Mate Rimac lo tiene claro: para mejorar el equipo de sonido del Tourbillon, lo mejor es quitarle los altavoces

Bugatti ha diseñado su mejor altavoz hasta la fecha con el Tourbillon: utiliza la propia carrocería transmitiendo una serie de vibraciones. El superdeportivo no tiene altavoces.

El Bugatti Tourbillon es una bestia con un motor V16 y tres motores eléctricos que en total entregan una potencia de 1.800 CV con una velocidad máxima de 445 km/h. Esto tiene una consecuencia: el ruido.

La potencia es tan elevada que es inevitable que el rugido del motor se cuele en el habitáculo, pero la marca de superdeportivos de lujo tiene una solución. Bugatti ha diseñado un sistema de sonido único.

Adiós a los altavoces para dar paso a la vibración de la carrocería

El Tourbillon tiene elementos únicos, desde un volante que gira sobre un eje central hasta un cuadro de instrumentos de titanio, pero nada supera al sistema de sonido. El fabricante italiano se ha olvidado de los altavoces tradicionales.

Mate Rimac, CEO de Bugatti, ha abierto las puertas de la sede de Rimac en Croacia para mostrar todas las innovaciones en las que trabaja el fabricante con el Rimac Nevera. Los nuevos "altavoces" del Tourbillon se llevaron todas las atenciones.

El Bugatti Tourbillon utiliza elementos piezoeléctricos que hacen vibrar la carrocería de fibra de carbono de este superdeportivo. La carrocería de este modelo de 1.800 CV se convierte en un enorme altavoz.

Altavoz piezoeléctrico que utiliza toda la carrocería

Los altavoces tradicionales que se acoplan en los coches convencionales utiliza un imán que recibe una señal eléctrica, luego mueve una bobina móvil electromagnética. Esta pieza está unida a un diafragma que vibra y amplifica el sonido. 

El sonido no deja de ser aire vibrando, esas mismas vibraciones se pueden transmitir a través de la carrocería del Tourbillon. En un superdeportivo pensado para los mejores circuitos de carreras del mundo, cada kilogramo cuenta, así que Bugatti no podía permitirse unos altavoces con imanes tan pesados.

El altavoz piezoeléctrico emplea un pequeño cristal de cuarzo que envía una señal eléctrica que hace vibrar un diafragma, una pequeña pieza de metal mucho más ligera que los imanes de los altavoces tradicionales. 

El sistema de sonido vibra a alta frecuencia como si fuese un pequeño zumbador, el propio chasis de fibra de carbono del Tourbillon es el diafragma. "La calidad de sonido de ese coche es de otro mundo en comparación con la de un Chiron", asegura Mate Rimac tras una visita de Top Gear a la fábrica. "Así que ahorramos peso y espacio", añade el CEO de Bugatti.

El Tourbillon no es el primer deportivo que utiliza una parte de su carrocería para la reproducción de audio. Mercedes ha probado el sistema Front Bass que convertía la parte frontal del habitáculo del SL 2013 en un enorme altavoz. 

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