En los años ‘80 estos deportivos compactos ponían los pelos de punta a los conductores sin necesidad de potencias absurdas

Hace cuatro décadas, quien tenía uno de estos deportivos compactos era un auténtico entendido: coches ligeros, sin electrónica, con potencias modestas pero cargados de sensaciones.
Hoy, todo lo que no esté por encima de 300 CV de potencia se considera un coche lento y poco prestacional. De hecho, el Volkswagen Golf GTI 50 Aniversario que acaba de batir el récord de vuelta en Nürburgring de coches de tracción delantera tiene 325 CV de potencia. Esas cifras hoy se consideran un estándar, pero hace cuatro décadas los compactos deportivos eran más ligeros y menos potentes, aunque transmitían mucho más de lo que cualquier vehículo moderno, cargado de electrónica, puede hacer en la actualidad.
Por eso, estos siete deportivos de los que vamos a hablar en este artículo son tan interesantes, porque con poca potencia y unas prestaciones modernas, eran capaces de ganar en los circuitos y asustar a más de uno cuando se ponían al volante en carretera abierta. Más potencia no siempre ha significado más diversión, y en la loca década de 1980, esto era una especie de norma no escrita en el mercado de coches compactos.
Volkswagen Golf GTI G60

El Volkswagen Golf GTI G60 es un buen ejemplo de ello. Basado en la segunda generación del compacto alemán, la versión G60 tomó como base el motor de cuatro cilindros y 1.8 litros de Volkswagen y lo dotó de un compresor volumétrico, elevando la potencia hasta los 160 CV con un par motor de 225 Nm. El GTI G60, con tracción delantera, cambio manual de cinco velocidades y un peso de apenas 1.030 kilos, era lo suficientemente rápido como para pasar de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos.
Peugeot 205 GTI

Si el Volkswagen demostró de lo que era capaz con apenas 160 CV, al Peugeot 205 GTI le bastó con menos potencia. La versión de 1.9 litros utilizaba un bloque de aspiración natural y cuatro cilindros que entregaba 130 CV de potencia con 160 Nm de par. Pueden parecer unas cifras modestas, pero el 205 GTI pesaba solo 880 kilos y, con una caja de cambios manual de cinco relaciones, podía pasar de 0 a 100 km/h en 7,8 segundos.
Renault 5 Turbo

El auténtico ‘Culo Gordo’, el Renault 5 Turbo de 1980 era el claro ejemplo de ‘cohete de bolsillo’. Su puesta de largo tiene lugar en 1980, año en el que ya podía pasar de 0 a 100 km/h en apenas 6,9 segundos con un peso de apenas 970 kilos. Para conseguir estas cifras, Renault lo equipó con un motor central-trasero de cuatro cilindros y 1.4 litros, con un turbocompresor Garrett T3 y una potencia máxima de 160 CV con 210 Nm de par.
Lancia Delta HF Integrale

El mismo turbocompresor empleado en el Renault 5 Turbo fue el que Lancia decidió instalar en el Delta HF Integrale en 1987. Sin embargo, los italianos se decantaron por un motor delantero de 2.0 litros que rendía 185 CV y 304 Nm de par en su versión de 8 válvulas. Empleaba un sistema de tracción a las cuatro ruedas, pesaba 1.250 kilos y era lo suficientemente prestacional como para registrar un 0 a 100 km/h de 6,6 segundos hace casi 40 años.
BMW M3 E30

Poco podemos descubrir ya del BMW M3 E30. La primera generación del deportivo estrella de la marca de Múnich debuta en 1986 y lo hace equipado con un motor de cuatro cilindros en línea, el famoso S14, de 2.3 litros y 16 válvulas de aspiración natural. El propulsor rendía 200 CV de potencia y tenía 240 Nm de par, empleaba una caja de cambios manual y un sistema de tracción trasera. Con apenas 1.165 kilos de peso en vacío, el M3 E30 completaba el 0 a 100 km/h en 6,7 segundos.
Fiat Uno Turbo i.e.

Volviendo a los compactos sobrealimentados, en esta lista merece un lugar especial el Fiat Uno Turbo i.e. por ser el menos potente, pero uno de los que más podía transmitir porque también es de los más ligeros, con 845 kilos de peso en vacío. Fiat equipó esta versión del Uno con un motor de 1.3 litros y cuatro cilindros, con un turbo que le permitía alcanzar los 105 CV de potencia y 147 Nm de par. Sobre el papel, todavía era bastante rápido en 1985, ya que podía pasar de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos.
Toyota MR2

Y cerrando la lista de deportivos compactos ochenteros que ponían los pelos de punta un modelo muy especial, el Toyota MR2 (AW11). El deportivo japonés equipaba un motor en posición central-trasera de cuatro cilindros en línea, 1.6 litros y 16 válvulas de aspiración natural, rindiendo 124 CV de potencia y 143 Nm de par. Con un peso declarado de apenas 975 kilos, el MR2 podía pasar de 0 a 100 km/h en 8,2 segundos.