Beetle RSi contaba ahora con asientos bucket firmados por Recaro con estructura de carbono, superficies cubiertas de Alcantara, adornos en aluminio, relojes de medición adicionales, nuevos tiradores de puertas, un cuadro de instrumentos ajustado…
Y bajo el capó, la joya de la corona de Volkswagen en los años 90 y parte de los 2000: el motor VR6. La marca se decantó por el exclusivo motor de seis cilindros en V estrecha con una sola culata y 3.2 litros, el mismo propulsor que encontraríamos un poco más tarde en el primer Volkswagen Golf R32.
Una mecánica con un sonido glorioso

El bloque era lo suficientemente potente como para producir un total de 225 CV junto a un par motor máximo de 317 Nm. Volkswagen Motorsport instaló una caja de cambios manual de seis velocidades ligad a un sistema Haldex de tracción total, configuración mecánica que permitía al Beetle más deportivo pasar de 0 a 100 km/h en 6,4 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 220 km/h.
Por si todo esto no fuera suficiente, los ingenieros de la marca alemana fueron un poco más allá e instalaron una suspensión con una puesta a punto específica que aumentaba la sensación de deportividad al volante del Beetle RSi. También había refuerzos de carbono para la carrocería, para aumentar la rigidez torsional, y un sistema de escape fabricado a medida por el especialista Remus.
Volkswagen lanzó el RSi en el año 2002, aunque solo estuvo a la venta en su país natal, Alemania. La producción se limitó a apenas 250 unidades, las cuales se vendían a un precio de 50.000 euros por ejemplar, una cantidad que, dados los precios de los compactos deportivos actuales se antoja hasta barato, pero que hace más de 20 años era una suma a la que pocos podían llegar.
Hoy, el Volkswagen Beetle RSi ocupa un lugar especial en la historia del fabricante germano. Es el resultado de un proyecto loco que en la actualidad sería impensable que llegara a ver las líneas de producción. Tal vez como un coche eléctrico podría llegar a tener sentido en el presente, aunque todos sabemos que nada se acercará jamás al sonido inconfundible el glorioso VR6 de Volkswagen.

