Lamborghini tiene uno de los mejores motores V10 que hay. Pero también un problema: su falta de potencia

El Lamborghini Huracán padeció de falta de potencia en sus últimos años de vida, por lo que la marca se vio obligada a desarrollar un nuevo motor para el Temerario.

Las normas anticontaminación europeas afectan a todos los fabricantes por igual. Desde los que venden coches sencillos y económicos hasta los que tienen los mejores superdeportivos del mercado. Los límites se deben cumplir y, de no hacerlo, las marcas se enfrentan a multas millonarias. Seguro que ahora sabes por qué todos están apostando por el coche eléctrico.

Y esta coyuntura se encuentra Lamborghini. La firma del toro dorado se ha visto obligada a recurrir a la hibridación para mantener a raya los límites de emisiones de sus motores de alto rendimiento y adaptarse así a las exigencias de Europa. Por eso, el Lamborghini Revuelto y el nuevo Lamborghini Temerario son híbridos de altas prestaciones.

En el caso del Temerario y la decisión de Lamborghini de equiparlo con un motor V8 híbrido hay algo más que el hecho de cumplir con los límites de emisiones impuestos. La marca de Sant’Agata Bolognese ha tenido un problema que arrastró los últimos años en los que el Lamborghini Huracan estuvo en activo: una falta significativa de potencia.

Del Gallardo al Huracan: el V10 sobrevivió otros 10 años

Volvemos al año 2014 y nos encontramos a Lamborghini en la disyuntiva de reemplazar al que por aquel entonces era su modelo más exitoso de todos los tiempos, el Gallardo. Para crear un sustituto que estuviera a la altura de las expectativas, la marca decidió no alterar los ingredientes que habían encumbrado al Gallardo. 

Se implementaron mejoras, por supuesto. Parte del suelo y el mamparo trasero eran ahora de fibra de carbono, mientras que el resto era de aluminio. También se volvió a instalar la eficaz tracción a las cuatro ruedas de la marca, con un diseño en cuña que lo hacía mucho más moderno que el Gallardo.

Pero lo más interesante tenía lugar, una vez más, en el apartado mecánico. Lamborghini mantenía la fórmula y, en la habitual posición longitudinal posterior, volvía a instalar el motor V10 de 5.2 litros a 90° que durante años ha estado compartiendo con el Audi R8.

Anteriormente, la política interna de Lamborghini dictaba que los Audi R8 V10 debían ser algo inferiores en términos de rendimiento que su equivalente del fabricante italiano, en este caso, el por entonces nuevo Huracán.

Sin embargo, el reemplazo del Gallardo acabó con esta práctica en su lanzamiento. Tanto el Huracán como el R8 de segunda generación tenían una potencia de salida de 610 CV

Y a lo largo de su larga vida y 13 variantes (con tracción a las cuatro ruedas y tracción trasera, techo rígido, Spyder, versiones más ligeras y rediseños), el V10 nunca superó los 640 CV que alcanzó por primera vez en el Performante de 2017. Incluso la versión especial Huracan STO mantuvo esa modesta potencia (para los estándares actuales).

Sin embargo, en el mercado de accesorios ha habido numerosos preparadores que han logrado extraer muchísima potencia de este motor V10, que demostró estar hecho a prueba de balas. En el mundillo de las prestaciones muchos han sido los que han instalado un sistema biturbo en el Huracán para extraer potencias de más de 2.000 CV

No mucha más potencia (atmosférica) que extraer

Entonces, si hay tanto margen de mejora a nivel de prestaciones en el V10, ¿por qué reemplazarlo con un V8 híbrido biturbo en el sustituto del Huracán? El nuevo Temerario alcanza las 10.000 rpm y tiene una velocidad máxima a la altura de los mejores modelos de la marca italiana, pero los clientes de Lamborghini podrían preferir algo menos de potencia si no tienen que renunciar al V10.

Le hemos preguntado a Rouven Mohr, jefe de I+D de Lamborghini, por qué se reemplazó el venerable V10 de la compañía por un nuevo sistema de propulsión. “En los últimos años del Huracán, la demanda de potencia aumentó drásticamente. Especialmente en los últimos cuatro o cinco años, tuvimos que admitir que el V10 de 640 CV no ofrecía un rendimiento a la altura”, dijo Mhor.

“Estábamos evaluando internamente qué motor queríamos [a continuación]”, señaló el directivo. “Estaba el V8 o estaba el V6. También consideramos un nuevo V10, pero para cumplir con la normativa de emisiones perdería el 20% de su potencia. Es evidente que el antiguo V10 estaba al final de su vida útil”.

Renunciar voluntariamente a un motor legendario en aras de una mayor potencia bruta es una estrategia audaz que no siempre obtiene la respuesta deseada por parte del mercado. 

Mientras tanto, el lugar del Huracán en la historia de los superdeportivos está asegurado, y su despedida tuvo momentos fenomenales: el Tecnica, el STO y el Sterrato fueron auténticas joyas que hicieron frente a la tendencia actual hacia la cual marcha el mercado del automóvil.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España